El lado desconocido de Sal Cuevas

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Se desconoce cuántos instrumentos Salvador Cuevas destrozó en los conciertos de las Estrellas de Fania, pero las veces que lo hizo, aunque el público deliraba, él no se sentía complacido.

Los restos de Salvador Cuevas serán expuestos hoy en la Funeraria Memorial Plan en Miami, Florida. (Foto suministrada)

Pero, los bajos que rompía después de sus solos eran réplicas de segunda categoría que compraba Jerry Masucci. Como se recordará Salvador sustituyó a Bobby Valentín en las Estrellas de Fania y casi consideró renunciar a su posición, según reveló a este medio el músico y lutier Andrés Rosado, creador del último bajo que usó en Puerto Rico.

“Él me dijo que no se sentía bien cuando estaba haciendo algo musicalmente bien hecho y las gradas no le prestaban atención. Le dijo a Jerry que iba a renunciar porque la gente no le hacía caso y que hablara con Bobby para que regresara a las Estrellas. Pero Jerry le respondió que eso no era posible”, relató su amigo Andrés.

De gira en Caracas, Venezuela, para un concierto de la Fania All Stars, Masucci le consiguió un bajo parecido al que usaba y le dijo que después del solo de “Descarga Fania” lo rompiera al estilo rockero.

Imagen de uno de los conciertos de Fania en el que destruyó un bajo como parte de la estrategia publicitaria de la época. (Foto suministrada)

“Salvador me dijo: ‘mira Andy, yo hacía un solo y la gente no me prestaba atención, pero cuando rompí el primer bajo el estadio se quería caer de la emoción”, narró Andrés, según se lo contó Salvador durante una visita a su hogar en Corozal.

Era tanta la confianza que el último bajo utilizado por Salvador Cuevas en Puerto Rico fue diseñado y confeccionado por las manos de Andrés Rosado.

“Le hacía trabajos y, poco a poco, desarrollamos una amistad al extremo de que hablábamos todos los días y nos tratábamos como hermanos. Cuando vino a tocar con Papo Lucca y Richie Ray él me pidió un bajo prestado porque él deseaba darme promoción porque he estado en el anonimato”, señaló Andrés, revelando otro rasgo de la personalidad de Sal, en este caso su generosidad.

El bajo rojo es una réplica del instrumento de la compañía Zorko, que data de la década de 1950 y es el preferido de Salvador. El modelo precede al de Ampeg, compañía que luego diseñó y fabricó el ‘baby bass’.

“El cuerpo de mi instrumento está construido en ‘fiber glass’. Es acústico, utiliza un ‘pickup’ construido por mí; su diapasón es construido de madera rosada y el cuello o brazo es tallado en ‘curly maple’. Las cuerdas son de metal, marca T’ Addario. La pintura roja es de las ideas que me dan los mismos clientes porque los construyo por pedidos y ellos mismos seleccionan el color. Les digo que vayan a un ‘dealer’ de autos y escojan el color. De hecho, la pintura es de auto. Esos bajos se pueden mojar y no les sucede nada”.

Dedicatoria de Salvador Cuevas a Andrés Rosado. (Foto suministrada)

Don Andrés y Sal se conocieron en 2013, gracia a la cellista Andrea Gómez, quien en una subasta compró un “baby bass” que le perteneció a un músico apodado Amado, del Combo Show de Johnny Ventura.

Estaba prácticamente destruido y Andrea se lo llevó a Andrés, tras conocerse por las redes sociales. Regresó a Puerto Rico a buscar el instrumento y viajó a Miami para que Salvador lo probara porque él había sido su maestro.

Así fue que Salvador se interesó en conocer a Andrés Rosado. Surgió una gran amistad que evolucionó al extremo de que se comunicaban diariamente.

“Salvador era un tipo especial. Verdaderamente, fue como un hermano para mí. Yo era el técnico que utilizaba para darle mantenimiento a sus bajos. Luego del concierto de la Sonora y Richie, regresó a Puerto Rico y me trajo tres “pickups” [enlace eléctrico entre el cuerpo del bajo y el amplificador] para que se los arreglara”, reveló don Andrés, quien ha confeccionado bajos para Freddy Rivera, Edwin Mulence, Abraham Saenz, Rubén Rodríguez y el japonés Takuya Yamagushi, de la Orquesta De La Luz.

El lutier de 60 años descubrió a Salvador Cuevas durante la década de 1970, cuando se incorpora a la Fania como sustituto de Bobby Valentín.

El don de gente de Salvador ha sido reafirmado por sus compañeros en el arte. (Foto suministrada)

“Yo compraba los elepés y lo primero que buscaba era quién era el bajista que tocaba en esos discos. Siempre buscaba su nombre y si estaba Salvador compraba el elepé. Me nutrí mucho de su estilo porque yo era bajista. El tumbao de “La Ceiba y la Siguaraya”, que grabo Celia con la Sonora, es otra cosa. En todos sus solos nos sorprendía con algo nuevo”, afirmó Andrés, quien también es músico profesional y tocó trompeta con Richie Ray, Mario Hernández y con la Orquesta Ensueño de Julio Ángel.

Los restos de Salvador Cuevas estarán expuestos hoy viernes 12 de mayo desde las 6:30 p.m. en la Funeraria Memorial Plan en Miami, Florida.

Andrés Rosado no podrá viajar para asistir a la ceremonia de despedida. Jamás olvidará su visita en noviembre pasado a su casa en Corozal.

“He perdido un excelentísimo amigo; un ser humano extraordinario, muy humilde. A pesar de ser una estrella de su altura, se entregó a la gente que lo buscaba. Lo recordaré como una persona seria, pero de una gentileza y amabilidad brutal”.

Los restos de Salvador Cuevas serán cremados y retenidos por su familia en Miami.

El bajo rojo, que tocó en su último concierto en Puerto Rico, pasó a las manos de Oskar Cartaya.

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