El legado de ‘La llamarada’

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El lanzamiento en formato de devedé de la película para televisión “La llamarada”, el clásico novelístico de Enrique Laguerre que recrea las luchas obreras en los ingenios azucareros durante la década de 1930, fue una de las grandes contribuciones culturales de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública bajo la dirección ejecutiva de la licenciada Cecille Blondet.

Roberto Ramos-Perea en ocasión de presentar el proyecto en 2015. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De una duración de poco más de dos horas, con una fotografía espectacular de Heixán Robles y diseños de vestuario de época de Vilma Martínez, la producción basada en un guión de Roberto Ramos-Perea es fruto del talento del Programa Dramático de Televisión Lucy Boscana.

El dramaturgo Ramos-Perea, quien acaba de renunciar a la gerencia del Taller Dramático de Radio en WIPR, aportó el guión y la dirección artística de respetados talentos de la actuación, como Ernesto J. Concepción, Braulio Castillo hijo, Efraín López Neris, Ángela Meyer, Junior Álvarez, Raúl Carbonell, Gerardo Ortiz y Marisol Calero, entre otros.
A juicio del multifacético Ramos-Perea, la realización de “La llamarada” no solo es un logro del Programa Dramático de Televisión Lucy Boscana, sino “el premio” a horas interminables de sacrificio.

“Nos dio mucho trabajo abrir las puertas para que este proyecto se diera”, dijo de inmediato Ramos-Perea al recordar que sus gestiones a favor de “La Llamarada” se remontan a la campaña del pasado gobernador Alejandro García Padilla, a quien abordó en una de sus visitas al Ateneo Puertorriqueño para presentar su plan cultural.

El entonces candidato no halló respuesta a la pregunta de hasta cuándo se seguirían viendo telenovelas coreanas en PRTV. Ramos-Perea le informó que los grandes clásicos de la literatura nacional estaban ausentes de la programación del Canal 6.

“Le dije que en otros países las televisoras públicas se sentían muy orgullosas de llevar a la pantalla los clásicos de su literatura y le mencioné, por ejemplo, a España. Le dije que ‘La llamarada’, al ser uno de los libros más importantes de toda la literatura del siglo XX, estaba pasada hace rato de haber sido llevada a la televisión”.

Benito de Jesús, gerente del Taller Dramático de WIPR. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

García Padilla se comprometió a que si resultaba electo gobernador atendería su reclamo, pero su promesa quedó en palabras. Así, Ramos-Perea desencadenó una ofensiva en las redes sociales y los medios.

Sus sugerencias fueron escuchadas cuando Braulio Castillo hijo fue nombrado presidente de la Junta de Directores de la Corporación; Cecille Blondet a la posición ejecutiva de WIPR Radio y Televisión y el productor Benito de Jesús a la dirección del programa dramático de WIPR.

“Se aprobó ‘La llamarada’ como un proyecto para reconstruir el sueño de Lucy Boscana de tener un taller de trabajo que enfatizara en la literatura y la cultura puertorriqueña. Le di forma al libreto, conseguimos los derechos de la familia Laguerre y comenzamos a trabajar y eso nos dio la esperanza, a Cecille, Benito y a mí, de que se pueden hacer cosas maravillosas, si se ponen el empeño y la pasión en lo que es puertorriqueño, nuestro y autóctono”.

El lanzamiento del devedé, en medio de la coyuntura de la crisis financiera que enfrenta el Estado, fue una proeza. Ahora quedará como un documento histórico para la presente y futuras generaciones.

“El devedé es el último grito que Cecille pudo dar a favor de los proyectos que estábamos haciendo porque se hizo en los últimos meses de su mandato al mismo tiempo en que estaba filmando ‘Bienvenido Don Goyito’. Las dos se hicieron con alguna prisa, pero se hicieron muy bien. Teníamos una idea de que probablemente muchos de los que estábamos allí no íbamos a continuar en WIPR y por eso nos esmeramos en los últimos meses de que los productos salieran, sobre todo ‘La Llamarada’, que mucha gente la estaba pidiendo”.

Aparte de una pieza de colección, que ya es de gran provecho para las escuelas y centros culturales, como un complemento audiovisual de la obra literaria de don Enrique Laguerre en las clases de historia de Puerto Rico, “La llamarada” es un documento que, en la coyuntura de la reforma laboral, en que se limitan beneficios a los trabajadores y se formulan enmiendas a las leyes que los protegen, invita a una reflexión sobre el paradigma de la resistencia de la clase obrera del Siglo XX.

Ramos-Perea junto a Ernesto Concepción Moreau, uno de los talentos que trabajó en la producción “La llamarada”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“El tema de ‘La llamarada’ es demasiado pertinente como para dejarlo pasar en el contexto histórico que estamos viviendo. Las luchas obreras, por la justicia social y la dignidad, no tienen un tiempo. Es una coincidencia feliz que se estrenara esta película en nuestra crisis donde se ha irrespetado de manera agresiva y violenta el derecho de los trabajadores puertorriqueños. Esta ‘deforma laboral’ no solo va a afectar a los que somos empleados privados y públicos, sino el futuro de la nueva generación […]. Lo que va a suceder en este país con la deforma laboral y la lujuria impositiva de la junta fiscal es bastante grave. Y la única manera que tenemos de protestar todos estos hechos es a través de la cultura, de la imagen, la radio y los escenarios libres que quedan todavía, porque tenemos una crisis teatral espantosa. Lo único que quedan es el Ateneo y Coribantes”.

En “La Llamarada”, Ramos-Perea personifica un líder obrero que revela la falta de autenticidad y compromiso real de no pocos sindicatos. “Es la década de 1930, cuando Santiago Iglesias comenzó a hacer con el Partido Socialista todas las mogollas políticas con los republicanos y después con el Partido Unión. La parodia que hacemos se refiere a Santiago Iglesias. Enrique Laguerre lo concibió como una caricatura de un hombre que traicionó todos los principios obreros por los que luchó y vivió. Al final de su vida, por unos cuantos pesos, cambió toda su perspectiva de lo que es la clase obrera”, explica al subrayar que la película, a su juicio la más importante rodada en Puerto Rico durante las pasadas tres décadas, muestra con elocuencia la hipocresía de los líderes obreros y políticos.

Qué sucederá con la distribución y venta de “La Llamarada” es una decisión que le corresponderá tomar al nuevo presidente, ya confirmado, de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública, Rafael Batista Cruz.

“En la temporada navideña apenas se pudo llevar a las librerías y se vendió como pan caliente. En Norberto González se llevaron 20 por la mañana y por la tarde se habían vendido. Pero todavía quedan dos o tres cajitas en WIPR. Nuestro esfuerzo ahora debe ser sacar el devedé de ‘Bienvenido Don Goyito’, ‘Revolución en el infierno’, sobre la masacre de Ponce, que está allí y no se ha hecho todavía. Y otros que son maravillosos y son la respuesta de la Nación a esta situación”.

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