Un acierto ‘Deseos imposibles’

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

¿Hasta dónde se ama? ¿Qué es la memoria? ¿Qué se entiende por herencia? ¿Cómo defines tus propios deseos? Estas son algunas de las interrogantes que Diego Casado Rubio – director de cine y teatro, guionista y dramaturgo- expone en el texto “Deseos imposibles”. Este joven español radicado en Buenos Aires desde 2005, se ha destacado tanto en el cine como en el teatro, obteniendo varios reconocimientos. Y precisamente con el estreno mundial de su obra, “Deseos imposibles”, se inauguró la nueva edición del Festival de Teatro del Tercer Amor el pasado jueves 16 de junio en el Teatro Coribantes de Hato Rey.

Con una siquiatra y un reo/paciente que es acusado de asesinato se desarolla la historia que presenta de manera abarcadora lo que es la complejidad del ser humano. La pieza aborda en su amplitud la confusión, negación y recuerdos de la infancia, que nos llevan a asumir la herencia o legado que marcará nuestras vidas, convirtiéndose en parte de nuestro ser. En cada escena vemos entrevistas entre la siquiatra y su paciente buscando entender el trasfondo verdadero para el crimen ocurrido. Inevitablemente la empatía y algunas respuestas son ofrecidas en el transcurrir de la obra mientras otras quedan abiertas para que sea el espectador quien las deduzca.

Las actuaciones de la obra fueron fuertemente ovacionadas al cierre de la noche de estreno. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Las actuaciones de la obra fueron fuertemente ovacionadas al cierre de la noche de estreno. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Adentrarse en la mente de un enfermo mental acusado de asesinato siempre es un reto en todos los sentidos. La interpretación, la creatividad y el ingenio son hermanos que van de la mano para lograr un resultado estético, intenso y entendible. Esta puesta en escena es un gran ejemplo de ello. Todos los elementos resultan integrados en su justa medida capitaneados por la experimentada mano de la directora Alina Marrero.

La interesante y psicodélica propuesta de dirección nos lleva entonces en un viaje al interior de una mente perturbada y confundida. Marrero utiliza prácticamente todos los espacios del teatro, transformándolos en lugares de acción escénica. Mueve a los actores con intensidad y humanismo sin olvidar la estética y la composición, y lleva al elenco a alcanzar un trabajo memorable.

Por otra parte, Norberto Barreto presenta con acierto una escenografía que propone dos espacios principales: el exterior e interior de la mente del paciente. Un piso con un laberinto o camino entrecortado que indudablemente representa la ruta del personaje. Espejos rotos que simbolizan la fragilidad, lo trunco de un alma rota.

Plásticos transparentes que envuelven prácticamente todo, dejan visible pero inaccesible algunos de los elementos visuales. Una lámpara central cuya membrana cerebral reacciona y puntualiza las emociones del paciente. Todo efectivamente logrado por la iluminación de Quique Benet que se integra en el viaje de la propuesta para definir los espacios reales contra los mentales. Colores sobrios contra explosiones de color, sincronizan con las emociones de los personajes y los refuerza visualmente. ¡Estupendo trabajo!

Las actuaciones, sin duda alguna, se integran magistralmente a lo anterior. Camille Carrión, nos presenta una siquiatra, firme, humana y empática con innegable acierto. Jonathan Cardenales logra uno de los mejores trabajos de su carrera con esta puesta. Atina con justa medida los trastornos mentales de su personaje, su violencia, su vulnerabilidad y sobre todo su confusión. Eloy Ortiz aporta con su dominio corporal e intensidad integrarse a sus compañeros con gran aplomo. Darío Tabales, brinda con su trompeta de forma precisa los zumbidos -melodiosos o estridentes- en la cabeza del paciente logrando un efecto interesante, creativo e integral. Todos, en conjunto, brindaron un intenso y comprometido trabajo al público que abarrotó la sala. Y a juzgar por la ovación final el premio a un trabajo digno y en conjunto quedó más que evidenciado en la noche del jueves 16 de junio.

Sin duda, el XI Festival del Tercer Amor arranca con muy buen pie con esta producción de Rafael Rojas. Aplausos, pues, para este encomiable inicio de esta jornada cuya propuesta artística y social ofrece en su programa seis obras de teatro, cinco charlas, una muestra de cine, 12 café teatro y una exhibición hasta el próximo 31 de julio.

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