Julia al son de jazz

Por Rafael Vega Curry
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Carátula de la tercera producción discográfica de Roy Mc Grath.

Roy McGrath tituló su tercer CD como líder “Remembranzas”. También pudo haberlo titulado “Julia al son de jazz”, pues cuatro de los temas que incluye –y que son el centro de este álbum-tuvieron como punto de partida una comisión que el Centro Cultural Segundo Ruiz Belvis, de Chicago, le hizo al saxofonista puertorriqueño en 2015 y que, de hecho, llevó ese segundo nombre. De esos cuatro temas, dos están basados libremente en poemas de Julia de Burgos y los otros dos intentan capturar parte del espíritu vital de la poetisa carolinense. Es una conexión tenue, pero importante.

En cualquier caso, se trata de un magnífico trabajo de un joven músico que cada día se afianza con mayor seguridad en el mundo del jazz. Su sonido en el saxofón tenor es un sonido “clásico”, “genuino”, en la mejor tradición de los grandes saxofonistas del género. Nunca se apresura en sus solos; al contrario, los va desarrollando con buen sentido de estructura y autoridad. McGrath, además, ha crecido como compositor. Las pruebas están aquí.

La obra documenta el desarrollo del joven boricua como saxofonista y compositor de personalidad propia. (Foto suministrada)

Los cuatro temas dedicados a Julia de Burgos están basados en ritmos latinos o semi-latinos. El primero de ellos, “Canción de la verdad sencilla”, una bomba sicá, cuenta con las narraciones de Rossana Sánchez y Claritza Maldonado, en español e inglés, respectivamente. “Plena Julia” hace honor a su nombre y muestra la infinita capacidad del jazz para situarse dentro de cualquier contexto musical –incluyendo, en este caso, una pizca de salsa. “5/4 Tune (Poema para las lágrimas”) es un agradable vals en el que el saxo de McGrath resuena con especial fuerza. Y “Burgos en vida”, que, según las notas del disco fluctúa entre un bembé yoruba y los blues de Charlie Parker, ofrece otro festín de sonidos, tanto en términos de la melodía como de los solos.

Uno de los temas que no está dedicado a la poetisa, “KyKy”, es una sabrosa rumba cubana con solos de piano –a cargo de Bill Cessna- y saxofón de gran autoridad y fluidez, enteramente jazzísticos pese a la rumba que los sustenta.

Mc Grath y su cuarteto abordan también tres temas de “straight jazz” en la producción. (Foto suministrada)

Los tres temas restantes son de “straight jazz” y cada uno tiene su propia riqueza. “Por ti estoy”, composición que McGrath dedica a su madre Linda, exhibe un suave swing y un solo de saxofón muy bien estructurado que revela la temprana madurez de este músico. En “Remembranzas”, el tema titular, se destacan los giros y curvas de la composición, su resolución en blues y el solo de piano de Cessna, probablemente el mejor entre todos los buenos solos que ejecuta en este disco, con sus variantes armónicas y melódicas. Finalmente, en “Miré así”, se destacan de nuevo la fluidez de ideas de saxo y piano, así como las improvisaciones de Joseph Kitt Lyles en bajo y Jonathon Wenzel en batería.

El tema “KyKy”, es una sabrosa rumba cubana con solos de piano. (Foto suministrada)

“Remembranzas” documenta el desarrollo de Roy McGrath como saxofonista y compositor de personalidad propia. Algunos oyentes pudieran plantear que los poemas de Julia de Burgos se prestan para darle vida a un disco completo, no solo a cuatro temas. También pudiera decirse que la conexión con la poetisa pudo haber sido más explícita y directa. Esas críticas pudieran ser válidas y quedan como tarea pendiente para el músico que desee acometerla, incluyendo al propio McGrath.

Mientras tanto, disfrutemos de este disco profundo y accesible al mismo tiempo, que amerita escucharse muchas veces para aquilatarlo en todo lo que vale. Un disco que evidentemente fue concebido a partes iguales con el intelecto y el corazón –probablemente la mejor fórmula para crear jazz memorable.

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