Sin ahorros la clase actoral

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actividad teatral en tiempos pos María no experimentará cambios significativos durante 2018, a juicio de la vicepresidenta del Colegio de Actores de Puerto Rico, Anamín Santiago.

La clase actoral, con los recursos que tenga a su alcance, seguirá activa a través de la autogestión. “Vamos a impulsar política pública para que cambien un poco las cosas que no han cambiado: para que se descorra el velo de lo que pasa con el trabajador de las artes representativa, que tiene implicación en las otras ramas del país, en los músicos y la gente que trabaja en los centros culturales”.

Para la vicepresidenta del Colegio de Actores de Puerto Rico la crisis no es nueva, aunque reconoce que el panorama se ha tornado más difícil después del huracán María por el cierre de salas teatrales, con la correspondiente merma en el taller que ha acentuado la precariedad económica de no pocos histriones.

“Pasó lo que veníamos diciendo. El actor y la actriz; todo aquel que tenga una situación de subcontrato, con el cine, el teatro o la televisión, carece de ahorros porque no hay continuidad de trabajo. Llevamos cuatro meses sin trabajar y empezamos algunos espacios de trabajo en diciembre. Los que teníamos contratos, hasta que no se renueven, no recibimos dinero de manera consecuente. Y tenemos que hacer con mayor desventaja lo que siempre hemos hecho: empujar la rueda”.

Así, durante el primer semestre de 2018, Anamín explicó que los patronos con mejores condiciones materiales han reinventado sus ofertas mediante el teatro educativo o co-curricular, con funciones separadas para marzo y abril.
“Las telecomunicaciones y las redes están malísimas. Estamos usando otra vez la carta de correo y la repetición de mensajes para que llegue a la comunidad escolar, a los directores y maestros”.

En lo que respecta al público en general, Anamín dijo que este 2018 se espera muchas más actividad en el teatro ‘vodevil’. “Las ofertas comienzan tímidas, pero con una reducción en su variedad. ¿Qué es lo que puede vender en este momento? Todo vodevil que trabaje el tema de los huracanes. Ha habido como 10 producciones con el tema de María, de la tempestad y los huracanes que han recorrido la Isla. Con eso se crea un capital y para agosto a diciembre puede haber mayor variedad”.

En el País hay una tendencia a pensar solo en los estragos del huracán María, cuando antes el ciclón financiero de la quiebra y los planes de austeridad de la Junta de Control Fiscal estremecieron las instituciones culturales, muchas que incluso fueron objeto de recortes en los fondos legislativos y gubernamentales que recibían.

“El corte, conforme a lo que he observado, fue a las instituciones que directa e indirectamente se identificaban con la administración anterior. Otras instituciones que trascienden el partidismo o pasan por debajo del radar, tuvieron su aportación, obviamente un poco menor, pero recibieron igual que siempre su aportación. Eso me consta porque pertenezco a instituciones que si recibieron sus fondos. Así que en el recorte a la cultura se mete mucho el partidismo y hay que sacar estadísticas que reflejen qué es lo que está pasando”.

Añadio que, por razones obvias, los gobiernos del Estado Libre Asociado tienden a limitar recursos a la cultura porque no la han colocado como prioridad en los planes de desarrollo económico del País.

Sin embargo, la vicepresidenta del Colegio de Actores no considera que las instituciones culturales de la Nación deban ser cautelosas a la hora de identificarse ideológicamente. Al contrario, desde ahí servir al pueblo.

“Eso no es lo mismo que partidismo. El partidismo reduce, pero una ideología clara da perspectiva más amplia y profunda. Nunca voy a favorecer la neutralidad. Creo que una institución cultural, sea la más grande o las más pequeña, tiene que afinar su ideología y hacerla pública. Eso tiene sus consecuencias. Hay una consecuencia superficial. Si yo creo en el Estado Libre Asociado, cuando ganen los penepés, me cortan. Pero sí yo creo que el problema es crear instituciones culturales que no generen fondos paralelos a los fondos que al gobierno le toca dar.
La institución cultural sin fines de lucro es una extensión del trabajo del gobierno. Por cada dólar que una institución sin fines de lucro invierte, el gobierno, según las estadísticas de Estudios Técnicos, ahorra $20”.
La práctica de la “neutralidad” la describe como “un juego” que no es cierto. El quehacer cultural “es un espíritu y disciplina que refleja la esencia de las personas” y por supuesto del arte.

“Toda institución tiene derecho a su ideología […] Mientras más saben quién soy menos me exigen y me ubican dónde me tienen que ubicar porque yo trabajo con un público. Yo no trabajo sola, como una pintora o escultora. Mi relación es con todos los partidismos y mi activismo es con el Colegio de Actores”.

A propósito, en Puerto Rico hay alrededor de mil quinientos actrices y actores colegiados. Sus oficinas están localizadas en el edificio de la UTIER que, contrario a lo que se pudiera generalizar, no opera por falta de energía eléctrica.

“Estamos trabajando fuera de la oficina. A partir de la muerte de Iris Martínez, nuestra primera presidenta, se han muerto un fracatán de artistas; los más conocidos y los menos conocidos. De repente, me parece que cada semana se nos muere una persona y lo dejo al misterio de la naturaleza. Algunos que me reservo han sido a consecuencia del huracán. La semana pasada se nos murió Charlie Ramos, el escritor de Raymond Gerena. Con Charlie recorrí todas las cárceles de Puerto Rico en obras de prevención del Sida”.

La emigración también ha impacto al Colegio de Actores de Puerto Rico. Aunque no tiene estadísticas, decenas han emigrado a Estados Unidos.

“Lo estábamos previendo. Muchos van a residir a Miami un tiempo y van a mantenerse viajando en la medida que puedan para no perder los guisos acá. Hubo gente que se fue a la semana de María. Se han ido como 50. Esta semana, cuando abramos la oficina, haremos la lista de nombres. ¿Por qué? Porque el artista siempre ha trabajo en precario. Si las administraciones siguen recortando dinero para la cultura, el renglón de servicio en que caemos muchos (por ejemplo en WIPR, donde tuve un contrato de servicios en la radio am, que es sueldo fijo) se va eliminando. Por lo tanto, tenemos que acudir al cine que se paga y a las obras de teatro. Y al no ser continuo no tenemos ahorros. Ahí es que se ve la precariedad”, concluyó Anamín Santiago, que el mes pasado lanzó la segunda edición de su libro “Tinto de Verano” (Clandestinaje político femenino).

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