Canción para ‘desalambrar’

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Con sus pies descalzos marcaba el compás de cada interpretación y con su voz poderosa, cálida e imponente estremeció a su público.

La cantante fue acompañada por el maestro Tato Santiago en su concierto “Semillas de nueva canción”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

A su lado, como en complicidad y en simbiosis absoluta, las manos de un maestro fuera de serie se deslizaban a sus anchas por las octavas del piano, con un torrente de acordes y arpegios impregnados de sentimiento y emotividad, aderezados ocasionalmente con colores del jazz y el tango.

Fue el culto de la cantora Chabela Rodríguez y el pianista Carlos “Tato” Santiago a la canción urgente e inteligente; a la poesía musical; a la nueva canción que no cambia con los tiempos; siempre renovada e innovadora que no tiene fecha de caducidad por la trascendencia de su esencia y contenido.

Con el recital “Semillas de Nueva Canción”, el sábado en la noche continuó con un lleno total la serie “A las Puertas del Ocho Puertas” en el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Hubo personas que, lamentablemente, no lograron acceso al íntimo aposento del arte popular sanjuanero, cuya atracción en esta ocasión fue Chabela, quien debiera considerar la idea de presentar otro recital antes de que finalice agosto.

Al saque, Chabela estableció su enorme estatura artística al sorprender a su público con el poema “Por que cantamos” de Mario Benedetti, musicalizado por Alberto Favero.

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos
si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos.

El poema de Benedetti, grabado por Nacha Guevara, aun por la banda boricua Cultura Profética, entre otras voces, marcó la tónica del recital: la poesía como brújula.

Ls manos en el teclado y los pies libres sobre el escenario fueron elementos presentes en esta presentación de Chabela dedicada a la canción urgente. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con el comentario sociopolítico como norte; la justicia social y la emancipación nacional como estrellas, “Semillas de Nueva Canción” entraña un nostálgico recorrido por la entraña misma de la expresión. Un discurso contundente y actual, de luchas civiles contra dictaduras; de levantamientos de las clases oprimidas; de resistencia obrera, de irreverencia estudiantil…

Un discurso poético musical de indiscutible pertinencia en 2018 que en cada letra y verso interpela y desafía a una reflexión sincera en Puerto Rico en tiempos de la opresión imperial y colonial que se revela en la junta de control fiscal, la corrupción gubernamental y la privatización

indiscriminada e inescrupulosa del patrimonio nacional.

El recital, con un intermedio de varios minutos, honró a los grandes de la Nueva Canción con sus obras emblemáticas. De Víctor Jara, “Te recuerdo Amanda”; de Daniel Viglietti, “A desalambrar”; de Roy Brown, “Sal a caminar”; de Silvio Rodríguez, “La maza”; de El Topo, “En las manos del campo” y “Antonia”; de María E. Walsh, “La cigarra” y del carioca Milton Nascimento, “María, María”, cierre de la primera parte del concierto.

Merecedor de una edición limitada en disco compacto, la puesta en escena de “Semillas de Nueva Canción” se elevó al punto máximo de su elocuencia poética y musical con los textos “Casa abierta”, “Te quiero”, “Canción infantil”, “La guaracha del ruiseñor” y “Creceremos” de Salvador Cardenal, Mario Benedetti, Joan Manuel Serrat, Américo Boschetti y Amaury Pérez, respectivamente.

El público premió a los artistas con prolongados aplausos. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Fue una noche inolvidable en que Chabela, cantora ecléctica que domina todos los géneros populares, se consagró como la voz de su generación que representa con autoridad y credibilidad el repertorio de los poetas y cantautores latinoamericanos y caribeños en que descansa la tradición trascendental de la nueva canción.

Si en el pasado las cantaron Danny, Lucecita, Mercedes, Soledad y Silvio, ahora las interpreta Chabela.

Perdurará la imagen de dos manos y dos pies desnudos. Un par sobre el teclado, desafiando y mutando a la canción. Esas manos tienen nombre: Tato Santiago.

El otro sobre la balsámica y acariciante superficie del escenario del café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Y tienen nombre: Chabela.

No hay de otra.

De lo contrario, no hubiera sido posible la experiencia mística de una canción que palpita alma adentro y más que nunca anima a desalambrar…

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