Batista al rescate de la mandolina

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La mandolina se ha convertido en la cenicienta de los instrumentos de plectro en Puerto Rico, admitió su máximo exponente nacional e ilustre profesor Gustavo Batista, de 79 años.

El instrumento musical goza de prestigio alrededor del mundo. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En declaraciones exclusivas para el medio digital de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Batista sí reconoció que, a nivel mundial, el diminuto instrumento de cuerdas es interpretado por virtuosos como el músico israelí Avi Avital, nominado al Grammy en 2010 en la categoría de mejor solista instrumental.

“En Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia y Rusia hay excelentes mandolinistas, que son extraordinarios. Lamentablemente, ante ese panorama, en mi humilde opinión, en Puerto Rico ha decaído al no existir un mandolinista activo”.

En cierto modo, Batista se siente un poco responsable de la ausencia de un mandolinista porque en 1995, cuando prácticamente hizo mutis de los escenarios del País, no se registró un relevo artístico-generacional.

En 1975 Batista fue el solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico para interpretar el “Concierto en Do Mayor para Mandolina y Orquesta” de Antonio Vivaldi, obra que dirigió el chileno Víctor Devah.

Incluso, tocó en el Carnegie Hall, prestigiosa sala de conciertos donde fue elogiado por la crítica especializada.

“Después de la excelente crítica que recibí en Nueva York, fue Elías López Sobá quien me gestionó ese concierto con la Orquesta Sinfónica y después no me volvieron a invitar”, sostuvo, al aclarar, que más adelante, en el umbral de los 90, tocó con la Sinfónica, cuando la dirigía Odón Alonso.

Beethoven, Paganini y Mozart, entre otros famosos compositores clásicos, crearon obras para la mandolina. También hay una tradición que representan Cristofaro, Carlo Muniel, Raffaele Calace, el nipón Takashi Ochi y en Puerto Rico el maestro Jorge Rubiano.

Compositores como Ernesto Cordero, Paquito López Cruz y Rafael Hernández le dedicaron piezas a la mandolina que Batista ha interpretado, como “Improvisación I y II”, “Fiesta en Naranjito”, “Madrigal de Navidad” y “Camina, camina”, respectivamente.

En 1975 Batista fue el solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico para interpretar el “Concierto en Do Mayor para Mandolina y Orquesta” de Antonio Vivaldi. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La obra en tres movimientos “Alvarada Batistiana” fue compuesta por Luis Manuel Álvarez exclusivamente para Batista. “Hice muchas obras con Jesús María Sanromá. Las obras que hizo Beethoven para mandolina las interpretamos en el Teatro de la Universidad y en el Instituto de Cultura Puertorriqueña para las décadas de los 50, 60 y 70. Pero por alguna razón las personas que hoy están en esos puestos, que pueden dar a conocer la cultura, no lo hacen”.

Hubo una época, a mediados de la década de 1960, en que algunos jóvenes se acercaron a la mandolina para tocarla en tunas como la de la Universidad, la Estudiantina de Cayey y Los Cantores de San Juan, entre otras.

“Poco a poco, cuando el cuatro comenzó a entrar y al no aparecer quien tocara la bandurria, la mandolina comenzó a ser sustituida por el cuatro”, ilustró Batista, a su vez un respetado musicólogo e historiador.

Hoy, en la Orquesta Sinfónica no hay una silla para la mandolina. Observación que sustenta la premisa inicial de este artículo: es comparada con una “cenicienta” por lo subestimada que al presente es en Puerto Rico.

“Tiene todos los elementos para ser un instrumento de concierto maravilloso. Mickey Llompart, el mejor que he conocido y es de Santurce, y Lilliam Fernández son algunos de los grandes mandolinistas de Puerto Rico. Manolo Tizol dirigió una orquesta de mandolinas sinfónica. La Casa de España tuvo su rondalla también”.

Como “inconcebible” calificó el maestro Gustavo Batista que a la altura de 2017 el Conservatorio de Música de Puerto Rico ignore dicho instrumento. “Es triste que eso suceda, cuando ya tiene al cuatro, pero sin un repertorio clásico. Es muy limitado. Podrían hacer transcripciones”.

Batista, sin embargo, mira al futuro con optimismo porque en las escuelas libres de música de Caguas y Humacao han incorporado las clases de mandolina.

“Estoy apoyándolas y me doy mis saltitos hasta allá. Les he facilitado repertorio”, reveló el ex director del Departamento de Música de la Facultad de Humanidades del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Jamás olvidará la vez que visitó la residencia de don Pablo Casals y le interpretó la “Chacona” de Joan Sebastian Bach. “Tuve el privilegio en 1956 de ir a la primera casa que vivió don Pablo Casals en Punta Las Marías. Estuve como un mes ensayando con Jesús María Sanromá para interpretar esa creación de Bach y fui a tocársela una mañana a su casa”, rememoró Batista al añadir que a finales de la década de 1950 lo volvió a visitar a su hogar en Isla Verde junto a la Rondalla Puerto Rico de Jorge Rubiano para interpretar, a dúo con Jaime Camuñas, el “Concierto en Sol Mayor para dos Mandolinas y Orquesta” de Antonio Vivaldi.

“Como consecuencia de la primera experiencia con Don Pablo en 1956, Jesús María Sanromá me invitó a tocarla en su Serie de Conciertos en los recintos de Río Piedras y Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico”.

Ahora que comienza el Festival Casals de Puerto Rico 2017, el maestro Gustavo Batista le recomendaría a la Corporación de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico que asuma un compromiso firme y proactivo en pro del rescate de la mandolina para que las nuevas generaciones descubran y reconozcan su historia, que según afirmó se remonta a mediados del Siglo XIX.

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