Lo que no se dijo de Tavín

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Si en esta Navidad se siente un vacío ese es el del inolvidable Hígado de Ganso, Tavín Pumarejo.

Tavín Pumarejo en un compartir en los años tempranos de la infancia de sus hijas. (Foto suministrada)
Tavín Pumarejo en un compartir en los años tempranos de la infancia de sus hijas. (Foto suministrada)

El lado desconocido de Octavio Ramos Pumarejo, su verdadero nombre, fue revelado días atrás por su hija Vilma Ramos.

Se había comentado que Tavín enfrentó con negación la enfermedad cardiovascular que le aquejaba, pero Vilma aclaró que su padre murió en paz.

“Papi había aceptado al Señor como su Salvador cuando tenía cerca de 72 años. Él falleció a los 84 años y para la gloria de Dios, falleció asistiendo a la iglesia. Falleció siendo un hombre cristiano y salvo. Él no estaba en negación”, aclaró Vilma, quien pastorea la Iglesia Casa del Amor de Dios en la Urbanización El Paraíso.

Tavín, que al final estuvo inapetente y su familia lo sostuvo con fórmulas nutricionales, dedicó más de 50 años a la pantalla chica y también a su profesión de propagandista médico.

“Por 43 años fue propagandista de farmacéuticas internacionales norteamericanas. Ese era su lado profesional. Fue algo sumamente valioso porque revela la clase de profesional que fue mi padre”.

Lo que no se dijo del querido trovador y comediante puertorriqueño de 6 pies y 2 pulgadas de estatura, fallecido en septiembre pasado, lo comentó a este medio la pastora Vilma.

Su proceso de conversión comenzó cuando se deterioró su salud cardiovascular. “Le sirvo al Señor desde hace muchos años. Dice su Palabra: ‘Cree en el Señor y serás salvo tú y tu casa’. Residí 27 años con ellos en Guaynabo. El mensaje del Señor llegó al hogar. Papi estuvo padeciendo del corazón cerca de los 70 ó 72 años. Yo le pedí al Señor y papi decidió congregarse en la misma iglesia a la que asistía Tito Lara. El padecimiento del corazón lo llevó al Señor”.

Diana es la otra hija de Tavín y trabaja en Estados Unidos como agente federal del IRS. Doña Vilma, que siempre fue una mujer católica y actualmente visita la denominación que pastorea su hija, estuvo casada con Tavín 54 años.
Tavín siempre será recordado por su decencia, nobleza y temor de Dios. “Ellos nunca faltaron a las Noches de Adoración y todas las iniciativas relacionadas al Señor Jesús, tanto mi padre como mi madre nos apoyaban. Mi papá comenzó a asistir a mi iglesia y se hizo miembro”.

Otra faceta desconocida es la de guitarrista. En su casa, Tavín cantaba acompañándose con dicho instrumento mientras Vilma raspaba el güiro.

El comediante junto a Luisito Vigoreaux y don Joaquín Mouliert. (Foto suministrada)
El comediante junto a Luisito Vigoreaux y don Joaquín Mouliert. (Foto suministrada)

“Me llegaron a hacer varias ofertas para tocar el güiro. Una vez Elías Lopés elogió mi talento. Crecí en un hogar donde la música se respiraba, además de Vea, TV-Guía, Codazos, Estrellas y Estrellitas, que nos enfocaron en la lectura de noticias sobre la música”.

Tavín era un hombre muy reservado. Lejos de las cámaras y el perseguidor de televisión, se comportaba como un individuo común y corriente que disfrutaba de la compañía de su esposa e hijas.

“De la parte íntima de Tavín Pumarejo se debe decir que era un hombre de valores. No muchas personas conocen que era un hombre sumamente disciplinado. Era un virtuoso de la guitarra, pero no se conoció por eso. Él se destacó en la música, en el ‘stand up comedy’ sano y cantando diferentes géneros. Hasta actuó en una película en la década de 1970, en la que fue el actor principal. Hizo la serie de Paco Texaco. Él se diversificó en varias ramas del arte”, dijo Vilma, de 52 años.

En estos días navideños Tavín ha regresado a las ondas radiales con el éxito “La finquita”, de Germán Rosario, que grabó con el Conjunto Quisqueya en 1984.

“Tenía alrededor de 18 años cuando grabó ‘La finquita’. En las fiestas familiares papi la cantaba a una tía que es viuda. Era una canción sumamente conocida por la familia. Faltaba una canción para completar el disco y entre canción y canción papi la cantaba. Y le sugirieron grabarla. Él no tuvo la intención de ofender a nadie porque era un hombre de valores”.

Cuando se sentían las frescas brisas de noviembre, Tavín desempolvaba su cancionero y se preparaba para la Navidad porque era la época de mayor actividad artística en su carrera.

“Papi decía que tenía 11 meses de plomo y uno de oro, que eran las Navidades. La Navidad para mi padre representaba estar en contacto con el pueblo, en fiestas y actividades privadas, donde él podía sentir el amor de los demás. Era la oportunidad para recibir el cariño de tanta gente que lo quería”.

Tavín Pumarejo también fue una persona de muy buenos amigos. Luisito Vigoreaux, Gilberto Santa Rosa, Machi Rodríguez, Joaquín Mouliert y Otilio Warrington ‘Bizcocho’, entre otros, nunca se despegaron de su lado.

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Tavín, al centro, junto a Otilio Warrington “Bizcocho”, Gilberto Santa Rosa, la pastora Vilma Ramos, Chucho Avellanet, Machi Rodríguez, Luisito Vigoreaux y Jerry Rivas. (Foto suministrada)

“Victoria Sanabria también. Ella le llevaba parchas al hospital. Y una persona que, semana tras semana, lo visitaba era Felito Félix, desde Cidra. Harry Fraticelli también lo visitó al hospital. Le llevaban trullas y parrandas. Algo bueno que tuvo mi papá es que sus amistades eran para siempre. Papi honraba la amistad”.

El pasado 12 de septiembre Octavio Ramos Pumarejo caminó en paz al escenario celeste, confiando en que Jesús es la resurrección y la vida, como le recordaba su hija Vilma.

“La última vez que visitó el templo fue el Día de los Padres. Su salud estaba muy comprometida y luego pasó al hospital. Una experiencia que muy pocas personas saben es que le pedí al Señor en mi corazón que me dijera cuándo iba a fallecer mi padre. Lo iba a ver siempre que salía de mi trabajo. Y le pedí que el día de su última morada lo deseaba encontrar con vida. Y ese 12 de septiembre fui temprano al hospital y lo encontré con vida. Le dije simplemente que lo amaba y le canté”, dijo Vilma, quien siguió sus pasos como propagandista médica.

El sueño de Tavín, que llegaba a las oficinas de los galenos y cantaba en rima las promociones de los fármacos que promovía, era que lo recordaran con una canción.

Lo menos que imaginó fue que el gobernador Alejandro García Padilla decretaría tres días de duelo nacional; que la Monoestrellada ondearía a media asta y que el pueblo se desbordaría en un sentido tributo a su memoria.

“Fue bonito observar cómo el pueblo llegó a la Casa del Trovador en Caguas. Papi sabía que lo querían, pero jamás imaginó que lo amaran tanto. Por 50 años hizo reír al pueblo de Puerto Rico. Él nunca estuvo en una controversia que nos avergonzara o manchara el nombre de la familia. Siempre fue un hombre recto que se dedicó a llevar alegría”.

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