Almas gemelas Lizary y su arpa

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Lizary, como una niñita con su muñeca favorita, describe su arpa como su compañera del camino y su mejor amiga que, cuando se siente triste, la consuela.

Para Lizary el arpa es como su alma gemela. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Para Lizary el arpa es como su alma gemela. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Es una relación, continúa su descripción, muy íntima porque el instrumento que estudió con las profesoras María Cristina Firpi y María Rosa Vidal, es como una extensión de su ser.

Lizary Rodríguez Ríos, arpista de fama internacional que ha grabado los discos “Harp Voyage”, “Harp Therapy”, “Arpegios navideños” y “Arpa con Alma Latina”, se encuentra de vacaciones en Puerto Rico para, en compañía, de su inseparable instrumento, ofrendar al País varios recitales, cuya admisión será libre de costo, como el ya presentado, en el teatro de la Escuela de las Artes, frente a la plaza de recreo en Trujillo Alto. Y el que ayer presentara a casa llena en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular acompañada por el maestro guitarrista Raúl Rodríguez.

Al abundar sobre su simbiosis con el arpa, Lizary explicó que al abrazarla mientras la toca siente que es parte de su ser; siente las vibraciones de las cuerdas palpitando en su corazón.

“Es algo bien íntimo y bonito. También el arpa va bien con la figura femenina, se relaciona con la mujer, con los ángeles y cosas celestiales y maravillosas. Me siento muy afortunada de poder tocar”, abundó la joven que tiene un Doctorado en Música de la Universidad de Arizona.

La artista estuvo acompañada en el concierto por el maestro Raúl Ramírez. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La artista estuvo acompañada en el concierto por el maestro Raúl Ramírez. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Su arpa es un ejemplar de concierto, de pedal, que se utiliza en la orquesta sinfónica, cuya técnica y repertorio son muy diferentes a los del arpa folclórica. Tiene siete pedales, uno para cada nota de la escala musical, con los cuales puede cambiar los sostenidos, notas naturales y bemoles, por lo que se adapta con versatilidad a cualquier tonalidad.

En su hogar en Boston, Massachussets, Lizary tiene dos estudios repletos de arpas. Sucede que imparte clases privadas a niños y jóvenes. “Tengo estudiantes de nueve años y el arpa de pedal les queda grande porque es un instrumento que mide seis pies. Comienzan con el arpa celta que, aunque el repertorio es un poco más restringido, les ofrece una buena base. También les enseño ‘Lab Harp’, la que se utiliza para la música de sanación porque es mucho más portátil”.

Su fidelidad a su arpa de pedal es continua. No es muy cómodo transportar el instrumento por su tamaño. Pero Lizary no se amilana ante el reto de moverla a cualquier escenario.

“Históricamente, los mejores artistas han sido hombres porque se requiere fuerza para sacarle sonido. Pero no hay muchos que estén tocando hoy día. Tampoco es fácil transportarlo. Cuando se tiene un arpa de pedal no se puede llevar en un volky, aparte de que pesa casi 100 libras y no se puede doblar. Mi esposo me ayuda muchísimo. Pero en Puerto Rico siempre aparece alguien que me ayuda. Tengo un carrito especial que se hizo para el arpa y que se pueda usar en las escaleras”.

Durante el año próximo a finalizar Lizary conceptualizó la producción de su quinto disco. También encabezó una gira por Massachussets junto al conjunto de cámara The Aujourd’hui. “Hicimos varios conciertos. También sigo con mis recitales sola y continuaré con las clases a mis estudiantes. Bendecida de que tenga todas estas oportunidades de poder compartir mi música. Estoy ilusionada”.

Una particularidad en la carrera de Lizary son sus frecuentes visitas a los centros de envejecientes, donde desde el anonimato y pasando inadvertida por los medios deleita a los ancianitos con conciertos.

“Todos los años voy al Hogar Santa Teresa Jornet. Siempre que vengo los visito. Y en Massachussets toco en tres lugares diferentes. Estoy en vías de sacar una certificación para convertirme en ‘Clinical Musician’ porque no se puede tocar la misma música para un bebé o un anciano. Se está poniendo muy de moda poner artistas en los hospitales, mayormente para los pacientes de cáncer porque la música de arpa calma los nervios”.

Al cierre del concierto Lizary Rodríguez posó para la cámara con parte del público que abarrotó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)
Al cierre del concierto Lizary Rodríguez posó para la cámara con parte del público que abarrotó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)

Incluso, Lizary reveló que, conforme a su experiencia, los pacientes de Alzheimer que exponen su sentido de la audición a la música de arpa experimentan lapsos de lucidez.

“Mi profesora Carrol McLaughlin ha tenido muchas experiencias haciendo eso. Me ha contado que de repente toca una canción y este paciente recuerda experiencias de su matrimonio. Sí puede despertar esos sentimientos y algunos recuerdos. Claro, el arpa no va a curar a una persona, pero puede despertar esos sentimientos. Es conveniente para bebés, enfermos, ancianos y niños con autismo”, explicó Lizary, quien el jueves se presenta a las 3:00 p.m. en el hogar Santa Teresa Jornet en Cupey Bajo, el viernes hará lo propio en el vestíbulo del Hospital Auxilio Mutuo con un concierto de dos horas que comenzará a las 11:00 a.m., y el domingo tocará en la Segunda Feria Agrícola-Ecológica de la cooperativa Madre Tierra en la Placita Roosevelt a las 10:00 de la mañana.

Si tuviera que hablarle a su arpa la primera palabra que articularía sería “gracias”. “Ja, ja, ja. Le agradecería por escogerme a mí para interpretar música bella y brindarme la oportunidad de llegar al corazón de tanta gente con mi música, de viajar y conocer otras culturas fuera de la música clásica. Estoy eternamente agradecida a mi instrumento y lo adoro”.

La joven que ayer en concierto fuera ovacionada por el público tras interpretar temas como “Amanecer borincano”, “Casitas de la montaña” y un popurrí navideño, se siente satisfecha de su labor social y cultural a través de su inseparable instrumento musical.

“Estos conciertos brindan al público una oportunidad única de escuchar el arpa en vivo. Ciertamente no hay muchos conciertos del arpa sola y mucho menos libres de costo. Por eso me siento contenta de traerles la diversidad que, además de la música clásica, se puede interpretar con el arpa”, concluye.

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