Jorge González: El alma de los coyotes…

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Para Jorge González fue una sorpresa que su libro “Los coyotes”, editado por Argüeso y Garzón, ganara el Premio Nacional de Dramaturgia 2015, otorgado por el PEN de Puerto Rico Internacional el pasado diciembre. “Me hizo sentir bien que otras personas reconocieran que mi trabajo es importante”, nos comentó el dramaturgo, a quien el año pasado el PEN de Puerto Rico Internacional igualmente le otorgó una mención de honor por su obra “El mediocre”. Esta última obra se publicó, después de ser premiada, en la revista de “Casa Las Américas”, en Cuba.

Portada de la obra galardonada. (Foto suministrada)

En 2016, se sometieron al certamen del PEN siete trabajos de dramaturgos nacionales, plasmados en libros o en copia del libreto original, publicados o estrenados en 2015. Desde hace dos años, el PEN de Puerto Rico Internacional acepta en su certamen los libretos de obras de teatro, siempre y cuando se traten de estrenos en el año anterior. En esta ocasión, el jurado de la categoría Dramaturgia y Teatro -compuesto por Emineh de Lourdes (directora, dramaturga y empresaria), Karla Marcano Miranda (maestra de Teatro) y David Toledo González (maestro de Teatro)- concedió, además, dos menciones de honor en el certamen: a Rayza Vidal por su libro “Selfies boricuas, teatro breve para un realismo cómico”; y a Adriana Pantoja por su libreto de estreno “Dentro del sueño”.

El PEN Internacional es una asociación mundial de escritores, que fue fundada en Londres en 1921 para promover la amistad y cooperación intelectual entre escritores de todo el mundo. El acrónimo PEN significa: poetas, ensayistas y novelistas, pero incluye a dramaturgos, periodistas, historiadores y hasta blogueros. La entidad no tiene vinculación partidista alguna y ha sido clasificada bajo el “Status A” de la UNESCO. También mantiene la categoría de ente consultivo de las Naciones Unidas (ONU). Su participación está abierta a todos los escritores que tengan obra publicada, sin distinción de clase, religión, nacionalidad, color de piel o género.

El PEN de Puerto Rico Internacional, aunque autónomo, pertenece a esta asociación mundial, lleva a cabo un certamen multidisciplinario anual y, de la misma manera, es una institución de escritores dedicada a la defensa de los Derechos Humanos, particularmente de libertad de expresión.

Elenco original de la primera versión teatral de “Los coyotes”. (Foto suministrada)

Jorge González escribió “Los coyotes” hace más de 10 años. El estreno fue en 2005, en el teatro Raúl Juliá, del Museo de Arte de Santurce; y el mismo dramaturgo dirigió su montaje. El elenco estuvo integrado por Ernesto Concepción, hijo; Modesto Lacén; Israel Lugo; Julio Ramos y Carlos Vega; quienes interpretaron cinco jugadores de un equipo de baloncesto. La obra, una tragicomedia de dos horas de duración, está dividida en los cuatro cuartos que comprende un juego de baloncesto, con un receso. Lo anterior se traduce a dos actos de dos escenas largas cada uno y un intermedio. El asunto de esta obra tiene mucho que ver con la realidad. El baloncesto es de las pocas cosas que estos personajes tienen en sus vidas. Ellos no tienen trabajo, tampoco tienen pareja sentimental. Son personas educadas, pero el País en donde viven no les presenta alternativas y aspiran a irse a vivir a otro lugar. Resulta muy interesante que una pieza escrita diez años atrás tenga aun más vigencia en el presente que vivimos.

“Los coyotes” se repuso en 2015, en el teatro Shorty Castro de Santurce. El montaje contó con cuatro de los actores originales; y Mikephillippe Oliveras sustituyó a Modesto Lacén. En ambas ocasiones, la escenografía fue de Julio Ramos. “La acogida del público fue muy buena, tanto en 2005 como en 2015. Pero, la primera vez, tuvimos un público joven muy identificado”, comentó el dramaturgo.

En esa ocasión de 2005, la producción también representó a Puerto Rico en el Festival Internacional de La Habana, Cuba, donde los artistas boricuas cautivaron a los hermanos cubanos, quienes se mantuvieron muy atentos para poder entender la realidad puertorriqueña. “Se percibió el contraste entre nuestras dos culturas”, explicó Jorge González. “Uno de los críticos me dijo que le había gustado la obra, pero que los problemas que presentaba ya estaban resueltos en Cuba”.

El actor Israel Lugo en una escena de “La estación eléctrica” de Jorge González en 2004. (Foto suministrada)

La trayectoria teatrera de Jorge González, quien nació en San Juan, el 20 de noviembre de 1973, le viene de cuna, ya que es sobrino de la Dra. Nilda González, quien por muchos años fuera directora del Departamento de Drama en la Universidad de Puerto Rico (UPR), en Río Piedras. Desde niño, a Jorge le gustaba hacer teatro y se divertía inventando obras en su casa. Estudió en la elemental de la UPR y, después, en la Escuela Superior de la misma institución académica. En su hogar, el teatro era bien importante: se veía todo el tiempo y era algo natural. Por tanto, Jorge no dudó del apoyo de sus padres cuando decidió decirles que estudiaría en el Departamento de Drama. Y así, comenzó sus estudios en 1991, graduándose en 1997.

“Al comenzar en la UPR, yo quería ser actor. Durante mis estudios, tuve la oportunidad de actuar con Carlos Acevedo, quien escribió una obra. Ésa fue la primera vez que yo vi la posibilidad de escribir, de poner mi vida en el teatro. La experiencia me motivó y escribí una obra, ‘Aquí estamos otra vez’, en 1995. Conseguí un teatro y un grupo de mis compañeros del Departamento de Drama, entre los que estaban Norman Santiago, Karina Casiano, Lynnette Salas, fueron los actores. Hicimos la obra y yo dirigí. Más tarde, escribí otra obra, ‘Conioplik’, la cual monté para mi clase de dirección escénica con Dean Zayas”.

Dirigir también se convirtió en algo importante para el dramaturgo. “Yo estuve en el Teatro Rodante, dirigido por Rosa Luisa Márquez; y, también, estuve en el dirigido por José Luis Ramos Escobar. Los había visto dirigir y con ellos vi las posibilidades de construir un espectáculo, escribiendo y dirigiendo. Cuando me estaba graduando, decidido a escribir, empecé a buscar programas de dramaturgia. Me aceptaron en Columbia University, en Nueva York. Mi profesor de dramaturgia allí fue el cubano-norteamericano Eduardo Machado. De él aprendí a resaltar la identidad, en mi caso, la de puertorriqueño; y lo importante que es presentar la diversidad. Cuando me mudé a Nueva York era importante saber quién yo era, presentar mi experiencia, mi identidad en teatro. Esa idea, de alguna manera, desarticula los discursos, las narrativas tradicionales del teatro blanco europeo”.

“Aquí estamos otra vez” marca una de las primeras experiencias de Jorge como dramaturgo. (Foto suministrada)

El último trabajo de Jorge González al graduarse de Columbia, en 2000, fue una obra titulada “Vieques”. La pieza era parte de un ejercicio de clase, donde le pidieron que desarrollara en una obra la historia de sus abuelos. La familia materna de Jorge es de Vieques, así que él escribió una historia basada en esa familia. “Dos meses después, ocurrió el incidente de la muerte de David Sanes Rodríguez, en Vieques. Eso creó interés internacional en la situación de la Isla Nena e hizo que las personas se interesaran en mi obra”.

“Vieques” ganó el certamen de dramaturgia “Nuestras voces”, de Repertorio Español; estuvo en cartelera durante dos años en el teatro en Nueva York, dirigida por Alfredo Galván; y también se presentó en Puerto Rico. La pieza se publicó en una compilación de obras ganadoras en el certamen de Repertorio Español, bajo la Editorial No Passport Press; y se publicó también una traducción al inglés hecha por el mismo dramaturgo. No obstante, “Los coyotes” es su primera publicación oficial.

Después de graduado de Columbia University, el dramaturgo regresó a Puerto Rico y trabajó en el Proyecto Dramático de Radio 940 AM hasta 2005. Y, en 2003, nació su próxima obra, “La estación eléctrica”, presentada en el Teatro Tapia, en 2004. Pero en 2006, Jorge González partió nuevamente al Norte para completar su doctorado en teatro en Arizona State University, lo cual logró en 2015. En Arizona nacieron sus dos hijas con su esposa, la Dra. Isel Rodríguez, actriz puertorriqueña quien, en estos momentos, trabaja en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras.

René Monclova, Teófilo Torres e Isel Rodríguez en “El mediocre”; obra de González escenificada en 2014. (Foto suministrada)

Como guionista, González escribió la película “Maldeamores” en 2007; y, en 2014, terminó su más reciente obra teatral “El mediocre”. En estos momentos, imparte cursos en el Programa de Estudios Interdisciplinarios, de la facultad de Humanidades, en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Este programa integra y combina diferentes intereses que pudiese tener un estudiante, incluyendo comunicaciones, literatura, teatro, música, etc. Jorge se siente encantado, ya que puede combinar la práctica con la teoría y tiene absoluta libertad para diseñar sus clases. Este pasado semestre dictó un curso sobre producción cultural en la ciudad.

El artista sanjuanero está al momento terminando de escribir una obra de teatro, una tragicomedia sobre la condición del Puerto Rico actual, donde el desespero, la inseguridad, la desilusión y la crisis de ansiedad compiten para malograr las vidas. En esta ocasión, el elenco estará compuesto por cuatro féminas. “Yo quiero que mis hijas, que están creciendo, tengan una vida digna en este País. Nos hace falta recursos y un cambio de mentalidad. Impera reconocer nuestra capacidad. La obra que estoy escribiendo ahora recoge todos esos sentimientos”, concluye.

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