Entristece el deceso del Maestro

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Pijuan era la Música de Puerto Rico.

Estremecedora por demás es la triste nueva de la inesperada partida del apasionado artista que, durante poco más de cinco décadas, arrulló el corazón de Borinquen con su inseparable piano.

Pijuan en la década de 1970 cuando con su sexteto gozaba de amplia difusión en las ondas radiales y televisivas. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ayer Pijuan componía y escribía arreglos musicales, cuando repentinamente se sintió mal de salud, según publicó hoy en las redes su hija, la abogada y periodista Nancy Piñero.

“Esta mañana cargó su amado piano hasta la otra orilla, este hijo de una sola patria: dueño de un talento tan inmenso, que se tradujo en la tinta para escribir su nombre en mayúsculas, en la historia musical del País”, publicó Nancy en su muro en Facebook.

Los comentarios de admiración y las muestras de solidaridad desbordan el muro de Pijuan en la red social. El cantante Lalo Rodríguez expresó sus deseos de descanso eterno para “el tenaz luchador, compañero músico y gran puertorriqueño”, que fue Pijuan.

El músico Juan Bautista resaltó su civismo y talento musical. “Su musicalidad única y ese don de gente vivirá por siempre, ayer, hoy y en la eternidad”.

Desde Canadá, el salsero Gilberto Santa Rosa también lamentó la muerte del creador de “La Factoría de la Salsa”.

“Con muchísimo pesar recibo la triste noticia del fallecimiento de un amigo muy querido y respetado por mí: el maestro Pijuan. Mucha música y amistad deja a su paso este obrero del arte. Me quedo con las buenas conversaciones, el apoyo que me brindó en mis años de empresario y sobre todo, la invitación que hace unos meses me hizo para grabar en uno de sus proyectos que, lamentablemente queda inconcluso. Descanza en paz mi querido amigo… gracias por tu cariño”, dijo El Caballero de la Salsa.

Junto a Alfred D. Herger durante una presentación de Pijuan y los Baby Boomer Boys en agosto de 2016 en el Teatro Tapia del Viejo San Juan. (Foto Mauricio Pascual para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por su parte el productor Alfred D. Herger recordó en las redes a su compañero de estudios en la UPR y en los años de la Nueva Ola.

“¡Su partida es un fuerte golpe para la familia y para el país! ¡Buen viaje, hermano!”, escribió en su portal cibernético.

Por su parte el ex pelotero y periodista Luis Rodríguez-Mayoral, desde Texas, destacó que el País está de luto. “Puerto Rico llora. Se fue un caballero hacia la diestra de Dios. El maestro Pijuan cumplió su misión en la vida y deja para la posteridad un legado brillante muy digno de ser emulado. Llévale tu creatividad musical al Ser Supremo y a sus ángeles”.

La radiodifusora Lynette Matos, una consecuente colaboradora del pianista y compositor, lamentó su súbita partida. “Hay noticias que destrozan el corazón. Nos volveremos a encontrar. Descansa en paz querido amigo. Se te extrañará demasiado en el mundo artístico”.

En plena bohemia con Ramón Saldaña y Chucho Avellanet tras recibir la bandera de Puerto Rico. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Al margen de las redes, las muestras de afecto fueron igual de auténticas y emotivas. El director ejecutivo de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, el periodista Javier Santiago, recordó la reacción de Pijuan cuando fue investido como Abanderado 2014 de la institución cultural y mediática sin fines de lucro, de la que fue un estrecho e incondicional colaborador.

“Aquella noche Chucho Avellanet fue nuestro cómplice”, recordó el periodista. “El rostro de Pijuan fue todo un poema aquel 21 de diciembre en que en medio de la celebración de La Víspera de la Bandera, lo proclamamos Abanderado Nacional. Con evidente emoción y sorpresa recibió la Monoestrellada de manos de su antecesora en distinción, la folklorista Norma Salazar. Y en lo sucesivo acudió a todas las celebraciones de sus compañeros abanderados”.

Mientras, Ramoncito Rodríguez “El Andino” afirmó que Pijuan cumplió su misión en el plano sensorial y que, tarde o temprano, se reencontrará con su amigo y compañero en el mundo invisible.

“Siempre que un compañero muere nos toca de cerca. Cada compañero ha hecho su misión en la tierra cumpliendo con lo que se supone que cumpliera, como todos nosotros. Lamento la pérdida y sobre todo la de los familiares más cercanos, que dejarán de verlo, aunque dentro de x tiempo todos estaremos allá con el Señor y con los compañeros que se han marchado”, expresó El Andino al agradecer su colaboración desde el programa “Con la Música Por Dentro” que transmite el Canal 13.

“En su programa de televisión le dio la oportunidad a mucha gente. Hasta nosotros [Los Andinos] estuvimos allí. Todos tenemos que darle gracias a Dios por Pijuan, que nos dio la oportunidad para seguir hacia adelante”.

Aníbal Hernández le dedica a Pijuan (sentado a la derecha) su interpretación del clásico “Lo que yo quiero ser” en el acto de homenaje por la nominación al Grammy Latino. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con la danza “Lo que yo quiero ser” (“Añoranza”), de Rafi Escudero, Pijuán contribuyó a popularizar la expresión autóctona, logrando un éxito sin precedentes en la radio, en una época, a mediados de la década de 1970, en que también escalaron las listas de éxitos “Verde luz” de El Topo y “Tú vives en mi pensamiento”, interpretada por Danny Rivera.

Aníbal Hernández, la Voz de Seda de Puerto Rico y el intérprete de “Lo que yo quiero ser” con Pijuan y su Sexteto, recordó las circunstancias en que la composición llegó a sus manos.

“Son muchas memorias. Cuando Rafi nos entregó la danza vi que había mucha gente interesada en grabarla. Nosotros la cantábamos en el Caribe Hilton y no se había grabado. La gente pedía que la cantáramos dos y tres veces en la noche. Para ese tiempo había salido “Verde luz” de El Topo y “Tú vives en mi pensamiento”. El mismo Pijuan me decía que sería un éxito y le recomendé que la grabáramos porque Rafi se la dio a él. Es una obra maestra. Grabamos en Telesound y empezó a sonar en la radio. Fue un éxito. No había disco y lo que empezó a sonar fue un casete nada más”, recordó Aníbal al subrayar que Pijuán jamás paró de interpretar “Añoranza”.

Al cierre de esta edición, se desconocían los detalles de sus honras fúnebres. Oportunamente sus hijos Nancy, Cristinita y Pijuancito lo informarán al País.

¡Descanse en paz, Maestro Pijuan!

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