‘Tape’ y sus interrogantes

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Sobre disculpas y perspectiva trata el más reciente proyecto de Anilom, Inc. Una amistad, ¿lo supera todo? Una disculpa, ¿es siempre válida, no importa que sea a destiempo? ¿Hasta dónde puedes llegar para demostrar un arrepentimiento? Ésas son algunas de las preguntas que plantea la obra “Tape”, escrita en 1998, por el dramaturgo, guionista y director de cine norteamericano Stephen Belber. La misma fue traducida al español, en Puerto Rico, por el Prof. Jorge Rodulfo.

Los actores Omar Torres y Eddie Noel Rodríguez. (Foto José Lara)
Los actores Omar Torres y Eddie Noel Rodríguez interpretaron a Jon y Vince, respectivamente. (Foto José Lara)

La obra se sitúa en una habitación de motel. Vince, un bombero voluntario y distribuidor de drogas, está en la ciudad para apoyar la entrada de su viejo amigo a un festival de cine. Su amigo, el documentalista Jon, se une a Vince en su habitación de motel y ambos comienzan a recordar sus años de escuela, llegando al tema de Amy, ex novia de Vince.

Parece que, mientras fueron novios en aquella época, Vince y Amy nunca tuvieron sexo. Sin embargo, después de terminada su relación, Amy durmió con Jon luego de una fiesta. Naturalmente, Vince se sintió herido, a pesar que él y Amy habían roto ya por algún tiempo. Vince menciona que Amy le dijo que Jon la había violado en aquel momento. Obsesionándose con esto, Vince logra una confesión verbal de Jon respecto a la presunta violación.

Inmediatamente después de la admisión de Jon, Vince devela una grabadora oculta en la cual grabó toda la conversación. Vince, quien también invitó a Amy a la cena, le dice a Jon que ella llegará muy pronto. Cuando aparece, Amy les explica a los amigos que ahora ella es una fiscal de distrito, asistente en el Departamento de Justicia.
Por fin, los tres hablan sobre lo que realmente sucedió entre Jon y Amy aquella noche en la fiesta. Amy denuncia que tener sexo violento es simplemente una violación y que Jon así lo hizo, haciéndole entender a Jon, con esta aseveración, que ella está en negación sobre el asunto. Amy hace, entonces, una llamada a la policía local con su teléfono celular y pide una patrulla para recoger a una persona en posesión de drogas (Vince); y a otro en relación a una violación comprobable (Jon). Después de terminar su llamada telefónica, Amy advierte a los hombres que sólo tienen cerca de cuatro minutos para escapar, si así deciden hacerlo. Para probarle a Amy que él está verdaderamente arrepentido, Jon determina quedarse y esperar a la policía. Vince, dándose cuenta que no hay nada que hacer, bota su droga. Y, entonces, Amy revela que ella realmente no llamó a la policía y se marcha.

(Foto José Lara)
Las actuaciones giraron en torno al aspecto psicológico y emocional de cada personaje. (Foto José Lara)

Al llegar al Teatro Victoria Espinosa, el pasado jueves, el público pudo presenciar la propuesta escenográfica -al igual que el vestuario y la utilería- producto del colectivo. La misma ambientaba el cuarto del motel, aprovechando la estructura del teatro y aproximando al público hasta casi estar dentro de la escena, con los pros y contras que esto pudiese derivar -como figuras tapadas y parlamentos de comprensión inconclusa-. La iluminación de Evarlyn Torres provee una ambientación precisa y enfatiza momentos específicos de la pieza. Asimismo, se integra a la propuesta el trabajo bien logrado de regiduría de Cristina Robles Arias. La dirección de Miguel Diffoot juega con interesante ingenio con la intimidad y la claustrofobia. Fue evidente que su interés primordial era trabajar con sus actores el aspecto psicológico y emocional de los personajes, pues el resultado así lo demuestra.

Las actuaciones casi cinematográficas y la cercanía extrema del público lograron una sensación de fisgoneo. De esta manera, consiguiendo la mayor recompensa del público de la noche, se pudo apreciar a un “Jon” confundido y arrepentido, actuado por Omar Torres; a una “Amy” enigmática y controlada, encarnada con acierto por Laura Isabel Cabrera; y a un “Vince” perturbado y resentido, interpretado intensa y naturalmente por Eddie Noel Rodríguez.

Sin duda, “Tape” es otro proyecto de Anilom, Inc. que establece su compromiso con el buen teatro, ofreciendo puestas interesantes, artísticas y con sustancia, las cuales llevan a la reflexión.

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