Una Navidad sin Casiano

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

No es fácil concebir la Navidad sin Casiano Betancourt.

Mas, el trovador y letrado, que recientemente trascendió al plano espiritual, se inmortaliza con su música.

Así como Casiano Betancourt fue un trovador de una profunda sensibilidad religiosa, también fue un compositor de un gran sentido del humor. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por la Divina Providencia, hoy lo sentimos más cerca que nunca porque alcanzó grabar el disco “Parrandas que llegan con el cuatro de Puerto Rico y Casiano Betancourt” que honra la Navidad y su tradición religiosa.

Esta producción, disponible ya en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan, es una ofrenda de música folclórica al Niño Jesús que cada diciembre busca corazones como pesebres para nacer.

Dedicado al Zurdo de Naranjito, el maestro guitarrista y cuatrista Modesto Nieves, cuyo conjunto lo acompaña en la secuencia de 10 composiciones, Casiano deja como legado una grabación alegre, festiva, espiritual y de admiración al misterio del Dios encarnado en María.

En los arreglos las melodías descansan en el primer y segundo cuatro de Modesto y en la sinfonía u acordeón de Félix Nieves Roldán, base de un sonido tradicional que evoca las andanzas de Maso Rivera y Nieves Quintero con Ismael Santiago.

Se inmortaliza quien le compone y canta a Jesús con el gozo, la fe, convicción y devoción con que al saque Casiano lo hace al interpretar los versos de la parranda joropeada “Recuerda que sin Jesús”.

En la referida obra plantea que la Navidad comenzó cuando Cristo nació en la Tierra. “Muchos están celebrando/la fecha del Nacimiento/pero del Niño Jesús/no se acuerdan un momento”.

El tema de las trullas, asaltos y parrandas es recurrente en la secuencia porque Casiano disfrutaba mucho de esta tradición. Lo aborda desde ángulos como la amistad (“La parranda más alegre”), los manjares de la gastronomía navideña y la confraternidad (“Abre la puerta sin miedo”) y el detalle de la buena música (“¿De qué quieres que te cante?”)

Muy en armonía con la liturgia de la Iglesia, Casiano recrea el misterio de la Epifanía y la estampa de la adoración de los Reyes al Niño Dios en el aguinaldo, estilo Aguas Buenas, “Sobre un pajar”.

“Se acabó la espera” alude al tiempo litúrgico del Adviento, que inicia el domingo 3 de diciembre, como preparación para la celebración de la Navidad.

Las décimas del seis llanero “Canto a María” son una expresión de amor y veneración a la madre de Jesús mientras el aguinaldo matrullas “Vive Cristo en mí” resalta la gracia de Dios que palpita en la persona que ofrece su corazón como portal para que Jesús nazca.

Así como Casiano Betancourt fue un trovador de una profunda sensibilidad religiosa, también fue un compositor de un gran sentido del humor. En la tradición de la jocosidad de Baltazar Carrero, Chuito el de Bayamón y Germán Rosario, dedica unas décimas, en un seis de Bayamón, a “El lechón de Navidad”.

Con la agudeza e ingenio que le compuso a Tavín Pumarejo la canción “La puerca en vara asada”, en su despedida don Casiano presenta la pegajosa plena “La cama cortita”. El estribillo versa: “Me voy a comprar/una cama bien cortita/para no estirar la pata/antes de las octavitas”.

Físicamente, Casiano Betancourt ya no está con nosotros, pero su arte perpetúa su presencia en la cultura puertorriqueña.

En vida el campeón del Concurso de Trovadores Bacardí se sintió querido y muy respetado. El año pasado sus compañeros de Decimanía le dedicaron la Semana del Trovador. Y la semana pasada distribuyeron el disco “Parrandas que llegan con el cuatro de Puerto Rico”, cuyo patrocinio es el mejor tributo a su legado.

¡Gracias Casiano!

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