Escribir para existir

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Publicar un libro es sentir la vida.

Así Ana María Fuster Lavin describe su misión y responsabilidad como escritora.

“Mariposas Negras” es su más reciente creación literaria. (Foto suministrada)

En estos días la autora celebra la publicación de la segunda edición de su novela “Mariposas Negras”, su más reciente creación literaria, que un sector de la crítica, como el dominicano Ángel Tellerías, ha descrito como “clave de lo gótico urbano caribeño”.

“Ahora en agosto, mi editor Carlos Roberto Gómez, de Isla Negra, donde tengo más de la mitad de mi obra, me informa que llega la segunda edición”, señala contenta sobre la obra que profesores de los recintos de Carolina, Humacao, Mayagüez y Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico han asignado a sus estudiantes.

“Mi aspiración es hacer lo mejor y a la verdad que cuando termino un libro puedo estar en ese proceso de dos años de depuración, editar y corregir hasta que el lenguaje y el personaje logren transmitir la historia, como es el caso de esta pobre chica y la historia de sus sensaciones”.

“Mariposas Negras” es la historia de “Mariana”, personaje que vive y sobrevive inmersa en una madeja de maltrato y acoso, entre signos góticos y paranormales. Es literatura de terror que apela a gente joven, incluso a la llamada generación de los ‘milenials’.

“Es tan terrible lo del abuso de menores. A través de lo gótico, que es una forma de ver no solo lo que ocurre, sino lo que siente el personaje. Es un puente entre la palabra y lo que le ocurre”.

El personaje al que originalmente impartió aliento en un breve relato de tres páginas clamó su espacio en una novela de ficción con elementos de la vida real. Lo más que tiene “Mariana” de Ana María es su hipersensibilidad y su creencia de que, a pesar de lo terrible que le sucede, hay salvación a través del amor y la palabra.

“Verdades Caprichosas”, “Réquiem”, “El Libro de las Sombras” y “Leyendas de Misterios” son algunos de los títulos de la autoría de Ana María Fuster Lavin. (Foto suministrada)

“Con las desgracias que le ocurren a esta chica, uno piensa que a través de las palabras y el amor puede salvarse de las tinieblas del ‘bullying’, del maltrato sexual y sicológico; del estar enamorada de su mejor amiga y tener miedo. La novela sí tiene de mí cosas que me han ocurrido, como el tema de la violación que en mi caso no fue ningún familiar ni el papá de la amiga, como a Mariana. Sacar cosas de la vida ayuda a liberarte”.

Contrario a no pocos autores, Ana María Fuster Lavin no depende de la crítica porque escribir es “una necesidad urgente tal como sentir, comer y respirar”.

“No escribo pensando en una crítica, pero también entiendo que en nuestro País hay muy pocos medios para la crítica literaria y es una pena para uno mismo porque la crítica ayuda a aflorar lo que está ocurriendo en el País. Lo que nos salva es el Internet para difundir las obras”.

La vocación de Ana María por la literatura se originó en su niñez. Era muy tímida y soñaba con ser fotógrafa, inspirada por la poesía que revelan las personas y los edificios abandonados.

Los veranos en España su abuela le narraba historias sobre los horrores de la Guerra Civil y leía mucho, mucho. La pasión por leer y las historias de terror que le contaba a las vecinitas que cuidaba forjaron, poco a poco, la reconocida escritora que hoy es y que, al presente, ha publicado alrededor de una docena de libros en que cultiva géneros como la poesía, la novela, el ensayo y los micro cuentos.

“Recuerdo que sustraje del cuarto de mis hermanos mayores “Crónica de una Muerte Anunciada” y la desesperación en el pueblo con el pobre Santiago, que todo el mundo sabía que iba a morir, menos él. Y en “El Coronel no tiene quien le escriba”, cuando la esposa le pregunta al final qué van a comer y responde tierra, porque solo tenían mierda para comer. Así empecé a escribir”.

Sus primeras creaciones son cuentos inéditos, pero ya en cuarto año tuvo como profesor al poeta José Luis Vega, de la Generación del 70 y quien la familiarizó con la obra de Ana Lydia Vega, Magali García Ramis y la orientó a cursar un grado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico.

Fuster Lavin afirma que en Puerto Rico se lee más de lo que se cree. (Foto suministrada)

La autora de “Verdades Caprichosas”, “Réquiem”, “El Libro de las Sombras” y “Leyendas de Misterios” opina que en Puerto Rico hay una cultura de la lectura o patrocinio de la literatura sólida, aunque son escasas las librerías.

“Se lee más de lo que se cree. El problema de las librerías no es solo porque no se lea, sino porque atravesamos una crisis asfixiante en la que sostener cualquier negocio en Puerto Rico es muy difícil. El mundo del libro no es un ‘fast food’. Requiere de otras cosas. Se consiguen libros por Internet porque se consiguen más baratos. Creo que el problema de las librerías tiene que ver con la crisis económica más allá de si se lee o no se lee”, señala Ana María al reconocer que hay deficiencias serias en el Departamento de Educación para fomentar tanto la lectura como la creación literaria.

En los próximos meses Ana María Fuster Lavin publicará varios poemarios, uno para adultos con Isla Negra y otro orientado a los lectores jóvenes con Ediciones Agua Dulce, además de continuar con sus conversatorios alrededor del País.

“Hay que leer y leer mucho porque eso nos abre los ojos de la sensibilidad. Escribir también porque es el puente entre todo lo que uno piensa y los demás. También no nos debemos quedar sentados en las casas. Hay que salir a protestar porque nos están aplastando nuestra cultura y nuestros derechos”.

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