Celebración y luto en ‘Bodas de sangre’

Por Janilka Romero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Como parte de la conmemoración de los 80 años de la muerte del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, se presentó en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, lo que el Departamento de Drama ha llamado la “Triología Lorquiana”. Se eligieron las tres obras más conocidas y estudiadas de Lorca para esta celebración: “La casa de Bernarda Alba” (1936), “Bodas de sangre” (1933) y “Yerma” (1934). Además, se han presentado otros eventos como “Las [email protected] de la Bernarda”, dirigida por Rosa Luisa Márquez; Taller de canciones lorquianas; y el foro “Entre lo posible y lo imposible: la palabra y la escena lorquiana”.

Las jóvenes Frances Arroyo (de pie) y Neysha Mendoza en una escena del clásico de García Lorca. (Foto por Alberto Aponte)
La pieza contó con la dirección del profesor Miguel Vando. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)

“Bodas de sangre”, la primera obra en escribirse de la trilogía, fue la segunda pieza que presentara el Teatro Rodante Universitario, en el Teatro Julia de Burgos, en la Facultad de Humanidades. La pieza se presentó con funciones para público general y público estudiantil. La dirección estuvo a cargo del Prof. Miguel Vando, quien además estuvo a cargo del diseño de vestuario, no solo de esta pieza sino de toda la trilogía.

La obra muestra la historia de un triángulo amoroso desde el dolor de una madre que no quiere perder al hijo que le queda vivo. Su hijo, el novio, pide la mano a la novia, quien anteriormente había sido pareja de Leonardo Félix. La familia Félix fue la que mató al esposo y a un hijo de la madre; y es por esto que ella teme que su hijo sufra, igualmente, una desgracia. El día del casamiento, la novia opta por escaparse con Leonardo; y, en una encrucijada, por el amor de la hermosa muchacha, ambos varones (novio y Leonardo) se dan muerte el uno al otro.

Miguel Vando, como director, transformó la puesta en escena de este poema trágico, dándole una estética experimental a un teatro el cual estamos acostumbrados a ver de manera realista. Como es sabido, Vando tiende a realizar una rigurosa y amplia investigación para sus montajes. logrando así exitosas y únicas versiones en sus puestas en escena. De esta manera, tomó libertad para incluir los poemas “La muerte de Antoñito, el camborio”; “Reyerta”; “La luna y la muerte”; y “Canción de jinete”, todos de García Lorca. Algunos de estos poemas fueron musicalizados, lo cual logró que el ambiente denso de la historia se suavizara por momentos, pero siempre capturando la atención de la audiencia. El acompañamiento musical estuvo a cargo de Laura Hernández, Félix Colón, Yan Carlos Ramos y Neryann Rivera.

Las actuaciones estuvieron a cargo de los estudiantes del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)
Las actuaciones estuvieron a cargo de los estudiantes del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)

Vando, jugando con figuras geométricas, unificó todos los artificios del teatro en una visión cubista. La escenografía -a cargo del Prof. Israel Franco-Müller- estaba constituida por tres plataformas: una de forma circular, donde se desarrollaban las escenas de ambiente exterior; y dos plataformas cuadradas, a un nivel más alto, las cuales se unían a la esfera por el fondo y donde se desarrollaban las escenas de ambiente interior. Con su diseño, Franco-Müller logró, con mucha sutileza, posicionar los diferentes espacios según el estatuto de los personajes que lo habitaban. Además, la amplia escenografía ayudaba a que los tránsitos escénicos ocurrieran de forma limpia y cómoda.

La paleta de colores tierra con la que estaban pintadas las plataformas creaban un contraste onírico contra la paleta de colores saturados y brillantes de la iluminación, diseñada por el Prof. Nicolas Luzzi. La luz guiaba desde lo realista hasta lo mágico en un instante. Con un ‘gobo’ de líneas rojas se anunciaba la muerte; las gelatinas de color frío causaban misterio y suspenso; y, con los “flashes” de luces, se regresaba a lo real, lo que ayudó a la estética experimental y el ambiente onírico que proponía el director. Al igual que la escenografía y la iluminación, el vestuario -diseñado por Miguel Vando- jugó con el contraste de colores oscuros con retazos de colores vivos que ayudaban a identificar la personalidad y/o el estado emocional de los personajes. El vestido de bodas de la Novia enamoraba al mismo tiempo que daba la sensación de luto, muerte y tragedia, igual simbolismo del casamiento.

Guillermo Díaz y Alexia Molina . Foto por Alberto Aponte)
Guillermo Díaz y Alexia Molina en una escena del clásico de García Lorca. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)

Las actuaciones estuvieron a cargo de los estudiantes del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico: Kiara Quintana, Guillermo Díaz, Neryann Rivera, Frances Arroyo, Neysha Mendoza, Félix J. Castillo, Amanda Meléndez, Priscilla Martínez, Yarimar López, Edgardo Soto, Alexia Molina, Rocío Cándado, Paula Lewis, Tatiana Meléndez, Martín Alicea, Isaac Lugo, Yan Carlos Ramos, Elvin Ramos, Andrea Rovira.

Tener actores formados en diferentes técnicas de actuación -y con diferentes profesores-, creó una gama diversa a la hora de trabajar los personajes. De esta forma, se crearon contrastes de decisiones, matices e intensidades, los cuales, por momentos, ‘soltaban’ a la audiencia; aunque, en otros instantes, también los agarraba. La actriz Kiara Quintana capturó a los presentes desde sus primeras palabras -“Las navajas”-, conmoviendo con su dolor de madre. La dificultad que pudiese tener la poesía de Lorca no detuvo a esta actriz para saborear cada verso y depositarlo en los oídos de la audiencia con mucha simpleza y gracia.

Por otro lado, Andrea Rovira -junto con su compañero Elvin Ramos- cautivaron con sus cuerpos mientras regalaron la danza de la luna y la muerte, símbolos constantes ambos en las obras de Lorca. La coreografía -creada para la pieza por la Prof. Petra Bravo- estaba llena de mucha técnica, pero también de una pasión que se desbordaba, que iba más allá de lo que se puede sentir.

Martín Alicea en una de las coreografías delienadas por la profesora Petra Bravo. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)
Martín Alicea en una de las coreografías delienadas por la profesora Petra Bravo. (Foto Alberto Aponte / Archivo Documental del Seminario Multidisciplinario José Emilio González)

El Departamento de Drama ha honrado, de manera acertada y exitosa, la vida y la muerte del amado Federico García Lorca. Las piezas ya presentadas de la trilogía, “La casa de Bernarda Alba” y “Bodas de sangre”, tuvieron todas sus funciones llenas; e, incluso, abrieron funciones extras para poder acoger al público que realizaba filas de largas horas para poder presenciar el fenómeno lorquiano. Y, dentro de la tragedia que ocurre en la poética de Lorca, se celebra que una audiencia tan amplia se disfrutara la vida del poeta; y se deleitara con estas puestas en escena que lo conmemoran.

La próxima y última pieza de esta trilogía será “Yerma”, la cual se presentará del lunes 14 al miércoles 23 de noviembre, a las 8:00 p.m. (domingo a las 4:00 p.m. y a las 8:00 p.m.), en el Teatro Julia de Burgos, en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

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