Alicia ya canta en el escenario celeste

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

A la misa por el eterno descanso de la cantante Alicia Rodríguez, celebrada ayer en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, asistieron vecinos anónimos de Shangai, Playita y otros sectores de Villa Palmeras.

Pijuán, aquí junto a Alicia, tuvo el honor de contar con la legendaria voz del Dúo Rodríguez De Córdova como invitada en su programa televisivo. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La celebración fue oficiada por el sacerdote Ángel Manuel Maldonado, quien aunque es puertorriqueño admitió que desconocía detalles de las carreras de Alicia y su hermano, el muy recordado Pellín Rodríguez.

El sermón, en que se esperaba articulara una semblanza en honor póstumo a Alicia, fallecida a los 96 años, se prolongó durante casi una hora y las veces que aludió a la difunta y a su hermano Pellín lo hizo al recordar que le aguarda el purgatorio antes de emigrar al Cielo, aclarando –al hablar del éxito “Acángana”- que la reencarnación contradice la doctrina de la Iglesia Católica.

La familia se sintió desconcertada e incómoda con una homilía de corte fundamentalista que -matizada por sus continuas interpretaciones  teológicas- en la hora de la despedida de Alicia enfatizó en las culpas que se deben pulgar y no en las virtudes de esta extraordinaria mujer que fue hija, hermana, esposa, tía y abuela.

“La alegría de nosotros los que quedamos en la tierra es saber que tal o cual persona, aunque vaya al purgatorio, que es lugar de purificación, hay promesa de salida, pero del infierno no se sale, hermanos. Tenemos que cuidar nuestro estilo de vida porque en el infierno hay entrada pero no hay salida. El purgatorio es lugar temporal, un tiempo… Aunque para Dios no hay tiempo. Estas lecturas de hoy nos llevan a nosotros a vivir con la esperanza de que la hermana Alicia va a resucitar”, dijo el cura.

Mientras, la confirmación de la valía humana de Alicia Rodríguez la consignaron con su presencia sus familiares, amigos y un artista que la quiso mucho: Pijuán Piñero.

“Tuvo un gran conocimiento de la dinámica de los dúos que estuvieron de moda. Todavía con 80 y pico de años, hizo el programa conmigo, a dúo con su hermano Rafi y daba gusto escucharlos. Cuando hablaba, temblaba su voz y cuando cantaba, no. ¡Perfecto, perfecto!, Me la gocé todita”, recordó Pijuán en declaraciones a este periodista.

Por su parte, su hija Alicia agradeció las muestras de cariño del pueblo. “Ha sido increíble. No esperábamos tanto. Los vecinos cercanos, los hermanos de la iglesia y el pueblo han expresado sus condolencias”.

Al final el sacerdote bendijo las cenizas, que recibirán cristiana sepultura durante la semana.

Amigos y vecinos acudieron a la misa para pedir por el eterno descanso de la cantante . (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ante la pérdida, su hija de crianza Noemí Rodríguez leyó un mensaje muy esperanzador mientras su sobrino Puchi, conocido artísticamente como Pellín Jr., expresó cuanto ama a Titi Ali, como la apodaban, y a sus tíos Quique, Nolin y Delia.

Posteriormente, en el salón parroquial la familia compartió unos refrigerios mientras escuchaban la música de Alicia -cedida generosamente por el coleccionista Roberto Padilla y el músico Chiqui Vidal- y la recordaban con anécdotas de sus vivencias en común.

Alicia Rodríguez honró el pentagrama popular como la primera voz del Dúo Rodríguez de Córdova y como solista.

En una esquina, a pasos del altar, se colocó una vitrina de fotos de sus momentos memorables junto a Adalberto de Córdova, Braulio Castillo, Tuti Umpierre, Velda González, Mario Pabón, Daniel Santos, Mario Hernández, Tite Curet Alonso, Pedro Flores y otros artistas.

Así Villa Palmeras se despidió de Alicia Rodríguez, cuyo deceso paso inadvertido mediáticamente en una semana en que se apagaron las estrellas de otros exponentes de la cultura en Puerto Rico.

Por eso era necesario para su familia llegar con fe al templo, localizado en la Avenida Gilberto Monroig, esquina Calle Colton, para celebrar la vida de Alicia Rodríguez con la convicción de que ya canta en el escenario celeste.

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