Judith Borunet y sus años en Radio Reloj

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Aunque ya no ejerce la profesión, en Judith Borunet palpita el espíritu suspicaz e incisivo de una gran periodista.

Pionera de las reporteras en WKAQ 580 AM, Borunet abrió la puerta a este y otros medios por donde decenas de féminas posteriormente desfilaron, forjando carreras muy respetadas en el periodismo radial nacional.

Borunet pasó de las ondas de las comunicaciones al mundo de viajes y líneas aéreas. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Su gran pasión es su carrera en líneas aéreas, que le ha propiciado la oportunidad de viajar alrededor del mundo. Pero, como humanista al fin, Judith es una observadora muy crítica del periodismo postmoderno.

Sus impresiones son oportunas porque coinciden con la conmemoración hoy del Día Mundial de la Radio y en cierto modo con el anuncio de la celebración del cuadragésimo quinto aniversario de la fundación de la Escuela de Comunicación Pública (COPU) de la Universidad de Puerto Rico, a celebrarse el 9 de marzo.

Su interés por estudiar periodismo a nivel de bachillerato surgió en Miami. En compañía de su padre y unos amigos cruzaba una avenida cuando repentinamente ocurrió un accidente.

Alguien dijo: “Call the press”. Y Judith pensó que trabajar de reportera podía ser una profesión divertida. “Pensé que era fascinante porque me pareció sinónimo de acción. A mí me gusta mucho la aventura y la acción; los eventos que tienen mucha energía. Y cuando regresé a Puerto Rico sentí la inquietud de estudiar periodismo. Buscaba una carrera de acuerdo a mi personalidad”, recordó Judith, cuyos profesores fueron José “Pirulo” Hernández, Magali García Ramis y Norma Valle, entre otros.

Entonces los rollos se revelaban con químicos en el cuarto oscuro, las entrevistas se grababan en casetes y las noticias se escribían en maquinillas automáticas, sin la remota idea de la revolución de las computadoras, la fotografía digital y la comunicación virtual a través de la telefonía móvil.

Su incursión en los medios se presentó después de que en el tablón de edictos de COPU se publicara un anuncio solicitando editores para WKAQ Radio Reloj. Asistió con su amiga y compañera de estudios Maritza Díaz Alcaide. La entrevista consistió simplemente de una prueba de redacción.

“El director de noticias era Antonio González Caballero (qepd). Entré como editora los fines de semana y le hacía las vacaciones a los compañeros. Cada media hora había que preparar un noticiario. Era bien intenso el trabajo. A los dos años y medio me ofrecieron la plaza que el compañero Efrén Arroyo dejó vacante para irse a WAPA Televisión. En ese momento pasé a ser reportera”.

Judith asumió el reto con su peculiar entusiasmo. Se expuso a un ejercicio de objetividad e imparcialidad voluntario que diariamente practicaba mediante el rigor de investigar, formular sus preguntas y escuchar. Si de algo adolecen no pocos periodistas hoy es precisamente de eso: no saben escuchar.

Nunca olvidaré la experiencia de haber participado en la transmisión gigante de Radio Reloj para la llegada del Papa Juan Pablo II a Puerto Rico. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Esto es como una especie de trabajo social, de una envergadura bien amplia porque uno tiene la oportunidad de ayudar tanto. A través de los medios se pueden lograr cambios grandísimos y bien radicales en cualquier sociedad”.

De sus experiencias como reportera, Judith atesora la cobertura de la visita de Juan Pablo II a Puerto Rico el 12 de octubre de 1984.

“En ese entonces Tony González Caballero era el director de noticias. A mí me asignaron cubrir la Base Aérea Muñiz. Vi la llegada, la pequeña recepción protocolar. Entre un reportaje y otro, anotaba algunos datos de lo que iba a narrar. Me puse a hacer mis notas y de repente llegó el FBI para preguntarme si yo estaba haciendo un croquis. ¿Cómo me vieron? No lo sé. Eso ocurrió en medio de la pista. Me pidieron la libreta y al ver mis cuadritos, que siempre los he hecho, visualizaron que se podía tratar de un mapa subversivo. Me hicieron varias preguntas y no pude transmitir por un rato. Se quedaron con los papeles de mi garabatito”.

Aunque no objeta la incursión de letrados y economistas en las programaciones noticiosas, Judith Borunet prefiere el balance, sin descuidar la cobertura cotidiana.

“Ya no dan espacio para noticias y eventos que posiblemente suceden en estos momentos y la gente los desconoce porque no hay cápsulas de noticias o sencillamente no tienen reporteros”.

Un deber del periodista, conforme al criterio de Judith Borunet, es no identificarse con partido político alguno. Después que salió de Radio Relog, en 1988 fue reclutada como directora de prensa del entonces Secretario de Estado Antonio ‘Tito’ Colorado, quien no le preguntó cuál era su ideología.

“Él no sabía de qué balanza me inclinaba yo y aún no lo sabe. Cuando Rosselló ganó en 1992, don Carlos Romero Barceló me llamó para que trabajara con él. Pero ahí pasé a trabajar a American Airlines”.

El buen periodista, recomienda Judith, debe ser curioso, analítico, incisivo, observador, suspicaz, empático, servicial, amable y respetuoso. La noticia es el hecho, el incidente o el acontecimiento. La noticia nunca es la mujer o el varón que la reportan.

“En este momento Puerto Rico necesita grandemente del periodismo investigativo porque están ocurriendo muchos hechos a una velocidad muy avanzada. Hechos inesperados; nuevos… Cambios drásticos y el periodista suspicaz tiene el deber de investigar y llegar más allá de las agendas porque no todos tenemos el privilegio de conocer las agendas detrás de todos los cambios que ocurren. Ese tipo de periodista es muy necesario. Y es bien importante que los medios lo tengan en cuenta”.

De alguna manera, el buen periodista debe tener su poquito de sicólogo y sociólogo también. Es necesario reconocer que cada figura pública es, en su esencia, una persona con emociones y sentimientos como cualquier hijo de vecino. No es correcto arrinconar o atropellar a una fuente.

El respeto a un entrevistado es para Judith Borunet una regla importante para lograr un mejor país. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Se debe tener respeto por el entrevistado. Cuando uno siente que está abrumando a su entrevistado, tiene que tener cierto control y saber donde parar para esperar el momento correcto para obtener mejor información. Simplemente un entrevistado te puede decir: ‘mira, no voy a hablar más’. Y te que quedas sin la información que podrías obtener con paciencia y respeto. Se confunde ser incisivo con ser malcriado esperando que te respondan lo que deseas que te respondan. Eso no es periodismo. Ser incisivo tiene sus reglas. Una cosa es ser periodista y otra es ser un preguntón”.

En su época Judith Borunet enfrentó el discrimen por género. El medio era demasiado hermético y no pocos directores de noticias se convencían de que una mujer podía sobrevivir en la calle en la cobertura diaria.

Pero demostró ser una profesional de la noticia tan o más competente que Héctor Julio Hernández, Abraham González Laboy e Hiram Collazo, sus colegas reporteros en Radio Reloj.

“Hoy hay bastantes féminas en los medios. Debe ser así porque en cualquier lugar de trabajo debe haber más mujeres que hombres, por probabilidad, porque hay más mujeres que hombres en el planeta. Pero todos, mujeres y hombres, hoy hacen un trabajo bueno. Hay que trabajar y trabajar bien, con sagacidad”.

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