Salvador con la Bandera en sus hombros

Los vientos huracanados de María que azotaron en días recientes al País interrumpieron nuestra labor en las ondas cibernéticas. A través de semanas de silencio informativo, varias de nuestras figuras de la cultura popular partieron de este mundo sin que pudiéramos despedirlos desde nuestro portal. Una de esas personalidades lo es el compositor, productor, periodista y amigo solidario, Salvador Rosa hijo. Ante su recuerdo encontramos en nuestro archivo la reseña del momento en que, un día como hoy, fue proclamado Abanderado por la Fundación Nacional para la Cultura Popular. A manera de homenaje póstumo revivimos el momento en que en aquella noche mágica del 21 de diciembre de 2011 colocamos en sus hombros nuestro Símbolo Patrio.

Cartel dedicado al Abanderado 2012 de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Su rostro era todo un poema. Ante el anuncio de su selección como Abanderado 2012 de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Salvador Rosa hijo saltó de su asiento y levantó los brazos al aire cual si fuera un boxeador que acababa de triunfar en una de las batallas más importantes de su vida.

Minutos antes, el compositor y productor había llegado a la sede de la organización en el Viejo San Juan. Y al tropezarse con figuras amigas comenzó a preguntarse qué motivo los hacía coincidir en esa reunión. Sus compañeros allí presentes, aliados en la sorpresa que le aguardaba esa noche, supieron ser cómplices de los organizadores manteniendo fielmente el secreto. Hasta que llegó el momento del anuncio y Salvador Rosa hijo supo recibir uno de los aplausos más contundentes de su carrera profesional.

A los vítores otorgados al homenajeado de la noche, le siguió de inmediato la lectura de una semblanza sobre su larga trayectoria artística. En ella, Javier Santiago, director de la Fundación, reseñó sus inicios en la música bajo la dirección de la inolvidable Alicia Morales. Resaltó su fructífera labor como compositor, productor y director artístico de la nueva ola. Apuntó el impacto que tuvo en su desarrollo profesional la guerra no declarada contra Vietnam y cómo a su regreso a Puerto Rico comenzó a desplegar su talento en la composición y en la producción.

En su lectura, Santiago enfatizó como grandes aciertos de Salvador la composición “La protesta de Los Reyes” que interpretada por Davilita, Pellín y Felipe Rodríguez “La Voz” alertó a los boricuas sobre la importancia de rescatar la tradición. De igual forma resaltó su labor como gestor de las series discográficas “Clásicos de Puerto Rico” y “Canción Libre”, así como su trabajo en la radio donde por más de una década mantuvo el programa “De domingo a domingo” por WKAQ Univisión Radio.

A las palabras del portavoz de la Fundación se sumaron entonces las del productor Alfred D. Herger quien conoció a Salvador en medio del furor por la nueva ola en la década de 1960. Entre anécdotas y datos, Herger recordó detalles de proyectos que trabajaron en conjunto y uno que otro aspecto de su personalidad.

Tras las palabras de Alfred, el actor y cantante Julio Enrique Court, maestro de ceremonia de la ocasión, llamó a Aidita Encarnación, abanderada 2011, para el pase tradicional de la bandera.

Salvador se prepara para posar para el lente junto a un grupo de familiares en aquella noche inolvidable de La Víspera de la Bandera. (Foto FB Elimar Rosa)

“Salvador, sé lo que se siente cuando en una ocasión como ésta uno está ahí, sentado en el público, y sorpresivamente se entera que ha sido seleccionado como Abanderado Nacional de la Fundación. El año pasado yo viví esa experiencia. Y fue para mí el inicio de un año sumamente especial”, dijo la cantautora cuya labor ha sido intensamente aplaudida en obras musicales como “Barrio arriba, barrio abajo”; “Hairspray”; “Rent” y “Fusión”.

Encarnación entregó a Salvador la custodia de la Monoestrellada que desde 2008 ha ido pasado de abanderado a abanderado. Y en un gesto de orgullo, el nuevo abanderado la abrió, la mostró al público presente y la colocó sobre sus hombros.

“Hay que preservar la cultura”, sentenció de inmediato el compositor. Aprender a respetar la cultura me lo enseñó mi papá. Gracias a él fui aprendiendo lo importante que es ésta para un pueblo; porque un pueblo sin cultura no es un pueblo. Y quien quiera erradicar la nuestra muy mal está. Porque con este grupo de gente (que está aquí presente) y muchísimos más que no pudieron llegar, diremos siempre de frente para preservarla y cultivarla”, acotó Rosa quien recibió también un mosaico de la insignia nacional realizado por la artesana Sonia Hernández.

A renglón seguido el homenajeado pidió a sus nietos que le acompañaran en la tarima a lo que le siguieron sus hijos y progenitora, doña Mary Montañez. Con su rostro jubiloso, un orgulloso Salvador Rosa hijo posó para las cámaras de los fotógrafos presentes. Y tras los múltiples centellazos de las luces, bajó del proscenio para recibir la escuchar la interpretación de una de sus pupilas en el arte, Dayivet Alemán.

La esbelta joven de impactante presencia le dedicó a su mentor su interpretación de la balada “Qué importa”. Y tras unas palabras de reconocimiento a Salvador le cantó dos temas adicionales acompañada en la guitarra por el talentoso Bayoán Ríos Escribano. Como cierre de su participación, la joven de ojos verdes interpretó el clásico “La parranda de Los Reyes” para la cual contó con el refuerzo del público que entonó el coro de la canción.

Un año más tarde, tras hacer el pase de bandera, el compositor reconoce a Norma Salazar, Abanderada 2013. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Para Salvador la fiesta no concluyó al cerrar el acto oficial de la noche. Tras su agradecimiento a los amigos, artistas y familiares que acudieron a la actividad, el homenajeado descubrió un despliegue de fotos que de él se exhibió en uno de los pasillos del patio interior de la edificación colonial. Cinco imágenes de su carrera se destacaron en la selección incluyendo entre ellas, una presentación con Charlie Robles en la nueva ola, su paso por el ejército durante la guerra no declarada contra Vietnam, su incursión en el mundo de la nueva canción y su rencuentro con el cantante Papo Román en 1982.

Entre todas las imágenes, en las que también se incluyen partitura musicales de su exitosa balada “Mentimos” (número uno en las listas de 1966), y un cartel alusivo a su selección de Abanderado 2012 diseñado por la artista gráfica Myrta Fourquet, se encontraba una importante fotografía de la Fiesta de la Música Puertorriqueña que celebrara el Instituto de Cultura en el Teatro Tapia en 1966. En ella, aparece Salvador – que fuera distinguido en dicha ocasión como Compositor Joven del Año – junto a Noel Estrada, Ricardo Alegría, Tito Henríquez, la legisladora Milagros González Chapel, Pedro Flores, Agustín Cohen, Salvador Rosa hijo, Edmundo Disdier, Benito de Jesús y Roberto Cole. ¡Una foto para la historia!

De esta forma, Salvador Rosa hijo inició su jornada como Abanderado Nacional de la organización. Y en una noche de innegable emoción recibió mensajes de amigos como Gladys Nuñez y Luz Nereida Pérez, así como los abrazos de innumerables compañeros en el arte entre los que se encontraban Alfred D. Herger, Oscar Solo, Tamara Escribano (Tammy), Pijuan, Pedro Rosado, Pablo Aponte, Edna Rivera y el maestro y director musical Pedro Rivera Toledo.

Así transcurrió su homenaje, un día como hoy hace seis años. En el recuerdo quedan las veces que vino a la sede de la Fundación para visitar la exhibición dedicada a él como Abanderado.

Salvador era todo sonrisas al momento de posar frente a la exhibición que, dedicada a su carrera, mostraba parte de sus logros en el arte. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Un año más tarde entregó la Monoestrellada a la Abanderada de 2013, Norma Salazar. Él la felicitó y con palabras de emoción puso la bandera sobre sus hombros.

Nadie podía entonces anticipar lo fugaz de un reconocimiento ni la satisfacción que con él puede acompañarnos en vida…

Hace dos años se nos fue Norma al infinito; y entre el paso de Irma y María también se nos fue – hace tres meses – el amigo Salvador.

Hoy, bandera en mano, tomamos como ejemplo sus respectivos legados. Y damos gracias a lo Alto por permitirnos ser testigos del orgullo con el que le sirvieron a esta Patria Bendita.

 

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