Vivo el legado del Patriarca Cepeda

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Rumbo al 120 aniversario de su natalicio, el legado del Patriarca de la Bomba y la Plena, don Rafael Cepeda Atiles se perpetúa como las raíces de un roble en la cultura afroantillana, gracias a la incansable labor que realiza la fundación que lleva su nombre y preside su hijo Jesús, conocido como el Tambor Mayor.

La producción “Don Rafael Cepeda Atiles: “The Spirit”, acaba de llegar al mercado discográfico. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con la llegada de 2018, Jesús y la Fundación Folclórico-Cultural Rafael Cepeda lanzan al mercado dos compactos de gran pertinencia: “El concierto de los Hermanos Cepeda: Embajadores de la Bomba”, realizado en vivo, y la histórica grabación “Don Rafael Cepeda Atiles In Spirit: 20 Years After His Death”.

Ambas propuestas ya están al alcance de los folclo-melómanos en la tienda de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en la Calle Fortaleza en el Viejo San Juan.

Los que pensaron que no sería posible disfrutar en una nueva grabación del talento y la sabiduría bombera de El Patriarca se sorprenderán al escuchar “In Spirit”, cuyas cintas fueron rescatadas por Jesús y el ingeniero Jesús “Papo” Sánchez.

“Cuando papi empezó a sentirse delicado de salud, que estaba cruzando el río, una mañana desayunando conmigo me dijo que no se sentía bien y que deseaba dejar una serie de bombas grabadas para que la juventud del futuro aprenda cómo es que se canta eso. Quería que lo recordaran y mantener el legado vivo a través de la Fundación y de una biblioteca con libros e informaciones de historia de la bomba porque él dejó muchas libretas escritas”.

En 1995 Jesús compartió la inquietud de su padre con Papo Sánchez y comenzaron a grabar en su estudio Telesound, con un barril de bomba. Eran 30 bombas y una decena se estampó en el clásico “El Roble Mayor”.

“A los dos años fui al estudio a retomar la grabación, pero había cerrado. No supimos de Papo hasta el 2016, que fui a grabar y me dijo que conservaba lo de papi. Necesitamos pasarlo a digital y lo hicimos en Play Back”.

Parte de la familia del legendario Patriarca de la Bomba se unió para rendirle homenaje en esta grabación. (Foto Alí Francis García)

Así, en lo que representa un tributo sin precedentes, Jesús invitó a segunda, tercera y cuarta generación de la Familia Cepeda; junto a sus sobrinos y nietos, para grabar los coros.

Es un junte de la estirpe Cepeda sin precedentes pues reúne a Petra, Carlos, Jesús, Mario, Tata, Alba Rosa, José Manuel, Julia, Rafael y Joshua, entre otros familiares y parientes.

“Vinieron de Orlando, Chicago, California y empezamos a trabajar con el disco, con los coros, y completamos con Jerry Medina y su hija Kiany, Dárvel García y otras personas”.

Con la narración al final del profesor Elmer González, la secuencia de bombas incluye ritmos o seises como el sicá, cuembé, yubá, holandé, bambulaé, hoyo mula y cunyá.

Don Rafael Cepeda, con la voz bastante clara, canta “Agüeda”, “Inginio”, “Dale duro”, “Juana”, “Yoribí”, “Enfermo”, “Federico Federa” y otras que son un tributo a la herencia africana de Cangrejos y que narran la cotidianidad en Villa Palmeras, Playita y otros sectores del Santurce mulato con sus personajes.

“Esto es un proyecto histórico, aparte de traernos un estilo de bomba de muchos años, de un veterano como él. Esto es un elixir para nuestro pueblo. Se siente bien antiguo, con mucha espiritualidad. Es como elixir para el pueblo”.

Jesús narró que don Rafael Cepeda componía sus bombas simultáneamente con letra y ritmo, marcando el compás de cada seis.

Los Embajadores de la Bomba abordaron también un concepto folklórico en vivo con todo el embrujo cimarrón y cadencioso de la expresión afroboricua. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“El tenía un maletín, que yo conservo. Él colocaba la libreta y más o menos determinaba para dónde iba el estilo. Me llamaba y me decía: ‘mira Jesús, escucha esto’. Esta es la historia. Buscaba el barril y así íbamos dándole forma a su obra. Tuve la ventaja de que siempre estuve a su lado con el tambor. No lo tenemos físicamente vivo, pero sigue diciendo: ‘aquí estoy, llevando lo de nosotros”.

De otro lado, en medio de la crisis financiera que atraviesa el País la Fundación Folclórico-Cultural Rafael Cepeda se ha mantenido trabajando con resistencia incansable.

“Guapeando, guapeando, porque somos guerreros de la vieja guardia. Vamos pa’ lante siempre porque tenemos un público que nos apoya. Gente que cree en lo que estamos haciendo, que de una forma u otra están con nosotros. Mientras nos respaldemos como pueblo, vamos a salir adelante porque somos muy buena gente, muy sentimentales y a la hora de la verdad nos ponemos de acuerdo cuando hay que ayudar”.

Tampoco Jesús Cepeda pasó por alto el lanzamiento del disco “Experimental Bomba Evolution” de los Embajadores de la Bomba; es decir los Hermanos Cepeda, un concepto de bomba en vivo con todo el embrujo cimarrón y cadencioso de la expresión afroboricua.

“Nuestra música de base; los tambores, los cuás y las maracas, dejando para la posteridad un concepto orquestal y demostrando que se le pueden añadir instrumentos como piano, bajo, metales, guitarras y saxofón. Beto Tirado adaptó mis ideas. Se grabó la base y encima se le hicieron todos los arreglos. Mi hermano Mario canta todos los temas, siguiendo la línea del viejo”.

Después de casi 20 años del fallecimiento del maestro Rafael Cepeda Atiles, la mayor enseñanza que Jesús atesora de su progenitor es el don del consejo y el modelaje del respeto a los mayores.

“Él había vivido mucho. Era sabio. Conocía la vida. Era un hombre humilde y honrado. Me enseñó a respetar a los mayores y a trabajar para mantener nuestra cultura viva y como pueblo querernos mucho. Por eso siempre repito sus palabras: ‘cuando Puerto Rico comprenda el valor de su folclor [“y esto lo digo yo para los políticos”] luchará con mucha fuerza para defender su honor”.

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