La rumba alegre de Yubá-Iré

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Después del lanzamiento de su tercer disco “¡Baila conmigo!”, Héctor Calderón define la misión de su conjunto Yubá-Iré como la responsabilidad de promover incansablemente los talleres de música alternativa que representan esta y otras agrupaciones.

La producción ha comenzado a ganar aplausos de la crítica especializada. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“La gente está deseosa de escuchar este tipo de música. La gente aprecia los trabajos diferentes. Es muy importante el enfoque de llegar al público que no escucha este tipo de música”, dijo el cantante, compositor y percusionista que días atrás presentó el disco en La Respuesta, luego ofrecer una primicia el mes pasado durante el Retro Pulga de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.

En su nueva entrega, aparte de la presencia de mucha rumba, Yubá-Iré cultiva la plena y la bomba, expresiones de la herencia afroboricua que abordan en los cortes “Repica el requinto”, “Mira la nena” y “Cimarrón”, respectivamente.
“Siempre estamos haciendo folclor puertorriqueño y fusiones. Lo que sucede es que el grupo empezó con la rumba y queríamos rumbear como muchachitos y decidimos seguir así porque nuestro fuerte es la rumba. Pero siempre trabajamos con el folclor y en esta producción incluimos vientos [el clarinete de Ricardo Pons] en una plena que es composición original [“Repica el requinto”] que es algo diferente porque nosotros no trabajamos con vientos ni instrumentos melódicos, porque solo la voz hace las melodías”.

La preproducción para su tercer álbum “¡Baila conmigo!” fue bastante desafiante, pero igualmente entretenida, según Calderón la describe. “Nunca llegó al momento del estrés. Buscábamos la manera que de todos estuviéramos enfocados en lo mismo. Nuestra música es bien libre y cada uno de los ejecutantes está en la libertad de improvisar. En esta ocasión, aunque hubo una estructura predeterminada en algunos temas, llegar a ese entendimiento con los músicos y los invitados fue un reto agradable”, explica Calderón sobre la dinámica con sus músicos e invitados especiales como Ramón Vázquez, Ricardo Pons, Tito Matos y Cándido Reyes.

“Todos son gente creativa que entienden el trabajo del grupo así como el ingeniero David Marrero que logró un extraordinario trabajo en Lab Studio.

En contenido o discurso del repertorio, Yubá-Iré resalta en letras festivas de identidad caribeña. “Son temas que lo mismo puede escuchar un cubano, un colombiano o mexicano para que se puedan ver identificados. No me gusta irme muy regional con enfoques que tengan que ver necesariamente con lo que vivimos en Puerto Rico. El tema ‘Repica el requinto’, que es plena, hace un llamado a la unidad del Caribe y el tema ‘Cimarrón’, una bomba, es una vivencia común en los países donde hubo esclavitud. No queremos encajonar los temas de Yubá-Iré en una vivencia solo de Puerto Rico”.

El tema romántico, claró está, no es ajeno a Calderón, quien lo aborda en un popurrí en tributo a Cheo Feliciano, que comienza con la letra “Tenía que ser así” [“Páginas de mujer”] que el fenecido intérprete ponceño grabó con Eddie Palmieri.

“Pusimos ‘Tenía que ser así’ como tema principal. También grabamos ‘Canta’. Lo quisimos hacer como un tributo a Cheo. Olvidar que de momento no está con nosotros. También hicimos el tema ‘Nina’, que tiene que ver más con lo que hacemos en Yubá-Iré. La idea en un principio era hacerlo con el propio Cheo, pero en vida nos tocó hacerlo a nosotros”.

La rumba, la herencia del guaguancó y el yambú, tradicionalmente se asocian con la herencia abacuá de la religión afrocubana. Aunque en sus primeros discos ese fue el sentimiento, ahora son más integrales e inclusivos.

“Al hablar del folclor religioso, en el grupo hay quienes son religiosos y hay quienes no. La rumba no tiene que ver con la religión. Lo que sucede es que el rumbero escribe e interpreta de acuerdo a sus vivencias. En Cuba, gran parte de los rumberos eran religiosos o pertenecen a la sociedad secreta abacuá y utilizan ritmos que tienen que ver con esa faceta en su vida. Nosotros no incluimos ningún tema de folclor religioso, aunque lo hicimos anteriormente. Decidimos ir más hacia lo comercial, para salirnos un poco más de lo tradicional y traer una propuesta fresca. Que la gente vea que con un formato de percusión, voces y bailes se pueda hacer algo más fresco y comercial”.

Si bien le complacen las nueve composiciones de la secuencia de “¡Baila conmigo!”, a Calderón le entusiasman particularmente el yambú “Kikirikí, canta mi gallo” y el guaguancó “La verdad” del fenecido trompetista Roberto Rodríguez, popularizada por Adalberto Santiago y Los Kimbos.

“El primero nos lo obsequió Santiago Garzón de Cuba y él lo hizo pensando en una temática jocosa. El estilo del cantante Eric Marrero y las improvisaciones son muy buenas. Otro tema que quiero resaltar es ‘La verdad’, que grabaron Los Kimbos. Nosotros lo hicimos llevándolo más hacia la raíz de la rumba. A mucha gente le gusta el tema y les resulta familiar. No recuerdan que fue un éxito de Los Kimbos”.

Días atrás Héctor Calderón y Yubá-Iré presentaron su tercer disco en La Respuesta, con un lleno total a pesar de celebrarse jueves.

“Los artistas invitados llegaron e hicieron tremendo trabajo. Abrió La Máquina Insular de Tito Matos con un tremendo trabajo y luego se unieron a nosotros para interpretar las plenas. Se tocaron todos los temas del disco en versiones en vivo, alargadas con solos de Ricardo Pons y Ramón Vázquez. Fue todo un acontecimiento y la gente salió contenta. A las 3 a.m. todavía había gente celebrando en el estacionamiento”.

Ahora Calderón se enfoca en promover el disco en los mercados internacionales, incluida la radio. “Estamos moviéndonos. Hemos contactado emisoras de radio en Estados Unidos. Ya se está moviendo a nivel digital en Cdbaby, Itunes y en otras plataformas digitales. Me han escrito djs y operadores de radio de otros países, inclusive de Colombia y nos han entrevistado. Parece que hay posibilidades de que se escuche un poco más fuera del ambiente en que regularmente hemos sido escuchados”.

En Puerto Rico se consigue en formato tangible o fonográfico en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en el Taller Tambuyé en Río Piedras, La Cerra Distributors y en el Museo de las Américas.

“La mayor cantidad la tiene la Fundación Nacional, que es un espacio por el que hay que felicitar a su director Javier Santiago. Es un espacio muy necesario porque es la casa donde aprecian de verdad el trabajo de los músicos y artistas puertorriqueños. Es un museo, es todo… Llena un vacío muy importante. Los músicos y los artistas la deben reconocer y apoyar porque contra viento y marea han estado ahí y se han mantenido”.

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