Caribeña la ‘Orquesta de señoritas’

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Willie Denton es xx en la obra teatral. (Foto suministrada)
Willie Denton es “Ermelinda” en la obra teatral. (Foto suministrada)

“L’Orchestre” (1962), comedia del autor francés Jean Anouilh, mejor conocida como “Orquesta de señoritas”, ha cautivado risas en sus múltiples puestas alrededor del mundo. En la escena local, llegó por vez primera de la mano del fenecido Axel Anderson, en 1977. Un grupo de actores, entre ellos Adrián García, Walter Rodríguez, Horacio Olivo y el propio Anderson, entre otros, lograron un gran éxito que propició reposiciones en 1982 y en 1986. Tres décadas después, este grupo de “señoritas” regresa a las tablas boricuas para deleitar al público, esta vez, en una producción de Florentino Rodríguez para Producciones Aragua Inc., celebrando sus 30 años en la producción teatral.

Aunque la puesta escénica actual se mantuvo en aires de la década de los 40, como su versión original, la misma fue una más caribeña, ubicada específicamente en Ponce. Seis mujeres y un hombre integran una orquesta, la cual ofrece todos los ritmos; y se presentan en el templete desde donde se ve el Mar Caribe. En esta glorieta sureña se teje una trama que muestra a siete personajes prototípicos de la sociedad, quienes interactúan durante su trabajo diario, mostrando sus carencias, dolores, alegrías y miserias. Igualmente, en ese marco, se degradan y agreden sin piedad, tratando de sobrevivir. El escrito presenta momentos contradictorios de humor que, como en los viejos espectáculos de nuestro teatro, hacen reír, además de llorar y pensar.

La obra está ambientada en una fiesta de pueblo en el sur. (Foto suministrada)
La obra está ambientada en una fiesta de pueblo en el sur. (Foto suministrada)

El público que asistió al estreno en el Centro de Bellas Artes de Santurce, pudo disfrutar y reír con las peripecias de este grupo tan peculiar. La escenografía, diseño simple y eficaz de Félix Vega, propuso una tarima de fiesta de pueblo, ubicada en la costa del sur. Complementó la ambientación visual el trabajo de Evarlyn Torres en la iluminación. El puntilloso diseño de Gloria Sáez ubicó la época histórica de la trama, a la vez que dotó de individualismo a los personajes con detalles propios de sus condiciones sociales y simbolismos. Asimismo, la labor de Bryan Villarini se integró a la plástica de cada caracterización.

Chenan Martínez tuvo a su cargo la música original y arreglos -pieza clave en este tipo de obra musical- y, de manera creativa y tropical, logró musicalizar a nuestra realidad este texto de origen francés. La coreografía de Cuca Casanova también brindó gran simpatía y comicidad durante las canciones. El director Miguel Diffoot movió a los actores con gracia y balance por el espacio, con acciones simultáneas e interacciones entre personajes, muy propias de la dinámica establecida. Diffoot logró que visualmente ocurriesen varias cosas a la vez, sin quitarle importancia a ninguna. Completó la ficha técnica el trabajo preciso de Omar Torres como el regidor del proyecto.

Braulio Castillo hijo interpretó a xx. (Foto suministrada)
Braulio Castillo hijo interpretó a “Pamela”. (Foto suministrada)

Obviamente, el trabajo de caracterización actoral fue la pieza clave del éxito de la puesta. Y, a juzgar por las risas, reacciones y aplausos de los presentes, la labor se logró a cabalidad. Liván Albelo alcanzó un “León” oscuro y enigmático. Jonathan Cardenales entregó una “Susana” enamorada y divertidamente melodramática. Willie Denton encarnó a “Ermelinda”, con sufrimiento, pero sin quitarle sabor a la vida. “Leonela” cobró vida con Herbert Cruz, en un trabajo lleno de solidaridad y empatía. Gerardo Ortiz brilló con la frustrada y contradictoria “Patricia”. Braulio Castillo actuó con simpatía su entrometida “Pamela”, con aires de diva. Jorge Luis Ramos nos presentó a la directora de la orquesta, “Hortensia”, con aplomo, picardía y agrado. Fue un grupo de actores con talento y recursos ya más que probados, poniéndolos a disposición del proyecto y logrando un trabajo lleno de profesionalismo, humor y picardía.

Sin lugar a dudas, este grupo de “señoritas” regresó para recordarnos que, no importa el momento triste de la vida o de la historia que toque vivir, siempre el arte, la música y la alegría son antídotos perfectos para seguir hacia adelante. Y, conectando su pertinencia con la realidad local actual, esta “Orquesta” ganó aplausos en buenas lid.

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