Ofrenda de talento juvenil a los Reyes

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Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El Concierto Tradicional de Reyes de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) tiene un corazón que late fuerte: el maestro Roselín Pabón.

El maestro Roselín Pabón puso el corazón en esta nueva edición del Tradicional Concierto de Reyes. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En la Víspera de la Epifanía fuimos testigos de un recital cuyos protagonistas fueron niños y jóvenes que se desarrollan tanto en la música clásica como folclórica y popular que de seguro hubieran tenido que esperar muchos años para tocar con la OSPR.

Consciente de su rol social y didáctico, incluso de su misión con la comunidad, el director emérito de la Sinfónica descubre, escucha y evalúa a los nuevos talentos y cada año selecciona un puñado para los conciertos de Navidad y Reyes.

La palabra emoción se queda corta para describir la felicidad en el rostro de los niños y jóvenes al ser parte de una experiencia artístico-musical que marcará positivamente sus vidas para siempre y que, como colofón social, integra en el público a sus familiares y amigos.

El viernes 5 de enero llenaron la Sala Sinfónica Pablo Casals llegando desde Morovis, Naranjito, Humacao y otros pueblos al Centro de Bellas Artes de Santurce para disfrutar de un programa exquisito, bien pensado y balanceado histórica y culturalmente que transmitió un mensaje contundente: con sus estudios, vocaciones y esfuerzos nuestra gente menuda también contribuye a mantener arriba la moral de la Patria.

El concierto, como de costumbre a la hora puntual, inició a las 7 p.m. con la “Marcha de los Reyes Magos de L. Arlesienne” de Bizet, una sublime travesía orquestal con momentos de intriga logrados por los interludios de las cuerdas y la respuesta sutil de las flautas, oboes y clarinetes.

Yacian Oms brilló en la interpretación de “Concierto para violonchelo y orquesta en do mayor” (Allegro) de Joseph Haydn. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El “Concierto para violonchelo y orquesta en do mayor” (Allegro) de Joseph Haydn proyectó ante el exigente público de la OSPR al joven de 14 años Yacian Oms, cuyo sonido limpio y afinado, su técnica en general y sensibilidad para esta obra del clasicismo convencen que le aguarda un futuro glorioso.

Los cuatristas Natalia Traverso y Javier Delgado continuaron con la interpretación del “Concierto en sol mayor para dos mandolinas” de Antonio Vivaldi, un viaje al periodo barroco.

El punto culminante del primer segmento se registró con la sensacional ejecución de la violinista Paula Lastra de la “Habanera, Opus 83”, de Saint-Saens. Fue una interpretación de singular lirismo, con una hermosa melodía interpretada en contrapuntos y bellos pizzicatos punteados en la sección de violines. La ovación que recibió Paula confirma el impacto de su intervención.

A segunda hora, disfrutamos del desfile de talentos infantiles y juveniles que debutaron con la Sinfónica interpretando música popular y folclórica, como parte de un repertorio selecto estructurado por el maestro Pabón, con la sugerencia e insumo de sus invitados.

Las niñas cantantes Samir Vega Ortiz y Génesis Aguilar arrancaron aplausos en sus respectivas intervenciones. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con un desempeño laudable por su proyección vocal y seguridad escénica escuchamos en primer turno al cantante Samir Vega Ortiz, de 10 años, en el arreglo sinfónico de Quique Talavera para “Amanecer borincano” de Alberto Carrión.

La soprano de Morovis, Génesis Aguilar enterneció a la concurrencia con su angelical versión del “Villancico yaucano” de Amaury Veray.

En lo sucesivo el concierto tuvo como protagonistas a los niños y jóvenes de la Rondalla de Humacao, que dirige Jorge Camacho. Los Rondallines tocaron con la OSPR los estándares “Noche de paz” y “Alegre vengo”.

El Conjunto Criollo del Programa de Bellas Artes de Naranjito, que dirige Jackeline Negrón Cintrón, arrulló con la versión sinfónica de la danza “Verde luz” de El Topo, en un arreglo de Ito Serrano.

El cuatrista Ricardo Vega demostró como solista que es una prometedora semilla del instrumento nacional en el popurrí de aguinaldos y seis. Samir e Illaelena de Jesús se enfrascaron en una controversia amistosa en “Los Reyes Magos” con la integración del conjunto típico de la Rondalla de Humacao y la OSPR.

De la polka “El barrilito”, que presentó a la Rondalla con Juanito Correa en el güiro, disfrutamos del punto climático de la segunda parte: la maravillosa interpretación a dos voces y en contrapuntos perfectos de la danza “Alondras en el bosque”, interpretada por Keirys Adriana Miranda y Danialy Nieves, en otro arreglo suministrado gentilmente por Ito Serrano.

Juanito Correa, de la Rondalla de Humacao, marcó con el güiro el polka “El barrilito”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Otro episodio para recordar es la integración del Coro Juvenil de Puerto Rico 100 x 35, el Coro de la Escuela Preparatoria del Conservatorio de Música y el Coro SER de Puerto Rico, dirigidos por Jo-Anne Herrero y Adriana Kraiselburd, respectivamente, en la melodía clásica, solemne y espiritual “The Prayer” y de “Puerto Rico vengo” de Rafael Hernández.

“Génesis”, de Guillermo Venegas Lloveras y en un arreglo facilitado por la Fundación Arturo Somohano, fue oportuna para alentar a los presentes a sacrificarse por el renacimiento de Borinquen, nación maltrecha también por huracanes políticos y financieros. La interpretó, como confirmación de que no hay obstáculos imposibles de superar cuando sobra voluntad, la joven no vidente Edlán Ávila Rivera.

Luego aparecieron los Reyes, saludados con una genuina ofrenda de talento juvenil. Después de la función, Gaspar, Melchor y Baltazar reciprocaron el gesto posando en el vestíbulo para fotos junto a niños y adultos.

En síntesis, el “Concierto Tradicional de Reyes”, bajo la batuta de Roselín Pabón, evocó la magia y alegría de la Epifanía y en su esencia representó un regalo de la misma Orquesta Sinfónica para una nueva generación de artistas que no se desanima y lucha por la salvación de Puerto Rico con música y mucho corazón.

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