‘Smiley’: picante cuento de hadas

Madam Butterfly Puerto Rico

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Smiley” es el título de una obra de teatro original del dramaturgo catalán Guillem Clua. La comedia estrenó en 2013 y, desde entonces, se ha representado con éxito en España y en el extranjero. El título se refiere a uno de los emoticonos que utilizamos cuando nos comunicamos por texto y por redes sociales, específicamente al emoticono de la carita sonriente. El dramaturgo, quien también escribe para cine y televisión, está considerado como una de las voces más innovadoras en la escena del teatro catalán. Sus títulos incluyen “La piel en llamas”, “Marburg”, “Asesino”, “Invasión” y “Lo invisible”, entre otras.

Madam Butterfly Puerto Rico
La trama de “Smiley” combina una leyenda japonesa con la realidad contemporánea. (Foto Neysa Jordán)

En Puerto Rico, bajo la producción de Tantai Teatro Corp. y dirigida por Ismanuel Rodríguez, “Smiley” estrenó en el Séptimo Festival del Teatro del Tercer Amor, en Coribantes, el pasado jueves 7.

Tantai Teatro Corp., nació en Madrid, España. Se afilió en la Isla como Tantai Teatro Puerto Rico Corp. Desde sus inicios en 2007, se ha caracterizado por la realización de montajes novedosos con buenas obras de teatro, sobre todo europeas. Entre los montajes más sobresalientes recordamos “Construyendo a Verónica”, de Jerónimo Cornelles, Juli Disla, Alejandro Jornet, Patricia Pardo, Jaume Policarpo y Javier Ramos -basada en una idea original de Jerónimo Cornelles-, en 2013; “Agua a cucharadas”, de Quiara Alegría-Hudes, en 2014; y “Pegados”, de Ferrán González, Alicia Serrat y Joan Miquel Pérez, en 2016. “Smiley”, muy oportuna para el Festival del Tercer Amor, no fue la excepción de la regla.

La trama combina una leyenda japonesa con una de las realidades de los romances contemporáneos en el ambiente gay de cualquier gran ciudad. La leyenda dice que cuando dos personas están destinadas a estar juntas, un hilo rojo invisible atado al dedo meñique de una mano de cada uno, los une desde el día que nacen. El hilo, que no se puede romper, ata a esos dos seres humanos para siempre sin que importe cuán lejos estén el uno del otro, ni lo incompatibles que puedan ser.

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Rafa Sánchez y Omar Nieves son “Bruno” y “Alex”, respectivamente, en esta versión de la comedia escrita por el catalán Guillem Clua. (Foto Neysa Jordán)

Alex y Bruno no pueden ser más incompatibles. Alex es un adonis atlético que trabaja como ‘barman’ en una discoteca gay, cuya lectura más profunda es el texto que recibe a través de su celular. Bruno, quien físicamente no es tan agraciado como Alex, es un intelectual, conocedor de todos los clásicos del cine. El motivo para que esos dos se unan es algo que puede parecer casualidad, con un impulso: sucede con demasiada frecuencia. Alex tuvo un romance con un individuo quien no responde sus textos ni siquiera con un ‘smiley’. Sencillamente, desapareció. El musculoso joven, más envuelto en el romance que un embutido, comienza a pedirle explicaciones por textos; pero esos textos llegan, equivocadamente, al teléfono de Bruno. El cinéfilo se anima a llamar a Alex, le informa que sus textos fueron a parar a su teléfono, se encuentran y, de inmediato, se dan cuenta que no son compatibles. A pesar de lo anterior, estos dos hombres se envuelven, ese mismo día, en una relación sexual que termina siendo lo mejor que les ha pasado a los dos. No obstante, ninguno de los dos lo admite y no se vuelven a ver. Desde ese momento en adelante, el uno no deja de pensar en el otro y ninguno de los dos quiere ceder. Por supuesto, al final se encuentran, no sin que antes hayan ocurrido unas cuantas peripecias que incluyen hombres en la vida de Alex, visitas a un supermercado, un cumpleaños y un posible viaje al exterior.

“Smiley” es una comedia de carácter picante, con sensación de cuento de hadas. No cae en lo soez ni lanza chistes “traídos por los cabellos”. Considera, además, al público heterosexual, ya que los personajes rompen la acción para explicar lo que puede ser ajeno para ellos, pero común y frecuente en un mundo de “enganches” gay. Aún sin esas aclaraciones, no nos es ajeno lo que vemos. Las acciones fluyen con la misma naturalidad de la vida de las personas heterosexuales, quienes buscan la pareja de sus sueños, pero boicotean el desenlace feliz. Al final -también al principio-, heterosexuales, homosexuales, bisexuales, travestidos… todos nos parecemos. Presentamos una fachada de compraventa exagerada. No somos tan frívolos ni tan cultos como queremos hacer parecer. Además, ¿qué le importa al amor esos asuntos?

Tita Guerrero interpretó a Hilo. (Foto Neysa Jordán)
Tita Guerrero interpretó a “Hilo rojo del destino”. (Foto Neysa Jordán)

El montaje de Ismanuel Rodríguez, que vimos el pasado viernes en Coribantes, tuvo un tercer personaje, “Hilo rojo del destino”. Esto respondió a una petición del productor del festival, Rafael Rojas, que deseaba que todos los montajes incluyeran una figura conocida por el público. Rodríguez se acogió a esta petición y creó un tercer personaje cuya interpretación fue destinada a la conocida comediante Tita Guerrero. Los parlamentos de “Hilo rojo del destino” fueron tomados de parlamentos reales de los actores en la obra. No obstante, parecían haber sido escritos para el personaje de ficción que Rodríguez creó. “Hilo rojo del destino” aportó simpatía y novedad a un texto que ya era muy simpático y novedoso.

Tenemos que admitirlo: preferimos a los directores mega creativos y a los actores que no escatiman sus esfuerzos para la novedad. En ocasiones anteriores, hemos aplaudido montajes de Ismanuel Rodríguez y hemos identificado su sello de creatividad en los efectos que convierten a la obra en todo un espectáculo. Pero en esta ocasión, la creatividad se concentró en el tráfico escénico, el esfuerzo físico de los actores, las caracterizaciones (los actores interpretaron más de un personaje), luces, escenografía, utilería, vestuario y maquillaje. “El hilo rojo del destino”, que, literalmente corrió por el público, unía en estética cada elemento de este bellísimo montaje con ritmo sensacional.

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El montaje de “Smiley” fue efectivo en todos sus aspectos técnicos. (Foto Neysa Jordán)

La escenografía (Miguel Rosa) y las luces (Ismanuel Rodríguez) estuvieron coordinadas en estricta relación de hermanas siamesas. La disposición “casi” simétrica del escenario -dividido en cuatro partes que respondían a lugares de acción-; y sogas lumínicas en el piso, reafirmaban una unión donde no se define con exactitud dónde comienzan y terminan las cosas. Lo mismo se puede afirmar del vestuario (Wanda Marrero) y el maquillaje (Jonathan Amaro). Los sonidos y la música estuvieron bien seleccionados; aunque no tienen crédito en el programa de mano, suponemos que corresponden al criterio del director.

Tita Guerrero (Hilo rojo del destino) lució deliciosa en su tutú rojo y con un hilo rojo amarrado en sus meñiques. De la misma manera fue su interpretación. Omar Nieves (Alex) y Rafa Sánchez (Bruno) se destacaron en sus roles de tonto musculoso y pedante intelectual, respectivamente. Ambos actores lucían cómodos y seguros en sus interpretaciones, cuidaron los detalles e impartieron credibilidad.

El Festival del Tercer Amor continúa en Coribantes este fin de semana. Las funciones del jueves, viernes y sábado serán a las ocho y media de la noche. La función del domingo será a las seis de la tarde.

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