Fallece Luguito

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El pentagrama salsero se ha teñido de luto tras el fallecimiento, en horas de la madrugada, del pianista, arreglista, productor y director de orquesta José M. Lugo, de 56 años.

Considerado un genio musical, Luguito combatió fuerte contra el mal que le aquejaba y a las 4:00 a.m. entregó su alma al Padre Celestial.

“Esta mañana, cuando Dios abrió una ventana en el Cielo, me vio y me preguntó: ‘Hijo. ¿cuál es tu deseo para hoy?’ Mi Padre José Lugo respondió: ‘Señor, qué más puedo pedirte, que cuides a mi esposa, mis hijos y mis seres queridos en este momento en que yo he ido a morar a tu lado… Gracias por permitirme vivir una vida plena, una vida llena de satisfacciones y recompensas. Mi trabajo como farmacéutico y como músico te lo dedico, ya que tú me diste la vida y a ti te debo mi ser”.

Estas palabras las publicó en su muro JoseMa Lugo, uno de los hijos del virtuoso pianista y quien es cantante de la agrupación Guasábara Combo.

A renglón seguido, JoseMa añadió en Facebook: “La Familia Lugo Carmona les expresa por este medio la pérdida irreparable de nuestro amado José Manuel Lugo Emanuelli […] Luchador incansable que batalló por su vida hasta el último minuto. Su orquesta Guasábara Combo estará vigente en sus corazones y continuará llevando su nombre en alto por siempre”.

A nombre de su familia, JoseMa agradeció las oraciones y expresiones de cariño, añadiendo que más adelante se revelarán detalles de las honras fúnebres.

Así, tristemente, finalizó la vida en este plano de José Lugo, sobrino segundo de la excelsa compositora puertorriqueña Sylvia Rexach, hermana de su abuela y tía de su mamá.

Una trayectoria brillante

Luguito creció escuchando buena música, particularmente boleros interpretados por Los Panchos, Los Tres Ases y otros tríos de la década del 60.

Contrario a lo que muchos creen, su primer instrumento no fue el piano, sino la guitarra. A los 12 años ya interpretaba música clásica hasta que a mediados de 1976, a los 17 años, Papo Meléndez le entregó un piano para que tocara en una actividad de su Orquesta Exposé.

Asumió el reto y de manera autodidacta desarrolló sus habilidades en el piano, tocando luego con La Panamericana de Lito Peña y sustituyendo más adelante a Mario Román en la orquesta de Bobby Valentín, a quien considera su padrino en la música. Lugo tocaba con Kim de los Santos y aceptó la oportunidad con el Rey del Bajo.

Otra influencia en su carrera fue el pianista Luisito Benjamín, quien también lo encaminó en la pianística afrocaribeña, forjando un nuevo giro en su carrera.

Sin embargo, Mr. Afinque, Willie Rosario lo motivó a incursionar en los arreglos. Fue en un baile de graduación en Casa de España en Puerta de Tierra donde específicamente Willie le solicitó un arreglo para “Caramelito del campo” que pegó en la voz de Tony Vega.

Autodidacta al fin, el licenciado en Farmacia compró y estudió métodos sobre cómo escribir arreglos para piano y luego continuó, con la disciplina que le distingue, sus estudios avanzados de armonía y orquestación.

De Jesús Caunedo y Mandy Vizoso también aprendió los secretos de la orquestación para ‘big band’. Lo cierto es que, tras alrededor de poco más de un lustro como pianista de Bobby Valentín, su nombre fue conocido en la industria y surgieron nuevos compromisos como arreglista, pianista y productor de los discos de Cano Estremera, Víctor Manuelle, Ismael Miranda y Gilberto Santa Rosa, cuya orquesta dirigió por casi una década.

Fue precisamente el sello Bronco, de su mentor Bobby Valentín, el que en 2003 distribuyó su primer disco como solista “Piano con mata”, un concepto de jazz puertorriqueño, de profunda identidad folclórica, suficiente para convencer a los conocedores de su genialidad y sapiencia musical.

Cinco años después sorprendió a la industria con la producción “Guasábara”, realizada por un ‘big band’ de ensueño que acompañó a los soneros Herman Olivera, Cano Estremera, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle e Issac Delgado. “Guasábara” fue seleccionada la mejor grabación de 2008 por la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Luguito, el puente entre la salsa dura y la salsa romántica cultivada en Puerto Rico y el mundo, reconoció que no era fácil mantener una orquesta grande y se ingenió la organización de Guasábara Combo, que en 2011 produjo el cedé “Poetic Justice” y a inicios del año en curso la producción “¿Dónde están?”

La última entrevista

En una reciente entrevista con este medio, Luguito reveló que miraba en youtube un vídeo del filme “La Criada Malcriada” de 1965 cuando lo sorprendió la escena en que Cortijo y su Combo interpretan la fusión de plena y ritmos caribeños “La princesa”.

Impresionado por el ‘swing’ de la referida interpretación, el pianista decidió que la grabaría en su nuevo disco. Y tras sus entregas de “Piano con mata” (2003), “Guasábara” (2008) y “Poetic Justice” (2011), Luguito la incluyó en su nuevo cd “¿Dónde están?”, como un homenaje a Rafael Cortijo.

“La descubrí en youtube. Como me gustan las viejeras, miraba “La Criada Malcriada” y de repente vi que Cortijo salió tocando ahí. Me gustó tanto la canción que se lo dije a Pablito Padín, que es el asistente de mi producción. Me gusta el ‘swing’ de la canción. La música de Cortijo siempre ha sido muy rítmica. Uno como arreglista, la gente pensará que uno está pendiente a las armonías y las melodías, que a mí me interesan muchísimo, pero lo que me gusta es la música nuestra, que es muy rítmica y al escuchar a gente como Cortijo, es tan increíble su sabrosura que me excita”, dijo Luguito a la Fundación Nacional.

La interpretación de “La princesa” presenta la primera voz de Lalo Rodríguez en el coro, en condiciones vocales impecables. “Lalo para mí es el tipo que más voz tiene en esta cuestión de la salsa. Marc Anthony tiene muchísima voz, pero primero está el sábado que el domingo. Y Lalo, en un día que esté al 50%, como me han dicho otros cantantes, todavía es el que más canta. Lalo retomó su carrera cuando grabó el número “Sobre una tumba humilde” de Tite Curet que le hicimos con Zaperoko. Ese número puso a Lalo en el mapa. Si Lalo se cuida y se prepara para una grabación, lo que mete es candela. Lalo grabó conmigo por la amistad que tenemos. Somos incondicionales”, señaló entonces.

Otra sorpresa de lo nuevo de Luguito es, como invitado especial, el virtuoso percusionista boricua Giovanni Hidalgo, quien en “La princesa” afinó sus tumbadores en los registros de los panderos de plena. “Me quedé bobo. No sabía que lo iba a hacer. Antes de que empiece la plena, él tocó algo para Cortijo”.

“La princesa”, que cierra con broche de oro lo nuevo del Combo Guasábara de Luguito, es precedida en la secuencia por una ingeniosa versión del “Cumpleaños feliz” orientada al chachachá y al mambo. “Lo quise hacer así porque todo el mundo lo graba bien rápido, como si fuera un mozambique. Es más divertido si se hace de otra manera”.

El Combo emprendió un paso firme en el cultivo de la salsa romántica con dos interpretaciones muy comerciales: “Me gustas tanto” y “Pastilla de alegría”, originales de Wilfran Castillo y Jorge Luis Piloto que cantan los jóvenes Luis Omar Sanabria y su hijo JoseMa Lugo, respectivamente.

A Luguito le satisface el desarrollo como cantante de su hijo JoseMa, quien a pesar de su juventud se distingue por su simpatía por la salsa tradicional.

En su crecimiento como intérprete se ha nutrido de la obra de voces como las del sonero matancero Justo Betancourt y Marvin Santiago. “Nunca pensé que mi hijo era cantante porque nunca cantó en la escuela, aunque sé que le gusta la música. Pepito Gómez, el cubanito que grabó el primer disco del Combo, fue quien me dijo que él cantaba. Un día faltó un corista y me dijo que mi hijo podía hacer coro. La segunda voz le sale natural. Y así me enteré que cantaba. Y después de un sencillo de Navidad, decidimos grabar con él y con Luis Omar. Llegó un momento en que vi que los discos de Justo, Marvin, Hermán Olivera y El Cano faltaban. Un día entré al cuarto y le pregunté qué hacían esos discos allí”.

Siempre en sintonía con el reconocimiento a los maestros que le precedieron en el camino, como hizo en el cd “Guasábara”, grabado por su ‘big band’ en 2008 y reconocido como el mejor disco del año por la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Luguito rinde tributo a Noro Morales con su versión de “Oye negra” y a Mandy Vizoso, cuya composición “Taíno” es parte de la secuencia de “¿Dónde están?”

“Noro es uno de los pianistas más influyentes en la pianística puertorriqueña. Ese tema lo ha grabado mucha gente. Ese tema lo tocamos los jueves en las descargas en El Coabey. Lo grabé porque la gente lo pide. En cuanto a Mandy, soy bien agradecido con toda la gente que me brindaron oportunidades, sea como músico o arreglista. Mandy conmigo fue tremendo tipo. La primera vez, cuando era un chamaquito, que le pregunté cómo a él le sonaba tan grande la orquesta, se echó a reír y me dijo una locura: que empezara por orquestar una triada de Do mayor para un ‘big band’ de 16 piezas de metales. Me eché a reír y me dijo: ‘son 13, pon cuatro trompetas, cuatro trombones y cinco saxofones, e incluye tres voces. Cuando lo entiendas, ahí sabrás orquestar’. Son detallitos que ayudan a uno. Gente como Carlos Franzetti, con quien nunca hemos tomado clases, pero que hemos hablado de la filosofía de la música y la vida. Eso influye mucho en la formación de uno como persona y profesional”.

Luguito, quien en cortes como “Yo te quiero” de Lenny Prieto echó mano a la cadencia del Brasil, apela al bailador con su versión puertorriqueña del estándar del merengue “Si tú no, la otra” de Luis Kalaff que conoció a través de la grabación de Miguelito Cuní y Félix Chapotín.

Además, para el deleite del bailador de la mata, el son montuno “¿Dónde están?” tiene el sello de los arreglos de Bobby Valentín, una de sus grandes influencias.

“Es otra canción de Pablo Padín. Es un tema social que habla de la gente que es como la hormiga: que va donde está la azúcar y cuando se acaba, se van a otro lado. El mensaje es dónde están cuando uno necesita. Quería grabar un tema como de guapería y como a mi hijo le gusta lo de Justo, decidimos grabarla. De Bobby, debo decir que es el mejor. No puedo negar que tengo algo de Bobby cuando escribo. Trabajé tanto con él, que sé que se me quedó algo de su estilo. Lo percibo”, explicó Lugo, cuyo primer cedé, “Piano con mata” fue distribuido por el sello Bronco de Valentín.

En la entrevista con la Fundación, Luguito reconoció que la industria musical atraviesa por tiempos difíciles, pero que se registra un cambio generacional que favorece a la salsa.

“Mucha juventud está siguiendo la salsa, que se había convertido en música para las personas mayores. Pues ahora ha habido movimientos hacia la juventud, que no solo baila la salsa, sino que la escucha. Estamos agarrando el sentir del pueblo en las composiciones. No todo pueden ser canciones de amor. Es necesario contar las historias de la vida. Quisimos hacerlo así para llegar a la masa. Esa es la proyección de mi grupo. En Guasábara Combo, más de la mitad son muchachitos de veinte y pico de años. Y son los mismos que graban. La salsa tiene nuevas caras y se ve un futuro prometedor”.

Descanse en paz, José M. Lugo.

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