‘Bohemia Jazz’: un hito significativo

Nydia Caro

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Carátula de la nueva producción de Humberto Ramírez que ha ganado sonoros aplausos de la crítica especailizada. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Carátula de la nueva producción de Humberto Ramírez que ha ganado sonoros aplausos de la crítica especailizada. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Humberto Ramírez lleva años trabajando incansablemente para ensanchar los márgenes conceptuales del jazz en Puerto Rico. La suya, en términos generales, es una propuesta que no se deja atar por nociones preconcebidas; al así hacerlo, conscientemente o no, se inserta dentro de una de las corrientes jazzísticas más vigentes en la actualidad.
Ya sea acompañando a “La muñeca de chocolate” Lucy Fabery; a dúo con Giovanni Hidalgo; recreando al estilo latino la música de Miles Davis; o reclutando a músicos de la nueva generación en su reciente disco junto a Oskar Cartaya, entre otros proyectos, Ramírez ha laborado para expandir el concepto –y, de paso, presumiblemente, la audiencia- del jazz en el País. Su nuevo álbum puede ser visto como una prolongación de ese esfuerzo creativo y de difusión. Es, más aún, un trabajo histórico.

“Bohemia Jazz” consiste de siete temas clásicos del cancionero latinoamericano y puertorriqueño, interpretados por una buena parte de lo que pudiéramos llamar “la realeza” de la canción popular boricua: Chucho Avellanet, Nydia Caro, Yolandita Monge, Dagmar y Andy Montañez, a quienes se les han unido dos jóvenes cantantes de notable promesa, Carola Ausbury y Michelle Brava. Tres piezas instrumentales, una de los cuales fue compuesta por Ramírez en recuerdo de su madre, completan la grabación. Un estupendo cuarteto integrado por Ángel David Mattos en piano, Junior Irizarry en bajo acústico y Raúl Maldonado en la batería, así como el propio líder en trompeta y fliscorno, acompañan a los vocalistas. El tema final es interpretado por la Big Band de Ramírez.

Chucho Avellanet se destaca con su interpretación del clásico "Tú mi delirio". (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Chucho Avellanet se destaca con su interpretación del clásico “Tú mi delirio”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La riqueza del jazz –como saben todos los verdaderos conocedores de este arte- está en la interacción y los matices, y esta es una grabación en la que ambos abundan. De este modo, un programa compuesto esencialmente por boleros y baladas como el que aquí se ofrece, lejos de ser monótono o tedioso, cobra vida con su hábil despliegue de colores, texturas, tiempos y recursos de estilo.

La armoniosa melodía de “En todo momento”, compuesta por el trompetista en tributo a su fenecida madre, abre la sesión con un tono entre dulce y triste, para dar paso al clásico bolero “Verdad amarga”, interpretado como una “walking ballad”. La trompeta asordinada de Ramírez y la cálida voz de Michelle Brava –así como la fina interacción de piano y bajo- presentan aquí toda una lección de filin.

La secuencia de cuatro temas que viene a continuación es sencillamente memorable. “Imágenes” se ofrece como el vehículo para que Andy Montañez despliegue los cálidos matices y la profundidad de su voz cuando canta en un tono más bajo del que suele hacerlo. “Contigo aprendí” está “cantada” totalmente por la trompeta de Ramírez, con perfecta entonación y un solo de final exquisito, compuesto por una nota sostenida brevemente y una fugaz floritura que dan cuenta de su maestría como músico. Chucho Avellanet muestra toda su humanidad interpretativa en “Tú, mi delirio”, en la que sobresale también la elocuente improvisación del bajo. Y en “Bésame mucho”, Dagmar –quien tal vez debería dedicar más tiempo al canto, para deleite de sus fanáticos- exhibe una expresividad y rango vocal simplemente portentosos.

Nydia Caro logró una excelnte versión de "Vete de mí". (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cutura Popuilar)
Nydia Caro logró una excelente versión de “Vete de mí”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cutura Popular)

Con una voz ligeramente aniñada, Yolandita Monge hace suyo el clásico “Cuando vuelva a tu lado”, en el que se destacan también los firmes compases del bajo de Irizarry y un solo de piano de agradable tinte “bluesero”. La versión de “Vete de mí” que viene a continuación, por su parte, es simplemente imperecedera. Haciendo gala de su voz delicada y profunda emotividad, Nydia Caro entrega una interpretación sublime, de esas a las que el oyente retorna en busca de la belleza verdadera. El “double time” empleado para el solo de trompeta crea contraste y recalca, una vez más, cuán efectivos son esos sutiles giros en los arreglos jazzísticos bien hechos. Una animada recreación de “Olas y arenas”, estilo bossa nova suave, le permite a Carola Ausbury lucir su amplio registro vocal.

“Soñando con Puerto Rico” está concebido aquí como el “gran final” de un concierto. Interpretado por la Big Band que lidera el trompetista, es, gracias a su elegante arreglo, todo un despliegue de colores y texturas, a cargo de los trombones, saxofones y trompetas de la agrupación. Un final muy apropiado, que reivindica la calidad de las composiciones de corte patriótico.

A la vez junte histórico de voces puertorriqueñas y muestrario de recursos jazzísticos finamente elaborados, “Bohemia Jazz” representa un hito significativo en el desarrollo de la música boricua en el presente siglo.

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