‘Requiem’: protesta de inefable belleza

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Hay artistas que, como valquirias, nos conducen al Walhalla, como testigos de una estética sensacional. Cuando, en el plano terrenal de los héroe de la tierra, esos artistas se entrelazan en un mismo grupo, el Walhalla desborda sus galas y la naturaleza cede su corona al sol.

El día nublado de un domingo de mayo, de repente se volcó en un excelso cielo azul sin la torpeza de una sola nube blanca. Todo resplandecía, cuando, a las cuatro de la tarde, nos dimos cita en la parroquia San Juan de la Cruz, en Cupey, para deleitarnos con el concierto que finalizó la decimosexta temporada artística 2016-2017 del Orfeón San Juan Bautista.

Esperamos los conciertos de este prestigioso coro nuestro. En esta ocasión estaban acompañados por la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, el Coro de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo dirigido por el profesor Joamel González Soto, las cantantes líricas Magda Rodríguez Lupeschi (soprano), Patricia Vásquez (mezzo-soprano) y Ana Deseda (mezzo-soprano), la oboísta Frances Colón, el trompetista Andreas Stoltzfus, más de 120 ejecutantes, el compositor Guarionex Morales Matos y el director de orquesta invitado, Daniel Alejandro Tapia Santiago, quien también es director musical del Orfeón. El evento reponía la obra “Requiem: muerte y renacimiento de la Patria” de Guarionex Morales Matos, fundador del Orfeón, la cual había estrenado en el comienzo de la temporada en octubre del año pasado.

El concierto de clausura comenzó a las cuatro de la tarde con la dignidad del virtuosismo en el más sincero sentido de ambas palabras. Todo, de principio a fin, transcurrió con respiración estética, brillantez, elegancia y serenidad, para desembocar en el océano vibrante de un comentario, novedoso en su forma, sobre una realidad de nuestra patria.
Al añadirle un presto a las descripciones enumeradas en lo anterior, tenemos un buen inicio; La Obertura de “Las bodas de Fígaro” del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), ejecutado por la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico a la acertada y segura batuta de Daniel Alejandro Tapia Santiago. La fusión, director invitado y orquesta destacó la contagiosa rapidez de esta conocida obertura. Tapia Santiago supo extraer bella sonoridad clásica de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, en esta obertura, y a lo largo de la encantadora tarde.

“Tristeza jíbara”, poema de Luis Llorens Torres (1866-1944), con música del compositor puertorriqueño Carlos Alberto Vázquez, dirigido por Guarionex Morales Matos en una elegante y profunda versión, fue la obra que precedió a Mozart. El coro lució su madurez armónica. Las mismas sensaciones, en mayor o menor escala, recibimos de “O vos omnes” (1932), letanía de Pablo Casals y el motete “Vexilla regis” del compositor austriaco Anton Bruckner (1824 – 1896).

“Cecilia virgo”, original de Guarionex Morales Matos y dirigido por Daniel Alejandro Tapia Santiago, nos acarició con el especial sonido que Frances Colón usurpa del oboe y la exquisita voz de la soprano Magda Rodríguez Lupeschi. Ambas artistas son de alto nivel.

El “Concierto en fa mayor para oboe”, op. 7, no. 9 del compositor barroco italiano Tomaso Albinoni (1671 – 1751), dirigido por el maestro Tapia Santiago en una versión clásica y acertada, nos volvió a presentar a la oboísta Frances Colón en un planeta donde es reina.

Al regreso del intermedio “Prayer of Saint Gregory” (Interludio de la ópera Etchmiadzin), creada en 1946 por el prolífero compositor norteamericano Alan Hovhaness (1911– 2000), a la batuta de Tapia Santiago, nos extendió el abrazo. El sonido nítido y hermoso de la trompeta de Andreas Stoltzfus, nos complació con privilegio.

La orquesta congeló sus tiempos para que el solista cambiara su trompeta en sí bemol por una piccolo y se colocara para dar inicio al “Concierto en re mayor para trompeta y orquesta”, op. 3, no. 9 (originalmente para violín), del compositor barroco italiano Antonio Vivaldi (1678-1741). Stoltzfus se sostuvo con recato en el Allegro, con seguridad en el Larghetto, y brillante en el Allegro que dio fin a este Vivaldi que sabemos amar.

Aunque el estreno de “Requiem: muerte y renacimiento de la Patria” de Guarionex Morales Matos, había ocurrido el 27 de octubre de 2016 con una sección de 12 chelos y el Coro de la Universidad del Turabo, esperábamos esta versión con la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico y el Coro de Concierto (Cantoria) de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Estar ante esta obra, comentario con vigencia del maestro Guarionex, añade veracidad a todo lo que haya escuchado, dicho y escrito. Vale la pena volver a destacar que se trata de una propuesta diferente, y bellísima, la cual domina la fusión de lo clásico en la música y la poesía, con maestría. Esta es, precisamente, la sofisticada novedad. Se trata de un diálogo entre un réquiem tradicional y el corazón de nuestros versos. En raras ocasiones una protesta se manifiesta con inefable belleza.

El réquiem corrió en latín, a la vez que las mezzosopranos Patricia Vázquez y Ana Deseda pintaban con sus voces poemas en español originales de insignes puertorriqueños. A veces sucedía que esta acción se trastocaba y las cantantes adoptaban el latín mientras los coros enarbolaban nuestro idioma.

La iglesia que servía de escenario luce un balcón que queda justo al frente de la nave principal. En ese nivel se encontraban la soprano Magda Ridríguez Lupeschi, Cantoría, un organista (Holly Marden Cruz), otro organista y clavecinista (Jorge Eduardo Ramos Asillo), un cuatrista (Israel Santana) y el director del coro de la UPRA (Joamel González Soto). En el primer piso, y a la vez, unieron sus mejores intenciones, el Orfeon, La Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, las dos mezzosopranos y el director invitado. Como público disfrutamos de la viva sensación creativa en una manera casi interactiva, como parte de la una sola manifestación. La palabra es: belleza. La frase: el poder del arte con un réquiem como estandarte.

El Introitus en latín, sostuvo la mano de los versos en español de José María Lima (1934-2009), y de la misma manera, lo demás: Kyrie con los versos de Angelamaría Dávila (1944-2003); Dies irae con los versos de José María Lima (1934-2009); Confutatis, y Sanctus-Benedictus con los versos de Hugo Margenat (1933-1957); Pie Jesu-Agnus con los versos de Víctor Fragoso (1944-1982); Lux eterna con los versos de Juan Antonio Corretjer (1908-1985). ¡¡¡Bravo, guerrero Guarionex!!!

Tanto la orquesta, como los coros, mantuvieron afinación perfecta a lo largo del concierto. Las cantantes entonaron los versos con precisión y ofrecieron una interpretación emotiva. Destacaremos la ejecución de Tapia Santiago como director invitado. La buena sintonía con la orquesta logró hacer al público vibrar. El Orfeón San Juan Bautista, encabezado por los directores musicales Guarionex Morales Matos y Daniel Alejandro Tapia Santiago, taller coral con misión social cuya obra ha trascendido a distintos países, tiene capacidades infinitas, habilidades vastas para ponernos a pensar, para entusiasmarnos y hasta provocarnos con un grito de justicia nacional.

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