Otras dos aportaciones de Al Fresco

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El pasado jueves 14 asistimos a Broadway Dinner Theater and Lounge, en Punta Las Marías, para ver “Sin regreso”, de Karlos Khalil; y “Monkey Business”, de Yinoelle Colón, dos muestras de micro teatro que se presentaron como parte de la tercera edición del Festival de Teatro al Fresco, producido por Emmanuel Irizarry y Ángel Manuel García.

Carlos Esteban Fonseca y Karlos Khalil protagonizaron la pieza que se escenificó en el Broadway Dinner Theater and Lounge. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Carlos Esteban Fonseca y Karlos Khalil protagonizaron la pieza que se escenificó en el Broadway Dinner Theater and Lounge. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Las llamadas para la primera pieza, “Sin regreso”, se dieron una detrás de la otra, por su autor, quien también protagonizó y dirigió la pieza. La historia trata un tema que no es ajeno a la realidad: un hijo cuida de su padre con Alzheimer, mientras que la hermana tiene un inventario de excusas para ni siquiera llamarlo por teléfono. La obra explora también el suicidio como alternativa de solución a la enfermedad, a través de la situación de un enfermo que cuida a otro enfermo. El hijo cuidador tiene cáncer y necesita un trasplante; y el padre con Alzheimer, en un momento de lucidez, decide terminar con su vida para donarle dicho órgano.

Por más inhumano que nos pueda parecer, conocemos demasiados casos donde los hijos no atienden a sus padres, viejos y enfermos, porque “les da pena y no pueden bregar”, entre una lista interminable de razones o excusas. Visto desde lejos, hasta por los mismos hijos en falta, estas razones o excusas se tildan de horrorosas cuando no se trata sobre ellos. Con la conciencia de personas históricas, somos testigos de demasiados casos donde las personas anteponen lo moral a la compasión y, todavía más triste, el qué dirán los vecinos de estas personas sucias y descuidadas que se comportan como locos. “Me van a llamar a servicios sociales y yo no quiero problemas”, es una oración que se escucha como excusa para no hacernos cargo de nuestros viejitos. Esto sucede no solamente en el caso de ancianos enfermos, sino también cuando tenemos ciudadanos especiales en nuestras casas. La falta de comprensión, la ignorancia y la ausencia total de compasión son las estrellas de nuestras decisiones.

Por ende, el tema de “Sin regreso” resulta necesario y pertinente. Y el que un joven dramaturgo explore situaciones lejanas a su edad, enaltece la generación que, en estos momentos, se levanta.

Karlos Khalil, escribió, actuó y dirigió "Sin regreso". (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Karlos Khalil, escribió, actuó y dirigió “Sin regreso”. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Las situaciones de “Sin regreso” son dramáticas y muy serias, lo cual complica el final feliz del dramaturgo y el director. Si estos temas no se desarrollan ni se realizan con la sensibilidad propia del conocimiento o investigación y, además, la experiencia, el asunto podría desembocar en una mala comedia inesperada. El pasado jueves nadie se rió de lo que vio. Como dramaturgo, Khalil tiene mucho que decir de un grupo de personas marginadas por quienes se espera que los cuiden. En sus diálogos, se asoma el talento de un artista que puede escribir. No obstante, a pesar de su genuina intención y por falta de secuencia, esos diálogos merecen ser revisados. Debería tal vez, ir sobre las transiciones entre las escenas, las cuales sucedieron muy de prisa, lo cual se pudo haber solucionado con la visión cuidada y creativa de un director. El ritmo; la colocación de las actrices-máscaras; y las entradas y salidas de los actores merecen trabajarse mejor. Empero, esperamos ver crecer el teatro de Karlos Khalil.

Como actor, Khalil posee dominio del cuerpo, es dueño del buen decir y de una profundidad natural que conmueve. Carlos Esteban Fonseca, con su dulce presencia, su voz y su sentido natural de lo que es y no es teatral, nos hizo creer cada palabra y gesto de un ciudadano de mayor edad, enfermo de Alzheimer. Interpretaron con dignidad las máscaras, las estudiantes de Estudio de Formación Actoral: Cristina Corujo y Jennifer Díaz Fosé. La esposa muerta fue interpretada por Ninotchka Edeed.

Félix Monclova y Yaiza Figueroa protagonizaqron Monkey Business de Yionelle Colón. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Félix Monclova y Yaiza Figueroa protagonizaron “Monkey Business” de Yinoelle Colón. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por su parte, “Monkey Business” fue el título que seleccionó Yinoelle Colón para su propuesta presentada el pasado fin de semana en el Festival de Teatro al Fresco. Esta frase idiomática, tomada del inglés, indica tonterías, trapicheos o negocios sucios. También es el título de una serie de televisión inglesa y unas cuantas películas norteamericanas, entre las mismas, el inolvidable clásico de los Hermanos Marx, en 1931.

La propaganda de este montaje decía lo siguiente: “Es una comedia que explora lo que ocurre a puerta cerrada dentro de una sesión de audición. Se develan, de forma muy moderna y divertida, los accidentes y sucesos extraordinarios que pasa un actor al presentarse ante una directora de ‘casting’ para conseguir un papel en una película. La lucha de poder, los enfrentamientos y el deseo de fama y reconocimiento desatan una relación poco común entre estos dos personajes que, de comunes, no tienen nada”.

Diferimos de la oración anterior. Si establecemos como normal la regla de la mayoría, Yinoelle Colón logró captar la esencia desquiciada de lo que, definitivamente, es común cuando dos personas en esas profesiones se encuentran -entiéndase, una directora de “casting”, con sus 15 minutos de gloria subidos a la cabeza; y un actor desesperado por el papel-. Al retomar la herencia de la dramaturga puertorriqueña Myrna Casas, Colón demuestra que lo normal es retorcido y complicado en el proceso, con la aportación al absurdo del final feliz, por supuesto, con total ausencia de valores loables. La comedia expone una situación de mucha verdad, donde el actor, mermado por alguien que subestima el oficio, suplica una oportunidad. La dramaturga domina en su comedia el absurdo en forma realista.

Yaiza Figueroa actuó y dirigió la producción en el Tercer Festival al Fresco. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Yaiza Figueroa interpretó el personaje de una directora de audiciones, neurótica e insoportable. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La dirección, de la misma dramaturga, utilizó el espacio convencional. Fue sencilla y efectiva. Las actuaciones de Félix Monclova -como el actor dispuesto a jugárselas frías para conseguir el personaje, muy bien pago, de Camarero 2-; y Yaizamarie Figueroa -como la directora de audiciones, neurótica e insoportable- fueron insuperables.

Entendemos que Mandy Viera rigió la escena para ambos montajes y volvemos a sugerirles a los productores que hagan un esfuerzo con el programa de mano. Pueden usar hasta una dirección cibernética para estos fines.

El Festival de Teatro al Fresco continúa en Broadway Dinner Theater and Lounge hasta el próximo sábado, 30 de julio. Después de las funciones, el local ofrece muchas diversiones y un ambiente de camaradería informal. ¡Lo recomendamos!

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