Intensidad en ‘Cinco minutos sin respirar’

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Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Hay momentos que ocurren en un segundo y se sienten eternos, como también toda una vida se puede resumir en un minuto. El tiempo es relativo, también la realidad. La única contante siempre es el amor. El puente por excelencia que converge todo lo anterior y lo transforma en un momento hermoso, único. Tal es el caso de “Cinco minutos sin respirar” del escritor venezolano Gustavo Ott. Obra escrita en 2011 que originalmente contaba con un personaje varón y una mujer. Tiene una nueva puesta en el Xl Festival de Teatro del Tercer Amor – en el Teatro Coribantes- esta vez con dos personajes femeninos.

La trama de la obra se desarrolla en una tienda por departamentos. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La trama de la obra se desarrolla en una tienda por departamentos. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La pieza nos presenta a “Valeria” (Maribel Quiñones) y a “Margarita” (Blanca Lissette Cruz) dos mujeres que se encuentran en una tienda por departamentos -donde trabaja la primera- que esta próxima a cerrar. Poco a poco los personajes se van describiendo estableciendo sus historias individuales y sus historias comunes. Con cada instante estas mujeres se van compenetrando más y conectando en una historia común mágica. Cierra la tienda, ellas pasan la noche encerradas dentro, transformando su entorno en lo necesario para continuar su especial conexión. Lo que ocurre fuera de la tienda, fuera de ellas dos, carece de importancia. Con un intenso desenlace, el público puede comprender lo verdadero de la historia o quizás comenzar a buscarlo.

En la pieza, elementos como: lo extraño, la alucinación y la muerte suplantan la realidad mediante un particular estilo de mezclar la poesía y la referencia literaria al texto dramático. Es una obra sobre las segundas oportunidades, el fin del amor o el amor sin fin que trasciende y el papel que juega la literatura como arma para enfrentar todos tipos de abusos.

La pieza del escritor venezolano Gustavo Otts formó parte del programa del XI Festival del Tercer Amor. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
En esta versión de la obra del escritor venezolano Gustavo Ott, los roles protagónicos fueron interpretados por dos féminas. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El refuerzo del espacio escénico – una tienda por departamentos – es utilizado como concepto unificador, el escenario, la misma sala hasta el programa de mano, están diseñados para ubicarnos en el lugar de la pieza. Con una interesante propuesta minimalista en la escenografía, Flor Marina Garcia, nos presenta un piso pintado a cuadros, con estanterías adosadas a las columnas para ubicar todo tipo de mercancía en venta y una bandeja en el piso, llena de libros de segunda mano, a los cuales se hace contante referencia en la pieza. Se integra de igual modo el diseño de iluminación de Lynnette Salas, utilizando cambios sutiles de coloración e intensidad recalca los distintos momentos de la pieza. A su vez enfatiza con colores intensos los puntos más dramáticos. La banda sonora a cargo de Chenan Martínez, integra de forma orgánica acordes musicales que refuerzan momentos específicos de la obra. De igual modo Carlos Muñoz resalta mediante los peinados y el maquillaje el perfil psicológico y personalidad de los personajes, en conjunto con el vestuario, coordinado con el también director de la pieza, Gary Homs.

Se disfruta una integración de todos los departamentos de diseño capitaneados por el director Gary Homs. Además, Homs nos presenta esta propuesta lésbica de manera cómoda y natural, provoca momentos y movimientos graciosos en la trama que los asistentes al teatro agradecieron la tarde del pasado domingo. También se aprecia que dedicó mucho tiempo en el trabajo de caracterización de las actrices.

Al cierre de la función las actrices fueron ovacionadas por el público presente. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Al cierre de la función las actrices fueron ovacionadas por sus trabajos histriónicos. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Tanto Blanca Lissette Cruz, como Maribel Quiñones, nos regalan un gran trabajo histriónico. Complejo, en control, intenso como también honesto. Personajes con confusiones y vulnerabilidades en soledades que se conectan en un espacio donde el tiempo es indefinido. Personajes que se van compenetrando hasta llegar a una conexión intensa y llena de amor.

Definitivamente a juzgar por los aplausos, el público agradeció y disfrutó el trabajo del Productor Keekho Asencio por esta puesta. Terminada la presentación, se realizó un conversatorio con el productor del Festival, el elenco, el productor de la pieza y el director, donde los presentes tuvieron la oportunidad de indagar sobre el texto, las actuaciones y el proceso de ensayos. Con la respuesta final cerró esta presentación que, en versión femenina, mereció cada aplauso en esta edición del Festival del Tercer Amor.

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