La resistente muralla de Haciendo Punto

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Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El domingo en Bellas Artes Silverio Pérez recordó que en 1973 escuchó al Trío Integración interpretar en La Tea la composición “La Muralla” de Nicolás Guillén.

La plena “Melodía en el Caño”, basado en el cuento de José Luis González, formó parte del repertorio. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Luego, en 1976, escuchó la versión del dúo de Ana Belén y Víctor Manuel. Y en 1977, como integrante principal del concepto Haciendo Punto en Otro Son, renovó el arreglo criollo de Jorge Santiago Arce con tonadas de seis chorreao y mapeyé, logrando un éxito sin precedentes en la carrera de la agrupación.

“La muralla”, originalmente grababa en 1969 por la agrupación chilena Quilapayún, fue la canción que le sirvió de armadura al colectivo para resistir y sobreponerse de la salida de sus integrantes originales, Tony Croatto, Nano Cabrera y posteriormente Josy Latorre e Irvin García.

Historia que no podía pasar inadvertida y que los productores César Sainz y Toño Muñiz han capitalizado en la serie de presentaciones “40 años de la Muralla: Haciendo Punto El Otro Son” que inició ayer en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Puerto Rico y continuará el 24 de febrero en este escenario.

Así como el concepto Haciendo Punto es la representación musical más perfecta de una resistente ‘muralla’ a los embates de la industria, la agrupación también simboliza al moriviví, que parece que agoniza y no se muere na’, siempre reincorporándose vigoroso.

Y precisamente con la composición “Moriviví” de Jorge Santiago Arce el concierto alzó vuelo, tras el preámbulo de un popurrí instrumental, seguido de las palabras introductorias de Silverio, libretista de la función.

Silverio Pérez hilvanó un libreto lleno de datos sobre la aportación de Haciendo Punto en Otro Son al pentagrama musical. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El concierto, dirigido por el pianista Cuqui Rodríguez, reunió al bajista Iván González, a Silverio en la guitarra, los coros y las voces, a la cantante Nena Rivera, la flautista y quenista Nana Latorre, el cuatrista Orlando Laureano, el baterista Rafi Merino, el percusionista Mickey Alvarado y la instrumentista Diana Sirak, para recrear el paso de Haciendo Punto por la canción popular.

De la onda típica del “Moriviví” y “Cantar es vivir”, de Juan Antonio Corretjer, evocaron las influencias de los géneros folclóricos sudamericanos con “Seis chacarero”. Luego se asomó la influencia afro y la poesía negrista con “Oquere” y el impacto de la literatura en su obra, con la plena “Melodía en el Caño”, basada en el cuento “En el fondo del caño hay un negrito” del escritor José Luis González.

La influencia de los cantautores cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, pilares del movimiento de la Nueva Canción latinoamericana, fue celebrada con las baladas “Ojalá” y “Eternamente Yolanda”, esta ideal para apreciar el taller del colectivo en los arreglos vocales y la armonización de sus registros.

La plena, capitaneada por el fogoso pandero y el cadencioso fraseo de Jorge Santiago Arce, retumbó nuevamente en la Sala Paoli con las composiciones “Aquí el cuero sonó” y “Trinitaria”, una ofrenda a la flor del árbol endémico que revela la receptividad del concepto al discurso ambiental.

“La muralla” trascendió el tiempo para ser dedicada a Donald Trump. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La danza, género de la música puertorriqueña cultivado por Haciendo Punto, acarició al público que llenó a capacidad Bellas Artes con “Isla Nena”, dedicada a Vieques, y el clásico de El Topo, “Verde Luz”, que propició la entrada de Josy Latorre, invitada especial acogida con una expresiva ovación de pie y quien permaneció en el escenario para cantar “La cuna de tu hijo”, que descubrió en la voz de Mercedes Sosa, y “Zumba que te zumba”, acompañada en la primera por Orlando Laureano en la guitarra acústica y la segunda, en un arreglo folclórico, con el percusionista Mickey Alvarado.

Del clásico “Tierra, Tierra”, Haciendo Punto incluyó “Otros cantares”, un popurrí de canciones de la trova latinoamericana, como “Canción con todos”, “Volver a los 17”, “El arriero va”, “Pajarillo verde”, “Bolivariana”, “Todos los pueblos” y “Polo Margariteño”.

Tras la presentación de los integrantes del taller, el siguiente paso fue recordar la etapa inicial de Haciendo Punto, con Tony Croatto, Nano Cabrera, Josy, Irvin y Silverio.

“En la vida todo es ir”, de Corretjer, y “La vida campesina”, con una brillante aportación de Laureano en el instrumento nacional, dieron paso a “La muralla” mientras en la pantalla se exhibía una caricatura de Donald Trump, como parte del extraordinario trabajo de Quique Benet en la iluminación y las gráficas.

Haciendo Punto regresa en una segunda función el sábado 24 de febrero. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Bajó el telón y de regreso tras la falsa salida Haciendo Punto dedicó a Trump la composición “El alacrán” de El Topo, cuyo arreglo combina el seis y la bomba, finalizando con las décimas de “Ensillando mi caballo”.

Tras la función, Silverio, Nena y sus compañeros saludaron a sus amigos y autografiaron discos en el vestíbulo de Bellas Artes.

Siempre será un deleite presenciar en concierto a Haciendo Punto, que hace rato tiene reservado un sitial de honor en los anales de la música puertorriqueña por su contribución a la nueva canción, revitalizando la trova campesina y ampliando sus posibilidades con colores del folclor afroboricua y sudamericano con letras inteligentes de indiscutible sensibilidad social y cultural.

La próxima cita será el 24 de febrero.

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