iLe llegó para quedarse

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Es como abrir la cajita de un secreto y encontrar un corazón oculto en un capullo en flor.

Suena poético, quizás cursi, pero es la sensación inevitable cuando llega a nuestras manos y abrimos la versión tangible de la primera grabación como solista de iLe, la vocalista y corista Ileana Cabra del revolucionario concepto Calle 13.

"iLevitable" ya hya ganado aplausos en la prensa especializada.
“iLevitable” ya ha ganado aplausos en la prensa especializada de los Estados Unidos.

Y ese corazón, sin miedo a sonar trillado, se desnuda al saque de la secuencia de la producción “iLevitable” con un bolero que evoca los días del Escambrón Beach Club y las orquestas de Rafael Muñoz y César Concepción, con los cantantes José Luis Moneró y Félix Castrillón.

Sin inhibiciones iLe desnuda al sentimiento en “Quién eres tú”, provista de un arreglo para orquesta grande del maestro Louis García que desempolva la sabia romántica ancestral de la compositora Flor Amelia de Gracia, su abuela, revelando otra esquina del romance que, por herencia genética, palpita en iLe, quien interpreta su repertorio con sobrada credibilidad, evocando la metáfora sublime de una melodía de antaño perpetuada en una voz contemporánea diáfana, cristalina, muy bien articulada y un fraseo de una musicalidad soberbia, con temperamento para los dramas y las tramas del bolero.

Con iLe, cuyo corazón parece que siempre pendió como corchea de una de las líneas del pentagrama romántico, es inevitable pensar en Lucy Fabery, Toña La Negra, Elena Burke y otras filinistas.

En años no muy recientes, con la excepción del álbum “Amorosa” que, con arreglos para “big band”, Juan Luis Guerra le produjo a Maridalia Hernández, no se revelaba una voz tan seductora como la de iLe, con la salvedad de que si la intención es exponer su pasión por el bolero no lo hizo acudiendo a los grandes clásicos, sino a un repertorio original con el suficiente gancho para atrapar a los amantes de la música popular de factura creativa e innovadora.
Doble es el mérito, entonces, de “iLevitable”, que a mediados de 2016 ya se proyecta como uno de los discos en que podría recaer la distinción del más sobresaliente del año.

En la segunda interpretación de la secuencia, su surreal y enigmática “Caníbal”, iLe convence que su talento, formación y sensibilidad artística superan los kilómetros recorridos por Calle 13.

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La cantante aborda géneros tradicionales de manera creativa y con un repertorio original.

Con la espiritualidad de un blues, respaldado con el intermitente “beat” de la balada, con un arreglo acústico, caracterizado por sus dramáticos interludios de violines y viola, “Caníbal” da paso a la sonoridad sudamericana de “Triángulo”, escrita por Milena Pérez Joglar, con su aire de milonga y chacarera.

El sonido de la música posmoderna que no admite clasificación por su diversidad de colores y efectos magistralmente armonizados orienta la composición “Qué mal que estoy” de Juan Botta Righi, con un trasunto de la cantautora carioca Marisa Monte.

“Te quiero con bugalú” traslada a la década de 1960 en que el boogaloo se impuso como ritmo de moda proyectado particularmente por la orquesta del pianista puertorriqueño Pete Rodríguez. El solo de trompeta de Piro Rodríguez es sensacional por su fraseo jazzístico.

De la autoría de José Luis Abreu “Fofé”, el temperamento del bolero se impone nuevamente en la irreverente letra de “Maldito sea el amor” que en la secuencia precede la nota de la balada pop rock “Out Of Place” que articula en correcto inglés con un solo de guitarra eléctrica de Eduardo Cautiño.

Otra composición de su abuela Flor Amelia de Gracia, titulada “Dolor”, presenta un dúo con el inolvidable Cheo Feliciano, posiblemente su última grabación en el género del bolero, hilvanado con las metáforas “la cruz de mi sendero” y “vivir muriendo un poco cada día” para expresar el sentimiento de la angustia.

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Cheo Feliciano le hace coro a iLe en el bolero “Dolor”, original de su abuela Flor Amelia de Gracia.

Otro blues, en el que echa mano a la influencia de la literatura en la música de Milena Pérez Joglar, en particular “La Metamorfosis” de Franz Kafka, es otro pasaje a la nostalgia, pues versa sobre una separación y la posterior celebración de la dicha que perdura en el fruto del amor. El solo de trompeta con sordina de Charlie Sepúlveda es su complemento.

“Rescatarme” es pura poesía, pero sublevada en un mambo que a veces evoca a Pérez Prado, con acompañamiento de orquesta grande en otro arreglo de Louis García que, en la clave salsera, celebra la superación de la pena que deja a su paso un amor no correspondido como un grito feminista emancipador contra el maltrato emocional.

“Danza para no llorar” es, precisamente, una danza puertorriqueña. El acompañamiento de Alexandra Rivera al piano y su solo de por sí entrañan una interpretación sublime que enaltecen la expresión surgida en el Siglo XIX y que dirige al cierre instrumental de “Aurora y José”, cuyos silbidos y efectos vocales confirman una vez más la extraordinaria musicalidad de iLe.

Así Ileana Cabra, en colaboración con Ismael Cancel, Bayoán Ríos, Edgar Abraham, Louis García, Juan Botta, Milena Pérez Joglar y una nómina de músicos de un virtuosismo probado, es artífice de una propuesta discográfica innovadora que sin lugar a dudas convence que la cantautora llegó para quedarse en la escena musical de las postrimerías de la segunda década del Siglo XXI.

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