‘Pegados’: verdaderamente diferente

Por Joselo Arroyo
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El teatro musical se define como una expresión de arte histriónico que combina música, canción, diálogo y baile. Es un género muy popular que gusta a muchos. Dentro de esta descripción básica, rondan todos los “musicales” con variantes de estructuras, estilos y temas. Y ya que está muy de moda, no era de sorprendernos que Tantai Teatro inc. ofreciera también una alternativa musical a su público. Así surge “Pegados”, un musical diferente, de Ferrán González, Alicia Serrat y Miquel Fernández. La pieza, que se estrenó en 2010, ha ganado varios premios en sus exitosas puestas en España, Brasil, México, Argentina y Alemania.

IMG_8277 - Copy
El musical dirigido por Ismanuel Rodríguez cuenta con coreografía de Omar Nieves. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

A través de canciones y diálogos, “Pegados” nos cuenta la historia de una pareja que se conoce en una discoteca, decide tener un encuentro sexual en el baño y como producto de ella, terminan como indica el propio título de la pieza. Así llegan a la sala de emergencia de un hospital, donde una peculiar enfermera los atiende – o mejor dicho los entretiene – en espera de la llegada del doctor que los va a ayudar. Entretanto, estos dos desconocidos cubiertos por una sabana, pasan por todo tipo de emociones. El doctor no llega, pues esta “ocupado” tocando el piano de todas las canciones del espectáculo. Así que esta pareja contrasta su cercanía física con el espacio privado que prefiere una persona mantener cuando está en “contacto” con un extraño. Esto, desde luego, provoca otro sinnúmeros de conflictos y confesiones de los personajes, algunas veces habladas otras cantadas. Cambian de posiciones, llaman a sus respectivas madres, la enfermera no les quiere dar de comer, difieren sobre cómo matar el tiempo y terminan conociéndose, agradándose y hasta gustándose; algo que debió haber ocurrido desde el primer momento en que se conocieron.

Tomando en cuenta que éste es un trabajo enfocado hacia un público adulto, tanto por la premisa como por sus chistes de tono picante, el trabajo del director Ismanuel Rodríguez cumple a cabalidad con su encomienda. Con innegable creatividad supera el reto de dirigir a unos personajes que “técnicamente” están ensartados en una camilla. Aún así, el trabajo no carece de ritmo y es ágil en su movimiento. Del mismo modo las enfermeras compensan la falta de desplazamiento que por razones obvias los protagonistas no podían hacer.

Gisselle prueba sus dotes de actriz. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Gisselle vuelve a probar sus dotes de actriz. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El diseño de escenografía de José Manuel Díaz nos propone una fusión muy bien lograda de sala de emergencia de un hospital con un escenario de un espectáculo musical. Cortinas que proponían áreas divisorias de un hospital, se trasforman en telones de teatro y en pantallas de siluetas. Dicho elemento son aprovechadas por el propio director, quien también tuvo a cargo la iluminación, para pintar de distintos colores las telas, enfatizar momentos con gracia y hasta poner en evidencia al público presente en momentos determinados.

El reto de la coreografía en un musical en donde los personajes principales tienen limitación de movimientos es superado hábilmente por el talento de Omar Nieves. Así como la dirección vocal de la experimentada Aidita Encarnación, va de la mano del director, para sacar el máximo de cada personaje y cada nota, logrando que cada cual se luzca a su mayor potencial.

En el vestuario, Mónica Cerame viste a los personajes con comicidad dentro de lo que sus trabajos requieren y los salpica con elementos graciosos y hasta circenses. De igual forma el trabajo y talento- del lamentablemente recién fallecido- Roberto Díaz, complementa a cada personajes con detalles propios de su personaje. La propuesta de la enfermera auxiliar resulta divertidísima y acertada.

Las actuaciones de Rafa Sánchez y Yinoelle Colon, resultan una clase histriónica en todo el sentido de la palabra, pues además de lograr actuaciones divertidísimas y personajes bien logrados, brillan ante todo los retos, especialmente el de cantar en vivo en las posiciones más complicadas e incómodas. De ahí que esta pareja de actores se gana la aprobación de los presentes desde el mismísimo momento en que entra a escena.

Félix Monclova toca el piano durante el musical. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Félix Monclova toca el piano durante el musical. (Foto Joselo Arroyo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Gisselle, por su parte, confirma una vez más que tiene grandes dotes de actriz y comediante. Su caracterización de la enfermera deleita al público en cada intervención. La escena de la llegada de ambas madres y la enfermera resultó un ejercicio de desdoble tan efectivo que lo convierte en uno de los mejores momentos del montaje.

Por otro lado, Félix Monclova, quien ya nos ha demostrado sus quilates como actor, demuestra en esta ocasión sus dotes como pianista al interpretar todas las canciones del musical en vivo sin perder el personaje del doctor, en una labor realmente impresionante.

Omar Nieves como la enfermera auxiliar, resulta un gran acierto en el montaje, pues sus silentes intervenciones no pasan inadvertidas y arranca carcajadas de los presentes con solo cruzar el escenario. Una verdadera pena que no estuviera durante el saludo para que el público pudiera premiarle por tan divertida aportación.

En resumidas cuentas, los presentes en la sala experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce, pudieron constatar que Tantai Teatro inc. cumplió su encomienda al ofrecer “un musical diferente”. Les invitamos a que disfruten de este trabajo que aún tiene funciones programadas para este fin de semana.

Total
0
Shares
Deja un comentario
Noticias relacionadas
Total
0
Share