Alex Ríos: ‘artescultor’ con proyección mundial

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Detalle de la obra de Alex Ríos, “Pareja de ruiseñores”. (Foto suministrada)

Cuando las palabras existentes no describen a la perfección las cosas, es imperativo crear nuevas. Un artesano que lleva su trabajo a un nivel artístico escultórico, con reconocimiento mundial, trae la necesidad de redefinir o crear nuevos términos. Alex Ríos Fernandez, es un “artescultor” en todo el sentido de la palabra. Con apenas 27 años, este joven -nacido en Santurce y criado toda su vida en Bayamón- ha traído el ojo de los expertos internacionales a fijarse en su talento; y, por supuesto, en nuestra tierra.

Su primera experiencia en talla le llega a los 11 años, por accidente. Corriendo mientras entrenaba para el boxeo, encontró un pedazo de madera y, en el mismo, ve una mancha que le sugirió la forma de un pájaro. Alex se lo lleva; con un cuchillo de cocina de su madre lo talla; y, luego, lo pinta con pinturas de su tía.

En sus comienzos, Ríos Fernández se inclinó por las aves porque su hermano tenía gallos de pelea. De ahí que siempre quisiese tallar un gallo. Pero, muy pronto, Alex desarrolló un estilo propio en el arte de la talla. Y a sus 17 años, Bacardí le dedica la 26ta Feria de Artesanía, nombrándolo Joven Artesano del Año, momento que el propio artista destaca como un “boom”, pues a partir de ese evento, su trabajo se dio a conocer aún más, dejando atrás entonces su etapa como boxeador para concentrarse de lleno en la talla de aves.

Su mentora, Rosabel Suárez, talladora de Río Piedras -a quien Alex tuvo que convencer e insistir para que le transmitiera sus conocimientos- es quien, en 2003, lo lleva por primera vez a competir fuera de Puerto Rico a la competencia más importante de talla de aves. Es aquí donde conoce a otra mentora, Sue Kraft, de Indianapolis. Con ella afina conocimientos y técnicas sobre la presentación, composición y dinamismo de la talla.

Ríos fue entrevistado recientemente en el programa radial “Artefusión”. (Foto Cuarzo Blanco)

“El ave es una sola pieza. Y siempre se trabaja a tamaño real”, comenta el joven con ojos llenos de pasión al describir sus obras de arte. Mientras otros prefieren tallar en cedro o caoba, Alex prefiere el laurel. Las patas del ave las crea él mismo en bronce y los ojos los trabaja en cristal, saliéndose de lo tradicional. Por otra parte, el artista procura lograr una composición en su trabajo que corresponda con las condiciones naturales del ave. “Si es un ave costera, la poso en una rama de un árbol de la costa”, nos comenta el bayamonés quien, recientemente, cumplió 20 años tallando y más de 10 años compitiendo en el campo internacional.

En abril de 2016, en el Campeonato Mundial de Talla de Aves Silvestres, realizado en Ocean City, Maryland, las piezas de Alex ganaron premios en sus respectivas categorías y, además, su “reinita galana” ganó el primer premio en la categoría “Overall”.

“En Puerto Rico es donde me llaman artesano. Fuera de Puerto Rico, me catalogan escultor, lo que me permite mezclar materiales en mi trabajo”, comenta Ríos sobre el abismo que hay en torno a su desempeño artístico en el País.

Su exposición “Volando en libertad” en el Museo de Las Américas de Ballajá en el Viejo San Juan ha sido extendida hasta el próximo domingo 30 de abril.

Actualmente, Alex realiza un promedio aproximado de 10 piezas al año, ya que el proceso de sus tallas es complejo, meticuloso y lleno de detalles. Siempre hace investigación y, si es posible, observa al ave real, además de realizar bocetos y dibujos antes de comenzar el proceso de talla. Vela por no repetir piezas: aunque trabaje la misma especie de ave, la composición es distinta para así garantizarle al cliente que tendrá una pieza exclusiva y única. De hecho, siempre recomienda a sus clientes que tengan las piezas en vitrinas cerradas para ayudar a la preservación de la pieza.

Nuestro entrevistado se mantiene tomando cursos, talleres y seminarios de todo lo que él entienda le puede ayudar a mejorar y perfeccionar su destreza. Así mismo, no descarta dar clases y/o talleres para transmitir su conocimiento a otros y brindarles toda la experiencia ganada en estos años a las nuevas generaciones de artesanos y talladores.

Con una calidad impresionante, este joven ha logrado cotizar bien su trabajo y, afortunadamente, tiene una buena clientela local, además de internacional, logrando tener piezas vendidas por todo el mundo. “La más lejos que ha llegado ha sido a Hong Kong”, comenta con una sonrisa el “artescultor”, quien ya ha perdido cuenta del total de aves que ha tallado.

“Todos los días hay que levantarse con pasión y ganas de echar pa’ lante, de buscar una nueva meta, un nuevo comienzo”, es la respuesta inmediata de este talentoso joven al recordar su motivación diaria. De personalidad noble y sencilla, Alex Ríos siempre le agradece a sus padres, cada vez que tiene la oportunidad, por dejarlo ser libre para perseguir sus sueños y por siempre apoyarlo. También agradece a todos esos “angelitos”-como él mismo los llama-, los cuales Dios le ha enviado para ayudarlo en su vida y en su carrera.

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