El legado de amor de Petra Cepeda

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En la trinchera de Petra Cepeda aun se respiran los olores de la herencia africana que la fenecida folclorista plasmó en los diseños del ajuar de la bomba, expresión que se le salía por los poros porque desde niña, al amparo de sus padres Caridad Brenes y Rafael Cepeda, la tocó, la bailó, la cosió y la cantó.

Su muerte, el sábado, ha teñido de luto al pentagrama folclórico. A su honor, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares decretó un día de duelo nacional.

La hija del Patriarca siempre será recordada como soberana majestuosa de un mundo de barriles, maracas y cuás; voces de la bomba ancestral que corría por sus venas y a la que impartió vida, imagen, presencia, color, ritmo y movimiento a través de sus trajes criollos y coreografías.

Desde su residencia en Villa Carolina, donde gentilmente nos recibió, también libró su batalla por el arte popular, diseñando, cortando y cociendo vestidos cuyos patrones, a través de los años, solía compartir con otras modistas de la herencia africana, aunque a veces sin recibir el crédito correspondiente.

Confesó reconocer que compartía el mismo anonimato que pagó su padre Rafael Cepeda, a pesar de contribuir a hilvanar la historia de la bomba cangrejera y defenderla con honor contra las ráfagas de la asimilación y transculturación.

Artesana, bailadora, declamadora, bombera y bolerista, doña Petra Cepeda se inmortaliza como una institución de la cultura puertorriqueña.

Era un deleite escucharla declamar la poesía afrocaribeña e interpretar los clásicos del bolero antillano. Igualmente, cuando hablaba, con autoridad y un verbo llano y contundente, había que callar para comprender que siempre fue aliada de la verdad.

No olvido la primavera de 2005 en que Petra, en entrevista con este periodista cultural, calificó la controversia entre sus hermanos Modesto y Jesús como una ofensa a la memoria de su padre Rafael, aclarando entonces que el histórico disco “El Patriarca” le pertenecía a la Familia Cepeda.

“Nuestro padre y todos los hermanos (Modesto, Mario, Jesús, Roberto, Chichito y Perucho) aportamos talento y dinero. Este disco era de Rafael y ahora le pertenece a la Familia Cepeda, pero ellos se olvidan”, dijo Petra Cepeda, quien también cultivó -mediante el espectáculo de bomba “Recordando a los grandes”- los éxitos de Celia Cruz, Cheo Feliciano e Ismael Rivera.

La polémica por la reedición del álbum “El Patriarca”, en el que don Rafael Cepeda canta y narra los antecedentes de la bomba y cuya titularidad, según lo investigado entonces por el suscribiente, disputaban Modesto y Jesús, era perjudicial para la imagen de la Familia Cepeda, según la opinión de Petra.

“Si papi estuviera vivo nada de esto sucedería porque no lo permitiría. En vida nunca pasó nada; nunca lo ofendieron así. No somos gente de problemas y peleas, y las actitudes de Modesto y Jesús no honran en nada su memoria”.

Desde mucho antes del fallecimiento de El Patriarca a mediados de los 90, sus hijos Jesús, Modesto y Petra dirigían cada uno sus proyectos artísticos. Jesús lideraba el Grupo ABC, Modesto ya trabajaba en la Escuelita de Bomba y Plena de Villa Palmeras y Petra administraba el grupo de bomba Familia Cepeda.

“Cada cual está por derecho propio. No es que queramos estar separados, sino que cada uno tiene el derecho de hacer lo que desea. Papi me dejó a mí como representante de la Familia Cepeda, pero no estoy usando el nombre hasta que no se arregle el papeleo. No quiero bregar con nadie, sino con lo mío”.

Las denuncias de Petra, posteriormente, redundaron en la integración de los Hermanos Cepeda. Aun así, al presente Jesús y Modesto dirigen sus proyectos culturales y artísticos.

Recientemente, la Fundación Rafael Cepeda Inc., que preside Jesús, lanzó los discos “Los Embajadores de la Bomba: El Concierto” e “In Spirit: 20 Years After His Death”, sesión histórica en la que canta El Patriarca a cuya grabación de coros se unió Petra.

Día de Duelo Nacional

De otro lado, su sobrina Margarita ‘Tata’ Cepeda agradeció a la Primera Dama, Beatriz Rosselló por decretar un día de duelo nacional tras el súbito fallecimiento de Petra el pasado sábado.

“Eso fue una solicitud mía. Me comuniqué con la Primera Dama y le solicité que las banderas ondearan a media asta en honor al legado que nos dejó. Muy gentilmente accedió y nos envió la información. Ella dijo que si lo tenía que hacer [bajar las banderas de La Fortaleza] lo haría. Yo, personalmente, agradezco mucho el gesto de la primera dama Beatriz”, dijo Tata.

Se presume que el sábado, entre la ansiedad del corre y corre por la amenaza del huracán que no llegó, Petra murió de un infarto masivo, cuando se encontraba sentada en el interior del vehículo de su esposo.

Tenía 73 años y continuaba muy activa, tanto así que la semana previa declamó en el Festival de la Hamaca en San Sebastián.

“Estaba en su carro con su esposo. Estaban en mudanza. Cuando él comienza a sacar el auto, ella le dijo que se sentía muy mal. Se estremeció, abrió la puerta y cayó a la marquesina. Ella estaba bien. Superó un padecimiento en una de sus piernas. Seguía activa, aunque caminaba con andador y usaba un sillón de ruedas en su casa”.

Tata Cepeda reveló que los restos de su tía Petra estarán expuestos en la Funeraria Cardona, localizada en la Avenida Eduardo Conde en Villa Palmeras.

“Serán sepultados en el panteón de la familia, donde están papi [don Rafael] y mami [doña Caridad] y Perucho y Chichito. Yo era sobrina-hermana de Petra porque ellos me criaron desde los tres meses de nacida”.

Tata es la hija de Inocencia, quien sustituyó como pareja de baile de don Rafael a Ponchinela. Luego doña Caridad acompañó a su esposo y más adelante Petra.

“Cuando papi [don Rafael Cepeda] salió de Areyto y decide hacer el grupo Familia Cepeda, Petra es la coreógrafa, declamadora de poesía y diseñadora de los trajes”.

A nombre de la Familia, Tata agradeció las muestras de solidaridad del pueblo y de la clase artística, en especial de figuras como Choco Orta y Jorge Arce.

“Honestamente nos sentimos súper agradecidos no solo porque ella se lo ganó, sino porque lo trabajó y luchó. Estuvo ahí para nuestro pueblo. Independientemente de su gran aportación a nuestro pueblo, cultura y familia, todo el que la conoció y el que no la conocía ha demostrado afecto y nos ha dado el pésame por esta gran pérdida que no superamos. Ha sido bien duro y nos cogió de sorpresa. No esperábamos que fuera tan amplio este homenaje que el pueblo le hace a mi tía”.

El legado de amor de Petra Cepeda no se disipará con su desaparición física. La unidad de su familia siempre será la estrella que guiará los pasos de las generaciones futuras por el sendero del folclor, cuyo valor –parafraseando al Patriarca- Petra defendió con honor.

“Ese era uno de los mayores deseos de los que venimos detrás de ellos. Eran peleas de hermanos que suceden en todas las familias, pero como estábamos en la palestra no se veían muy bien. Eran peleas tontas. Ella fue uno de los enlaces. Al final de cuentas, cuando muere alguien todos estamos unidos. A la hora de los tomates, la sangre pesa más que al agua”.

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