Genialidad de Tato en ‘Niños Sol’

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Es uno de los genios de la sempiterna Nueva Canción.

Carátula de la nueva producción discográfica “Niños Sol” de Roy Brown y Tato Santiago. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Un pianista, director, arreglista y productor que, a pesar de sus conocimientos y talentos, ha preferido mantenerse al margen de protagonismos y reconocimientos.

En los últimos años lo hemos visto al timón de los proyectos de su hermana Zoraida Santiago y de Roy Brown, además de incursiones en conceptos inspirados en Tony Croatto, Oscar López Rivera y Silvio Rodríguez, este emprendido recientemente junto a Carlos Esteban Fonseca.

Pero, inevitablemente, el nombre de Carlos “Tato” Santiago ahora no pasará inadvertido porque comparte créditos con Roy Brown en el proyecto “Niños Sol”, ballet cuyo estreno se realiza durante este fin de semana en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Puerto Rico.

Este medio conversó con el pianista sobre el cedé “Niños Sol” que ya está disponible en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

No es cualquier disco. En “Niños Sol”, la música habla. Y Tato, como buen sastre musical al fin, adaptó al pentagrama las melodías y los conceptos rítmicos de Roy Brown, arreglando, orquestando y grabando con la ayuda de la tecnología un proyecto que discurre entre la canción de arte, la música semiclásica y la trova, con composiciones, ocasionalmente, de tratamiento sinfónico.

Carlos “Tato” Santiago se destaca en el pentagrama como pianista, director, arreglista y productor musical. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Cuando se empezó a concebir esto, éramos totalmente libres porque decidimos hacer lo que sintamos que viene de la cosa, sin una estructura premeditada de escenas, capítulos… Hubo una fluidez que daba la impresión de un trabajo más cinematográfico. Se compuso no linealmente, sino que podíamos regresar y adelantar, hasta que el trabajo tomó forma sin querer queriendo. En cuestión de los arreglos y composiciones, Roy me cantaba unos temas melódicos o rítmicos de lo que tenía en mente y yo los iba formando, con rienda suelta”, explicó Tato Santiago.

Con la tecnología a su favor, Tato grabó varias orquestas. En estos días ensaya a todo vapor para el estreno del ballet “Niños Sol” con una agrupación de 20 músicos. “Ahora estoy haciendo precisamente las partituras. Voy a recurrir a usar teclados para reforzar los metales. Lo veo como una orquesta de cámara. Tienes razón en lo de la canción de arte. Soy un poco enchapado a la antigua; post romántico en términos musicales. No quise ser muy ‘avant garde’ tampoco”.

Para Tato, quien colabora con Roy Brown desde la época de “Balada de otro tiempo”, a finales de la década de 1980, “Niños Sol”, que revela una faceta artística desconocida de Roy, es una obra que no admite parangón en la discografía de la Nueva Canción, con la salvedad de precedentes como “Tierra, Tierra” de Haciendo Punto y “El Josco” de Moliendo que llegaron a las tablas.

Tato también ha ganado aplausos por su labor en las producciones musicales de su hermana, la cantautora Zoraida Santiago. (Foto Ali Francis García)

“Es una manera de crear que tuvo Roy en que se dejó llevar mucho por el texto e hizo unas cosas preciosas, inclasificables. Roy rompió con lo que seguía la escuela de la trova. “Hay grandes mares de vida” es una canción ecologista, por ejemplo. “Pesimista”, que no es sobre el pesimismo, es una canción que a mí me recuerda a Herman Hesse, en esa onda de lo mágico y me gusta mucho la actitud filosófica. Roy es una persona culta en el sentido literario”.

En la sinopsis incluida en las notas del cedé, Roy Brown explica que los Niños Sol viven en el manglar de una isla del Caribe y aunque son invisibles para las personas, se pueden ver entre sí. El Niño Sol que anhele ser visto por los mortales puede hacerlo, pero ya no verá más a sus congéneres.

En 2012 Santiago fue distinguido por la Fundación Nacional para la Cultura Popular por la musicalización e interpretación de la Obra discográfica “Salvio y Aida”. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Esa leyenda literaria, que enfoca el libre albedrío de las personas desde un discurso ecológico, inspira la música hermosa de “Niños Sol”, cuya secuencia incluye “Hay grandes mares de vida”, “Son, son”, “Abrió los ojos”, “Soñó el manglar”, “Caballo de troya”, “Contra la corriente”, “No todo lo que brilla”, “Oye, nene” y “La marcha del regreso”.
“Hay grandes mares de vida”, como si literalmente hubiera sido compuesta ayer, alude explícita e implícitamente a reformas y políticas neoliberales con costos carísimos, como la destrucción del medio ambiente.

“Es una exposición de la situación mundial hoy día. La pérdida de contacto con la naturaleza y su degradación van de la mano. Hay una ofensiva en contra de los recursos naturales. El capitalismo, el neoliberalismo y la explotación de la naturaleza”.

“Niños Sol” es una producción de CoDa21, dirigida y coreografiada por Denisse Eliza. “Agradezco a Roy por incluirme en este proceso. Fue muy satisfactorio en términos de creatividad. Hicimos algo que no tenía clasificación y que fuimos descubriendo nosotros mismos por el camino. Al final, nos gusta mucho y esperamos que le guste mucho a la gente”, concluye Tato Santiago.

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