‘Me la hice’ en cita de humor

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El tema del envejecimiento y las cirugías plásticas siempre ha dado mucho de qué hablar. Cultural y socialmente, en un inicio, era casi tema exclusivo de mujeres. Hoy se sabe que no es así pues cada vez es más alto el grupo de hombres que, al igual que las mujeres, se someten a algún procedimiento estético con tal de aplazar el paso de tiempo, mejorar alguna imperfección física y/o extender la juventud a cualquier costo. Mucho es lo que se ha escrito sobre el tema y mucho más lo que falta. Puerto Rico no se queda atrás; y la idiosincrasia local en torno a este tema es expuesta en la comedia “Me la hice” -adaptación de Dennis Rivera-, que tuvo su estreno local en abril de 2011. Hoy, cinco años después, “Me la hice” vuelve a la escena nacional a seguir contando y divirtiendo con las peripecias en torno a la cirugía plástica.

img_0702-copy
La labor histriónica se presenta como uno de los mayores atributos de esta comedia. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Un grupo de mujeres se encuentra en un consultorio de un cirujano plástico, cada una motivada por distintas razones, pero decididas a someterse a algún procedimiento operatorio de este tipo. Algunas ya veteranas en este tipo de cirugía coexisten con otras que aún están dudando someterse al proceso, otras que han vaciado sus cuentas de bancos para financiar su eterna juventud y otras que no desean compartir sus motivos. Lejos de establecer una postura crítica en torno al tema, la comedia solo expone las distintas razones que van desde las más triviales hasta las más necesarias para tomar la decisión de someterse al “bisturí”. Unas se quieren “quitar” y otras se quieren “poner”. Mientras esperan al doctor -que está oportunamente retrasado- este grupo de mujeres se comienza a conocer y establecer relaciones para, eventualmente, descubrir que algunas tienen más en común con otras de lo que originalmente pensaban. Entre risas y divertidas ocurrencias, es inevitablemente hacer una seria reflexión sobre los motivos que pueden llegar a tener algunos a la hora de someterse a algún procedimiento quirúrgico estético.

El público que asistió al Teatro Braulio Castillo en Bayamón, la noche del pasado sábado 17, sin lugar a dudas disfrutó con este grupo de personajes en tan crucial momento de sus vidas.

El espacio ambientaba la sala de espera del consultorio del cirujano plástico: una sobria y simétrica propuesta escenográfica de Israel Franco Müller. La iluminación, a cargo de Lynnette Salas, provee claridad y colores alegres que resaltan las caras de las actrices. La utilería, a cargo de Charmaris Darias, sin olvidar la individualidad de cada personaje, provee a las actrices -de forma ingeniosa- de la distinta parafernalia necesaria para ejecutar su trabajo. Así mismo, el atinado ritmo de la regidora Tania Zaí Vargas propicia que todo ocurra en el segundo propio, vital en una comedia.

La dirección de las actrices recayó en Albert Rodríguez. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La dirección de las actrices recae en Albert Rodríguez. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La dirección de Albert Rodríguez enfatiza el trabajo de las actrices, reservando el movimiento para cuando es estrictamente necesario por el momento o el personaje, tal como ocurre en una sala de espera de un consultorio médico. Sin duda, pone a disposición de esta pieza su vasto conocimiento en la comedia, pues muchos de los momentos más graciosos se le pueden atribuir a su dirección.

El mayor acierto es el grupo de actrices convocado para realizar este trabajo. La química y la armonía en el grupo era evidente, lo que siempre redunda en un trabajo mejor logrado. Marian Pabón presenta a una divertida, peculiar y air head “Dalila”. Cristina Soler borda a su “Carmen” con gran simpatía y acierto. Lily García propone una “Teresita” atribulada y reservada. Lizmarie Quintana personifica a “Pili” con picardía, de forma natural y convincente. Linnette Torres encarna graciosamente a “Angie”, con todos sus lujos, conflictos y apariencias de vida perfecta. Así mismo, Suzette Bacó se divierte y divierte a los presentes con su “Monín”, la secretaria del doctor.

Definitivamente, esta producción de Emineh de Lourdes, Ulises Rodríguez y Raymond Genera, para Teatro Caribeño, Inc., cumple su cometido regalando a los presentes muchas carcajadas, un buen rato y, quizás, hasta unos instantes de reflexión. Le invitamos a este peculiar consultorio médico para que conozca y se divierta con este grupo de féminas, ya que, afortunadamente, aún se encuentra en cartelera en este fin de semana.

Total
0
Shares
Deja un comentario
Noticias relacionadas
Leer más

La riqueza de Bando

Por Rafael Vega Curry Para Fundación Nacional para la Cultura Popular La combinación de las cadencias latinas y…
Total
0
Share