Jíbaro Jazz cumple 30 años

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Treinta años han transcurrido desde la incursión de Pedrito Guzmán en la escena discográfica con el concepto Jíbaro Jazz.

Carátula de la nueva producción del concepto muiscal ideado por Guzmán. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Un disco realizado en vivo en el prestigioso club Blue Note en Nueva York y grabaciones como “Cuatro rumbero” y “Cosas nuevas” son parte de los esfuerzos creativos de Pedrito para devolverle al cuatro el rol protagónico de los días del Maestro Ladí, Nieves Quintero y Maso Rivera.

Y lo hizo con extraordinarios resultados comerciales durante la serie de grabaciones de su banda Jíbaro Jazz con Sonotone y Rodven, que tres décadas después reactiva con su nueva propuesta, disponible en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

“Aunque no le puse un título alusivo al 30 aniversario, esa fue la intención porque Jíbaro Jazz prácticamente ya tiene 30 años. Me siento contento por lo que ha sido mi trayectoria como instrumentista y por los aportes a la cultura de Puerto Rico”, dijo Pedrito, un artista de pocas palabras, pero de sobrada musicalidad.

Sus primeras seis grabaciones, en particular su debut, que incluye sus versiones de temas de las series de dibujos animados “La Pantera Rosada” y “Los Picapiedras”, no se consiguen en el formato tangible, aunque sí digital en Internet.

“No he hecho gestiones para recuperar mi música, pero estoy organizando mis grabaciones para que estén disponibles en Internet. De todo lo que he grabado, el disco en el Blue Note para mí es lo más importante de mi carrera con Jíbaro Jazz, hasta hoy”, dijo sobre la grabación editada en 1994 en formato de cedé y casete por Rodven Records y cuya secuencia incluye “Ñame Blues”, “Inside Land”, “Viaje astral” y “Mapeyé montuno”.

Con su propuesta de Jíbaro Jazz Pedrito le dio una nueva dimensión al instrumento nacional de Puerto Rico. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En su regreso al disco, tras el álbum “Sueños que seguir” que en 2016 grabó con Yezenia Cruz y Eduardo Villanueva, Pedrito se rodeó de una representación de la crema musical de la Nación. Los nombres de Cándido Reyes, Kalani Trinidad, Víctor Ortiz, Toñito Vázquez y Eric Figueroa, entre otros, sobresalen en los créditos.

“Quise hacer un recuento de los estilos de las diferentes producciones que he hecho en estos 30 años, como “Cuatro rumbero” y cuando grabé con batería y bajo. Es un recuento de todo eso y por esto invité músicos que admiro y agradezco que están conmigo ahí”.

La secuencia incluye una versión del éxito “Agúzate” de Richie Ray & Bobby Cruz, cuyo acercamiento melódico y rítmico en el cuatro confirma la musicalidad de Pedrito.

“Siempre escuché sus discos. Es algo especial. Es como escuchar dos cuatros en armonía. Esto es como un tributo por la música que han aportado estos puertorriqueños”.

Igualmente, la experiencia de “Aquarius”, que evoca a Fifth Dimension y la versión de Tito Puente y Celia Cruz estampada en el elepé “Quimbo quimbumbia”, representa para Pedrito “un bonito recuerdo de la época de 1969 y el cambio a la era de Acuario y el sueño de amor y paz de la gente”.

“Cuatro rumbero” es considerado por muchos un clásico de la discografía nacional. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Otra innovación es la adaptación al cuatro y al sonido de Jíbaro Jazz de la composición “Libertango” de Astor Piazolla. “Vi un vídeo de la Filarmónica de Rusia tocando esta selección y fue muy impactante para mí. Por eso la grabé”, explica Pedro, quien presenta obras originales como “Mirando al Sur”, “Noche de canción” y “Meyo se fue”. “Esta es sobre una billetera coameña, que cantaba trova. Un personaje muy conocido en Coamo”.

Pedrito, que tiene su estudio Cuatro Sound en Guaynabo, no sólo grabó el instrumento nacional, sino que diversificó su propuesta musical con la guitarra, el bajo, el contrabajo, el tiple y la bordonúa, entre otros instrumentos de cuerdas.

“Para mí todos los instrumentos de cuerda son parte mía. Son diferentes combinaciones que se pueden hacer para obtener ciertos sonidos. Tener un estudio nos permite experimentar sin presión. Aprendí a grabar y es una ventaja”.

Por lo pronto, Pedrito Guzmán no ha reservado en el calendario la fecha de presentación de lo nuevo de Jíbaro Jazz pues espera por un auspiciador. No descarta lanzarlo oficialmente en el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.

Jíbaro Jazz abrió un camino.

“Alma de niño” abordó con el cuatro los temas de series infantiles. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Adelantado a su época, proyectó el cuatro en el jazz. Luego Furito Ríos y José Lugo, por mencionar solo dos músicos visionarios, lo incorporaron a sus experimentaciones con el jazz.

Además, Pedrito orientó la guitarra por nuevos senderos armónicos. Grabó cuatro y guitarra en sus discos, pero en vivo tocaba Mario César Ríos, el director de la desaparecida agrupación Guazábara.

“Mi maestro fue Liberato Garced, de Cidra. Fue mi influencia en la guitarra y el tumbao. Los acordes brasileros y los matices del blues y el jazz los aporté yo. En improvisación, desde Jíbaro Jazz, aportamos escalas cromáticas, armonías del jazz y acordes compuestos. Me siento muy complacido con nuestra contribución”, concluyó el virtuoso instrumentista.

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