Llora el rock la venta de Alfa

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

No pocos melómanos del rock extrañarán los programas “The Dog House”, “Portada Rock”, “Beatlemanía” y otros espacios de Alfa Rock.

Y es que la bandera del género ondeará a media asta en Puerto Rico cuando se formalice la venta de la emisora a un grupo de inversionistas cristianos que cambiarían su formato a música y programas religiosos.

En efecto, no la pudimos sintonizar en TuneIn Radio, pero su programación sigue en el aire en la frecuencia 105.7 FM.

Intentamos comunicarnos a la emisora para conversar con su programador Pedro Dávila y el número 787-728-7280 suena ocupado. Empero, en el muro de Alfa Rock en Facebook se invita a los radioescuchas a celebrar su 39 aniversario durante el mes de agosto.

“Desde 1978 esta emisora ha dedicado su frecuencia a crear éxitos, compartir canciones, buenos momentos, experiencias de vida, grandes conciertos y muchos recuerdos. 39 años pueden parecer pocos para algunos, pero suficientes para dejar un legado insustituible. Acompáñanos para hacer un último recorrido por las canciones y los momentos de estos pasados 39 años”, versa el post en que se le da la bienvenida “a los nuevos tiempos” y anuncia el 1 de agosto como el día del inicio de la programación especial.

En la web de la Comisión Federal de Comunicaciones se informa que WCAD-FM fue vendida por $2.9 millones [hace una década hubiera costado mucho más] a Educational Media Foundation en Estados Unidos.
En las redes los fans de Alfa Rock lamentan la venta de la estación.

Una entrevista para recordar

Alfa Rock es sinónimo de Pedro Dávila Bosch y viceversa.
El programador y locutor llevaba casi cuatro décadas escuchando hasta la saciedad el metal pesado de Kiss y Iron Maiden.

La cultura del rock, que ha sido su modus vivendi, la descubrió al lado de su hermano mayor Néstor, ya fallecido, responsable de su familiaridad a muy corta edad con la música de The Beatles, Jimi Hendrix, Elvis Presley y otros talentos de los 60, cuyos “covers” tocó al piano en la banda The Rockets.

Sin embargo, durante casi 40 años como programador de Alfa, cuando Pedro llega a su casa ha preferido combatir el estrés escuchando las obras excelsas de Beethoven, Tchaikovsky, Schubert y Mozart.

Así se lo confesó a este periodista en una entrevista que es oportuno reproducir ante la noticia de la venta de la emisora.

Entonces, nos contó que desde un piano de cola que conservaba en su hogar solía arrullar a sus visitantes con su interpretación de “Nessun dorma” de Puccini.

Su gusto por la música académica europea revela el lado desconocido de Pedro, artífice de la exitosa fórmula programática de Alfa, la cadena del rock en Puerto Rico, cuyos ingresos por publicidad habían mermado mientras se disparaban los costos de operación, la realidad que enfrentan no pocas emisoras.

Contrario al rockero del corazón del rollo, Pedro no usa cabello largo ni colecciona afiches, fotos o instrumentos de celebridades como Presley y Hendrix.

Es una persona casera que, por preferir estar al lado de su esposa Diane y de sus hijos Pedro y Frances, se llegó a perder los conciertos de The Police y Rush.

“De acuerdo a mi experiencia, sí puedo afirmar que el matrimonio funciona”, señaló Pedro, el popular animador de “The Dog House” que Alfa transmitía de 6 a 9 a.m.

Su alta estima por la familia es un valor que heredó de sus padres Néstor y Nilda, casados por espacio de 55 años. Pedro, que pronto celebrará 40 años de matrimonio, es una persona ‘cool’ que ha establecido una relación de mucha empatía con su auditorio.

“Me dicen: ‘Oye Dog’, y me hablan de sus problemas y me consultan cosas. Y yo no soy un sicólogo ni un siquiatra”.

Se identifican con “El Perro” porque, con amabilidad, cada día los invitaba a compartir su mundo de música seleccionada con celo, pensando en el respeto que merecen los radioescuchas que se toman la molestia de sintonizar su programa por el 105.7 FM.

A través de los micrófonos de “The Dog House” Pedro fomenta la oración en familia, el intercambio de ideas entre padres e hijos durante el trayecto al trabajo o la escuela y la urgencia de que, a pesar de los pesares, permanezcan unidos.

En una época en que decenas de figuras de la industria radial han incursionado en la televisión, Pedro ha rechazado varias ofertas por considerar que trastocarían su imagen. “Para mí la radio es primero. Y yo no acepto por nada ofender a la mujer, que para mí es como una reina”, expresó visiblemente emocionado.

Mejor permanecía en Alfa, lejos del ‘glamour’ y la visibilidad de la pantalla chica y sin que le desvele la otrora marcha de los millones pues en este medio se siente realizado.

Su amistad y lealtad a Ralph Pérez, dueño de Alfa Rock, ha sido recompensada con su absoluta confianza y respaldo para dirigir el timón de la emisora conforme a su criterio musical. Nunca ha seguido las pautas programáticas de las multinacionales. Cada disco, como constataba la torre de nuevas grabaciones que tuvo en su escritorio, lo escucha y reescucha de arriba a abajo para escoger la música que después comparte con su público.

“Donde primero tocamos a La Secta y a Black Guayaba fue aquí”, reitera Pedro.

A mucha honra: así subraya su orgullo de pertenecer al elenco de Alfa Rock y se declara dispuesto a colocar su cabeza sobre una guillotina, en torno a que la payola es una palabra prohibida en esa emisora.

Su posición de programador también ha propiciado encuentros con leyendas del género como Sting y los Rolling Stones. Para él, sin embargo, su entrevista con Elton John, fue inolvidable. Viajó a San Diego con el promotor Pepe Dueño, quien lo contactó con Elton un par de horas antes de su concierto con Billy Joel.
“Nunca olvidaré sus palabras: ‘Nunca se hace una música para ponerle una letra, porque la poesía no necesita la música y la música no necesita la poesía”.

Casi cuatro décadas después, “The Dog” celebraba la supremacía de Alfa en el género del rock. Otras se quedaron a mitad del camino y aunque algunos señalan a The Buzz 104.3 FM en Saint Thomas como su competencia más fuerte, Pedro Dávila Bosch asegura que su rival más serio es el iPod que un joven alimenta con lo mejor y más variado del rock para que lo acompañe sin comerciales ni repeticiones las 24 horas del día, además de la diversidad de emisoras ‘on line’ y aplicaciones como Pandora y Spotifi.

“El presente y el futuro están en la información. A las personas les gusta que le hables, que les hagas chistes y compartas curiosidades con ellas. Y eso no te lo da el iPod”, dijo entonces.
Con el punto final a la reedición de esta nota, irónicamente Alfa Rock aun se escuchaba por el 105.7 del cuadrante FM.
El luto cubrirá la escena del rock nacional cuando enmudezca Alfa Rock y no se escuchen más los ladridos de El Perro.

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