Vibrante ‘True Flight’

Por Rafael Vega Curry
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Hoy por hoy, el término “jazz” se ha convertido en una especie de sombrilla que cobija una multitud de estilos, desde los más densos hasta los más transparentes, incluyendo además las expresiones unidas a diversas tradiciones autóctonas. En “True Flight”, Víctor Rendón y la Bronx Conexión Latin Jazz Big Band abordan la versión bailable del jazz, con un programa lleno de energía y sabrosura que recuerda a las grandes orquestas de Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito.

De ascendencia mexicana, Rendón cuenta con una vasta experiencia, habiendo sido percusionista de importantes bandas, como las del maestro Ray Santos, Mongo Santamaría, Patato Valdés y Chico O’Farrill. La suya es una formación con fuertes raíces comunitarias, pues se originó en Lehman College –donde Rendón es profesor de percusión- y toca una vez al mes en otra institución cultural del Bronx, el Nuyorican Poets Café.

victor rendon true flight
En “True Flight” Víctor Rendón aborda la frontera entre la salsa y el jazz.

Para esta grabación, el músico y educador contó con varios invitados de renombre: el trompetista Claudio Roditi, los saxofonistas Lew Tabackin y Lou Marini Jr. y el percusionista Johnny Rodríguez. El también percusionista Wilson “Chembo” Corniel y el pianista Joe Manozzi, a quien se le recuerda como pianista de la Típica 73, forman parte de la plantilla regular de la orquesta.

La mayor parte de los temas de este álbum difuminan la frontera entre la salsa y el jazz (cuando en una interpretación el bongosero comienza a tocar la campana e imprimirle a la pieza su rítmica tan característica, ¿no podemos decir, al menos, que hay una intención salsera, aunque esté acompañando, por ejemplo, un solo de saxofón?).

Así sucede, por ejemplo, en el primer tema, que le da título al disco, en el que los sabrosos solos de Al Costa en saxo alto y Rendón en los timbales dan cuenta de la sapiencia de estos músicos, independientemente de género musical. Igual ocurre en “Café sin leche” y su delicioso contrapunto entre trompetas y trombones; en “Buena gente”, con un excelente solo de Ray Martínez en “baby bass”; y en “Oriente”, un son cubano en el que se destacan la apasionada improvisación de Chris Stelluti en saxo tenor y Joe Manozzi en el piano, con ciertas tonalidades que recuerdan su estilo en los tiempos de la Típica 73.

Los restantes temas proveen variedad de ritmos, colores y texturas. “Europa (Earth’s Cry, Heaven’s Smile)”, original de Carlos Santana y Thomas Joseph Coster, se transforma aquí en un bolero lleno de sentimiento y engalanado por el arreglo de Manozzi, que hace un acertado uso de los metales y las cañas de la orquesta (cuatro saxofones, cuatro trompetas y un trombón).

“Island Woman” es un bossa nova en el que sobresalen la flauta de Jessica Valiente, el saxo alto de Lou Marini y la agradable voz de Cascadú, quien también compuso la pieza. “Lagos”, con su agradable compás de 6/8, su uso de los batás y el recio sonido del saxo alto de Debra Kreisberg, aporta ricas tonalidades, mientras que “No Woman, No Cry”, el clásico tema de Bob Marley, concluye el disco a son de landó afroperuano.

Vibrante y repleto de buenas composiciones e improvisaciones, “True Flight” demuestra que la tradición de las grandes orquestas “latinas” de Nueva York sigue viva y con fuerza, para la satisfacción de su amplia fanaticada.

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