Retos del Director de la Sinfónica

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actividad de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) continúa prácticamente de manera ininterrumpida.

Mañana sábado, 5 de mayo, en la clausura del Festival Tchaikovsky, su director titular Maximiano Valdés regresará al podio para dirigir la obertura “Romeo y Julieta” y la “Sinfonía número 6, Op. 74”.

Este concierto se celebrará desde las 7 p.m. en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce a precios populares ($3 los estudiantes con identificación) y $10 el público en general.

“Su música es muy querida universalmente es un compositor muy popular. Sus melodías son ampliamente conocidas y han sido utilizadas a través del cine y reutilizadas en obras de teatro. Es un patrimonio de la humanidad. Esta vez pensamos que era una buena ocasión para trabajar a fondo su repertorio. Este festival está pensado tanto para el público que ama su música como para los músicos de la Orquesta”, dijo el maestro Valdés en el programa “Trinchera Cultural” que va al aire los viernes de 7am a 9am por la emisora digital mixlr.com/jaimetorrestorres.

La OSPR suele diversificar sus programas y si en 2018 el festival ha sido en honor del compositor ruso, el año entrante podría considerarse la obra de otro autor.

“No todos los años será Tchaikovsky. Haremos diferentes compositores. La intención nuestra es explicar al público porqué un músico escribe de una determinada manera y cómo nos transmite a través de su música, una vez ha fallecido, su cultura y los problemas de la sociedad en la cual vivió. Eso es muy importante porque la música es el testimonio de su época”.

Luego del Festival Tchaikovsky, durante la tercera semana de mayo, la OSPR se concentrará en el concierto “Nuestra Música y Nuestros Compositores”, con estrenos de Alberto Vázquez (“Exodos”, inspirada en los desplazamientos de los refugiados de los Países del Este), y el “Concierto para Contrabajo Eléctrico” de Alfonso Fuentes, que fue estrenado en China.

“De modo que nuestra Orquesta cumple con todos estos papeles, roles y misiones de divulgar el repertorio contemporáneo de una manera constante y regular”.

De otro lado, el maestro Valdés explicó que la experiencia de decenas de conciertos en pueblos devastados por el huracán María fue oportuna para reafirmar la función social de la OSPR.

Recordó que cuando se desató la guerra entre Israel y Egipto trabajaba con Zubin Mehta, director vitalicio de la Orquesta Filarmónica de Israel. Mehta decidió ayudar a su país aportando su especialidad: la música.

“Tan pronto vino el huracán me fui a la oficina de la Corporación de las Artes Musicales (CAM) y había una sensación de espera y parálisis. Estábamos todos en un plan de ayudar a comunidades que nos habían designado para llevar ayuda, pero la orquesta estaba parada y no había posibilidad de hacer porque no había luz eléctrica ni había donde tocar, además de que no había aire acondicionado y los instrumentos nuestros no pueden estar expuestos a mucho calor. No vislumbrábamos cómo comenzar nuevamente. Así que dije: ‘salgamos a tocar donde nos necesitan, donde la gente está hacinada o han perdido sus casas. Llevemos música nuestra y clásica internacional y ayudémosle un poco a pasar este momento”.

Abordado sobre la pobrísima asistencia al reciente Festival Casals y a otros conciertos de la OSPR, se le planteó que existe un Conservatorio de Música, escuelas libres, academias privadas y departamentos de música en las universidades, lo que podría incidir en una mayor asistencia estudiantil a los eventos del CAM.

“Hay que abordar este problema desde dos puntos de vista. Primero estamos en un déficit muy importante de formación musical. Por diferentes factores, que no es bueno examinar ahora, no tenemos una coordinación entre las escuelas libres de música y el Conservatorio para afrontar el problema de la formación y la educación musical clásica.
Partiendo desde los gobiernos en general, que no le dan la importancia a la educación musical y a las experiencias de la juventud en las orquestas, contrario a lo que se hizo en Venezuela. Todo lo que describo, en Venezuela no existe. Por consiguiente, es posible hacerlo. Si pensamos que la música es un don que está al servicio de todos, jóvenes y adultos de Puerto Rico, y hacemos un trabajo de formación y educación musical partiendo de las escuelas y los colegios; si nuestra Orquesta se pone a la disposición de programas educacionales durante el día para poder ir acostumbrando a la gente joven a la Orquesta y su sonido, esto se puede revertir y al cabo de unos años vamos a ver más gente. Esto lo he vivido en otras orquestas, como en Estados Unidos, donde el sistema es mucho más difícil y hay que competir con muchos programas y espectáculos”.

Valdés aclaró que a la fecha de enero pasado desconocían si era posible la celebración del Festival Casals y si disponían del presupuesto porque es un evento muy costoso [se estima que, tras la cancelación de la zarzuela “La gallina ciega”, extraoficialmente se gastaron alrededor de $600 mil].

Además, la CAM y Valdés han comprendido que la publicidad a través de los medios convencionales es ineficaz. “La publicidad en periódicos materiales va en decadencia. La gente ya no lee tanto los periódicos. Hay que entrar a competir en el mundo tecnológico y esto hay que hacerlo con mucha anticipación y gastar mucho dinero en anunciar un festival”, sostuvo.

“No hubo tiempo. El huracán nos afectó en términos de público. Una parte importante del público tradicional del Festival Casals, o se fue o no estuvo dispuesto a pagar el precio de cada entrada por cada concierto. Las personas que pueden comprar el paquete completo de los conciertos no son muchas. Y ese es un problema que debemos analizar: cuál debe ser la política de precios en la realidad que estamos viviendo. Si se ajusta a la posibilidad de que la gente joven se acerque y se hace una publicidad efectiva en universidades y colegios, esto es reversible. Si no, el futuro es muy incierto. Lo peor de todo es que el futuro afecta nuestra Orquesta y su estabilidad. Nuestra responsabilidad de vender el Festival Casals es importantísima”.

Por último, el maestro Maximiano Valdés reflexionó sobre sus experiencias durante una década en el podio como director titular de la OSPR.

“Diez años han pasado volando. El trabajo ha sido apasionante; ha sido exactamente lo que a mí me interesa. Vine aquí para construir una orquesta con gente de gran talento y grandes capacidades y creo que lo hemos logrado. Hemos desarrollado una Orquesta y una cultura musical. El tiempo para el músico, por desgracia, pasa muy rápido. Se pasan muchas horas estudiando y siempre tenemos compromisos por delante y vienen otros y de repente uno observa que la vida ha pasado”, expresó con sinceridad.

“Pero lo pasamos con alegría. Han sido diez años maravillosos. Nos hemos integrado y nos han tratado con mucho afecto a mi esposa y a mí. Respecto de mi futuro, está en las manos de la junta de directores del CAM y del gobierno. Cuando llegue el momento hablaremos. Evidentemente nosotros los directores nos vamos y vienen otros. Ya hemos cumplido una etapa importante en la Orquesta. Creo que queda mucho y sobre todo que esta Orquesta debe darse a conocer afuera, mediante grabaciones. Tenemos que trabajar en esa dirección”, concluyó el maestro Valdés.

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