‘Pantaletas’ en tiempos de María

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La presentaciómn histriónica responde a las corrientes de la Comedia del Arte. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La Comedia del Arte, como muchos movimientos artísticos que hoy son clásicos, tiene profundas raíces en la cultura popular, las cuales se remontan a mediados del siglo XVI en Italia. Se trata de un género que mezcla elementos del teatro renacentista con tradiciones de máscaras y vestuario propias del carnaval. Cada personaje en La Comedia del Arte tiene sus propios movimientos y “decires”. Por lo regular, una pareja en aprietos por oposición familiar sirve como eje, y se presentan tipos del entorno social. Shakespeare, Lope de Vega y Molière se nutrieron de estos encantos. En el siglo 19, este estilo de teatro, el cual ponía a funcionar unos tipos en virtud de improvisaciones, pareció opacarse por la pantomima, el melodrama y los payasos. Pero lo que una vez nace y vive por fuerza motriz histórica, se convierte en inmortal. Muchos teatreros en todas partes del mundo, se nutren de estas corrientes.

Quienes lo que hacen con dedicación, conocen cuánto cuesta este estilo en teoría y acción. La Comedia del Arte, poco desarrollada y presentada en Puerto Rico, conlleva una disciplina igualada por el rigor del ballet y la danza.

Con la puesta en escena de su obra “Las pantaletas de guayaba”, el dramaturgo, profesor, productor, director, actor, bailarín y mimo, Iván Olmo, escogió desarrollar Comedia del Arte por primera vez con su grupo Polimnia, para la celebración de los 22 años de labor cultural y educativa. Las presentaciones tenían el propósito de recaudar fondos para el Festival de Mimos que se dio la primera semana de diciembre, en París, Francia. En una fracción de segundo las cosas pueden cambiar. María (el huracán) estuvo encima de nosotros por mucho más de eso. Los planes de Polimnia cambiaron de ruta.

Conmovido y convincente, Olmo manifestó el domingo 3 de diciembre, al final de la última función de “Las pantaletas de guayaba” en el Arsenal del Viejo San Juan, que, después del huracán María, Puerto Rico tenía necesidades de mayor urgencia. Pero les comunicó a sus estudiantes las intenciones de presentar la obra, ya que el trabajo estaba hecho, y ellos accedieron. De esta manera se dio el estreno mundial de “Las pantaletas de guayaba” en octubre en Casa Aboy, y, a través del Instituto de Cultura Puertorriqueña, se abrió la puerta para presentarlo en el Arsenal, “pasando el sombrero al final”. Como Polimnia no tiene auspicio en estos momentos, Iván hizo un préstamo personal para cubrir los gastos de producción.

La comedia estuvo salpicada con comentarios de actualidad. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Hoy día no se acostumbra a improvisar, pero podemos añadir comentarios de situaciones que están pasando, sin alterar la historia. Esos comentarios van cambiando, a veces a diario. Así que, en cierta manera, la improvisación en la Comedia del Arte que presento, está ahí. Para esto se consideran, también, las aportaciones de los actores.”, manifestó Olmo, quien tomó clases de Comedia del arte con Gilda Navarra en la Universidad de Puerto Rico, y fuera del país. La presentación del domingo estuvo salpicada de comentarios sociopolíticos alusivos a la Junta de Control Fiscal y las vicisitudes del pueblo post huracán María.

Antes de las funciones en Casa Aboy, el profesor Olmo desarrolló la idea de esta obra con sus estudiantes de la Universidad Sagrado Corazón. Iván había empezado a escribir este libreto en un taller de dramaturgia que tomó en 2009. La obra quedó inconclusa hasta 2016 que la hizo con sus estudiantes. Las presentaciones tuvieron mucho éxito y, de esta manera, Olmo decidió presentarla con Polimnia. La pieza creció hasta llegar a ser lo que vimos, y lo que vimos merece todos los aplausos.

“Las pantaletas de guayaba”, comedia muy picante, mantuvo los personajes clásicos y los parlamentos, como el famoso monólogo de Arlequino, que se repiten a través del tiempo. El trabajo de Olmo como director fue inteligente y creativo clásico en su ruta escénica. El director elaboró composiciones hermosas y supo utilizar un espacio cuya escenografía consistió del ambiente natural del hermoso patio interior del Arsenal. No hizo falta nada más. El vestuario de Gloria Sáez y Polimnia, era lo suficientemente poderoso para identificar tiempo y espacio. De la misma manera lo fueron las máscaras de Gabriel Soto. Cuando cayó la noche se lucieron las luces del equipo de Polimnia.

Los actores sostuvieron las riendas de sus personajes con acierto, soltura y dignidad. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Todos los actores sostuvieron las riendas de sus personajes con acierto, soltura y dignidad, fieles a la tradición de movimientos y actitudes propias de sus personajes, en la línea y ruta del estilo, sin adornos excesivos, pero disfrutando lo que hacían a cabalidad. Algunos, conforme nuestro criterio, sobresalieron. Tal fue el caso de Gregory Preck, en su interpretación de dominio absoluto del Arlequino (Arlequín), “siempre hambriento y enamorado de Colombina, con su carácter alegre e infantil”. Si utilizamos el lenguaje del personaje que interpretó, el cual compara a su enamorada con unas ricas verduras, podríamos decir que Preck estuvo exquisito. Andrés Pacheco, como Pantalone, “el viejo avaro de gran fortuna, padre de Oratio”, sobresalió de la misma manera. Como Petralina Lambe Mella Gostosha, la doncella virgen y coqueta, y como la bruja Pasquella, sobresalió Kamyr Perez. Y, por supuesto, sobresalió Iván Olmo como Tofano, uno de los dos ladrones.

Colombina, la “sirvienta de buenas curvas, con las narices metidas en todos los asuntos de su entorno”, estuvo graciosamente bordadita por Belkis Colón. Manuel Jun Figueroa ejecutó al Capitano Espavento Della Valle del Inferno, “soldado fanfarrón que siembra el terror por todas partes y muere de miedo”. Muy bien. Janyl Rodríguez fue Isabella, hija del Dottore Gratiano, la nena de papá, perdidamente enamorada de Amet”, nos convenció. Preston Matos como Oratio, hijo de Pantalone, enamorado de dos mujeres a la vez, lució, encantador con su ballet. Cristiano, el otro ladrón, fue interpretado con soltura por Chris Martínez.

La pieza contó con la dirección de Iván Olmo. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los personajes funcionaron con las situaciones que generó el ambiente y se obtuvo como resultado una tarde dominical deliciosa, muy placentera y muy digna de ser repetida. Polimnia es una gran representación de Puerto Rico en cualquier festival internacional.

La música estuvo a cargo de Robert Lepre y Rosemary Biraldi. La utilería por Iván Olmo. El arte del cartel de promoción fue de Yamil Ortiz. El técnico de sonido fue Ángel Rufín. La grabación de videos estuvo a cargo de Wilfred Lugo y Harvey González. La edición videos y las fotos, estuvieron a cargo de Wilfred Lugo. Poliminia agradeció a Nicole Soto del ICP. Nosotros agradecemos a Polimina por surgir como una hermosa flor de loto en medio de la confusión propia de toda crisis, al público que fue a ver “Las pantaletas de guayaba” en el Arsenal, y al pueblo de Puerto Rico desbordado con entusiasmo en el Paseo la Princesa, el domingo 3 de diciembre (electricidad o no electricidad) demostrando, una vez más, que somos indestructibles.

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