Omar Torres Molina… ‘Teatrero’

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

A sus 34 años, Omar Torres Molina se ha ganado el respeto dentro del teatro puertorriqueño en sus facetas de actor, director y productor.

En “Cock” logró una de sus actuaciones más destacadas. (Foto suministrada)

Torres Molina asume los tres roles con humildad y verdadera vocación. “¡Yo lo que me considero es un teatrero! Me gustan todas las áreas. Cada una tiene su gusto, su especificidad y no me molesta ejercer ninguna. Además, me aburriría mucho haciendo una sola… Te enriqueces como profesional, como ser humano. Reconoces cuál es la dificultad del trabajo del otro. El arte es comunidad; es hacer entre todos”, enfatizó con satisfacción.

El histrión ha sido aplaudido por trabajos como “Cock” (de Mike Bartlett), “El principio de Arquímedes” (de Joseph Miro), “Dentro de la tierra” (de Paco Bezerra), “Malasangre” (de Roberto Ramos-Perea) y “Las heridas del viento” (de Juan Carlos Rubio). ¡Se vive cada personaje con la misma entrega!

Argumentó que se considera un “ciudadano más”, que se ve afectado por lo que ocurre a su alrededor, solo que tiene acceso a los medios de comunicación que son “una vía para expresar la realidad de lo que está sucediendo”.

Torres Molina resaltó el impacto de las redes sociales para estar en comunicación con el pueblo, destacando que han “humanizado más al artista; ya la gente (te) ve como un colega, como uno más, porque eso es lo que somos”.

El mundo del director –

De los tres roles, ejerce menos la dirección. En múltiples ocasiones, ha laborado también como asistente del director.

-¿Evalúas una obra antes de aceptar ser el director?

Escena de la pieza “El principio de Arquímides”. (Foto suministrada)

-“En este caso, yo también estoy produciendo. Pero, cuando llega un texto lo primero que haces es leerlo. Esa primera lectura, uno la ve más como espectador. Te vas a dar cuenta cuál es el potencial que tiene la historia… Si la historia se sostiene sola o si no; si quieres contar lo que dice esa historia. A veces, si una historia no te apela, entrar a jugar con algo que no te importa a la larga se nota en el resultado. Es ver qué tiene que decir la historia, cómo lo hace y si apela a lo que quieres hacer en tu trabajo”, expuso.

-¿Cuál es realmente la función de un director?

-“Un director es un observador que va contando la historia con sus actores. A través de lo que el actor trae y la provocación que uno le da, vas observando si lo que ellos están haciendo se entiende. Si lo que hacen transmite lo que tú quieres contar”.

-Lo que quiere el director contar… ¿o lo que dice el libro?, insistimos.

-“Sí y no. A veces quieres contar lo que dice el texto y a veces puedes contar algo completamente opuesto a lo que dice el texto. Existe la dramaturgia del dramaturgo y existe la dramaturgia del director… No es alterar lo que está escrito, es cómo contarlo. El texto puede estar escrito de una forma muy superficial y cómico, y tú quieres que tenga un sentido de carga que no está puesto y a través de una pausa o un ritmo le das sustancia. Es para que el espectador reciba esa provocación, porque en verdad no todo el mundo lo va a entender de la misma forma. Cada quien le da la lectura a base de su experiencia”, explicó.

-Pero, ¿ se puede molestar el autor?, insistimos.

“Dentro de la tierra” fue un drama intenso en el que Omar tuvo una destacada participación. (Foto suministrada)

-“Sí. Hay dramaturgos que son muy celosos con lo que escriben, porque pasaron mucho trabajo. Pero, hay otros que comprenden que una vez cede el texto, hay otra gente que le puede dar vida y opinar sobre eso”, justificó.

-¿Qué injerencia tiene el actor en su personaje?

-“En mi caso, el actor tiene toda la libertad de hacer y disponer lo que entiende. Para mí, el director no está para coartar eso. Está para verlo y una vez lo ve, entonces va determinando si funciona o no a lo que está pasando en general. El actor está dentro de la escena, jugando dentro y no ve el conjunto. Yo permito que ellos hagan todo lo que entiendan que debe hacer su personaje…Más que indicar, es guiar”, mencionó.

-Para un director joven, ¿resulta fácil ganarse el respeto de un actor experimentado?

-“El respeto uno se lo va ganando con el hacer, con cuán confiados ellos se sientan con uno. Cuán preparado uno va al salón de ensayos y le da a entender que comprende lo que está contando; que le des cierto grado de libertad para ellos crear. En esa relación creo que no tiene que ver la edad, tiene que ver el encuentro. Siempre que uno va a trabajar, los primeros días son de tanteo y uno va comprendiendo cómo la otra persona trabaja. Más que (todo) es comunicarse; cómo dice las cosas y cuán efectivo uno es ante lo que está pasando. Más que la edad es si nos comprendemos, por ahí va la cosa”, detalló.

Omar Torres Molina ha ejercido la dirección en proyectos como “Dos locos con suerte” (texto colectivo), “Me quitaron la casa” y “Rabia”.

En “Los vecinos de arriba”, Torres dirige a Kisha Tikina Burgos, Junior Alvarez, Suzette Bacó y Modesto Lacén. (Foto suministrada)

Torres Molina dirige, en estos momentos, la pieza “Los vecinos de arriba”, que forma parte del 52 Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). “Es una comedia teatral con un toque dramático sobre las relaciones de pareja. Cuando una pareja ha llegado justo donde la costumbre es la que la sostiene y de cómo enfrentar ese momento. Son unos vecinos que han arreglado su apartamento e invitan a los de arriba a que lo vean. A través de esa conversación que se da esa noche se comienza a comparar cómo cada uno tiene su relación. Se reflexiona (por medio) del humor sobre cómo sostener una relación de pareja”, adelantó Torres Molina sobre la temática de la obra, con la que el cineasta español Cesc Gay, director y co-escritor de la aclamada película “Truman”, debutó como autor de teatro.

Comentó que “los vecinos de arriba son muy liberales, muy sexuales, y traen a colación toda esa picardía que según ellos debe haber en una relación y cómo esto va afectando a la otra pareja, (llevándola) a compararse, a cómo están ellos en ese momento”.

La propuesta “Los vecinos de arriba” -en cartelera desde el 26 de mayo en el Centro de Bellas Artes de Santurce, con funciones viernes y sábado a las 8:30 de la noche y domingo a las 6:00 de la tarde- tiene en su elenco a Suzette Bacó, Junior Álvarez, Kisha Tikina Burgos y Modesto Lacén.

El reto de un productor-

Omar Torres Molina admitió que desde que se puso el sombrero de productor, “sabíamos que esta profesión segura no era”.

“Love, Love, Love”, obra de Mike Bartlett, contó con una versión boricua producida por Omar bajo su compañía Anilom. (Foto suministrada)

“Ese grado de incertidumbre que siente el País ahora, nosotros lo hemos sentido desde que decidimos entrar a hacer esta profesión. Por tanto, lo más difícil en este momento realmente es definir cómo se a a comportar la persona que va al teatro y cómo enfrentar esa reacción”, añadió.

Torres Molina manifestó que “actualmente, la incertidumbre es saber hacia dónde va todo y ver la viabilidad de lo que uno está haciendo. Hay un proceso de reformular, ver qué tengo que cambiar. Estamos en un momento de mucha observación, ver cómo la gente está reaccionando. Hay unos elementos económicos, sociales, que ya son más visibles; se veían venir, pero ya son visibles. A la larga, nosotros dependemos del pueblo trabajador”.

Bajo la compañía Anilom, Omar Torres Molina ha estado al frente de las obras “Love Love Love” (de Mike Bartlett), “Un número” (de Caryl Churchill) y “Razas” (de David Mamet).

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