Un ‘Préstamo’ de buen interés

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

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Jorge Castro y Ernesto Concepción Moreau protagonizan este montaje de “El préstamo” en Bellas Artes. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El dramaturgo catalán Jordi Galcerán es favorito de productores, directores, actores y público en el mundo. No es de extrañar. Galcerán ha conseguido que su teatro, con serio contenido, tenga éxito comercial. Este es el sueño de todos los dramaturgos dedicados.

El éxito de este autor, sin duda, va más allá del ingenio de los diálogos y de la excelente construcción de sus piezas. Las obras de este dramaturgo tienen vigencia inmediata, y sus ocurrencias están muy cercanas al juego de una absurda conversación realista. Galcerán tiene una forma exponer lo que ve a su alrededor muy parecida al pensamiento de la típica crueldad humana, esa que no confesamos tener, y se atreve a exponerla. Es tal vez por esa razón que logra, con humor inteligente, identificación del público.

Desde que comenzó a escribir teatro en 1988, Galcerán ha tenido éxito con todas sus piezas y ha sido recipiente de importantes premios. Este autor, también escribe guiones de cine, libretos de televisión y es traductor. En Puerto Rico, hemos visto dos diferentes montajes de “El método Grönholm”, y una puesta en escena de “Palabras encadenadas”. En esta ocasión comentaremos sobre el montaje de “El préstamo”, que vimos el pasado viernes, en la sala René Marques del Centro de Bellas Artes de Santurce, dirigido por Axel Cintrón para Producciones Girasol.

En la trama de “El préstamo”, que originalmente se titula “El crédito”, Antonio Vicente (Ernesto Concepción, hijo), se acerca al gerente de un banco (Jorge Castro) para solicitar un préstamo de poco dinero. A pesar de no ser tanto dinero, el gerente le niega el préstamo porque el hombre no tiene las referencias adecuadas para una aprobación. Esto desata una novedosa batalla que comienza con la siguiente oración: “Si no me das el préstamo, me ‘enredo’ con tu esposa”. La amenaza es infantil y risible. No obstante, el gerente, quien manifiesta no creerle capaz de hacer algo como eso, llega a dudar. El diálogo, ágil, mordaz y divertido, chantajea, y crea dudas, también en el público. Es precisamente el diálogo la fuerza de esta obra, donde la causalidad desemboca en predicción. Conforme Antonio Vicente, la esposa del gerente se enamorará perdidamente de él, porque él alega tener atributos irresistibles, le pedirá el divorcio al gerente y el pobre hombre tendrá que irse a vivir a un apartamento barato. El gerente, de hecho, termina viviendo en un apartamento barato porque la esposa sí está enamorada, no de Antonio Vicente, sino del hermano del pobre infeliz banquero. Se trata, por supuesto, de una tragedia de traición moral desgarradora, casi incestuosa, y, ¡cuánto nos hace reír!uy

La escenografía de Gregorio complementó el ambiente necesari para la trama. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La escenografía de Gregorio Barreto complementó el ambiente necesario para la trama. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“El crédito” es una obra de dos actos que fue estrenada simultáneamente en 2013 en las ciudades de Madrid y Barcelona. Posteriormente corrió por toda España, y por países europeos y sudamericanos. Ha sido traducida a cuatro idiomas. En la versión de Puerto Rico (“El préstamo”), trabajada por Alfonsina Molinari y Jorge Castro, el apartamento al cual tendrá que irse a vivir el gerente cuando su esposa le pida el divorcio será en Río Piedras, porque es más barato. Comentaremos que, aunque discrepamos en muchas ocasiones con el cambio de país en algunas obras de teatro, esta versión puertorriqueña estuvo bien pensada y resultó ser muy efectiva.

Cuando entramos a la sala René Marques, no había telón, así que vimos de inmediato la escenografía (Gregorio Barreto) que sugería una moderna oficina en un piso elevado, pero no el último, de un elegante edificio, con vista al área metropolitana sanjuanera. Las líneas rectangulares y cuadradas, marcaba la frialdad típica de una oficina de ejecutivo banquero, pero el triángulo del techo presagiaba un acontecimiento impredecible. Las luces (Pamela López), más simples que la escenografía, ejecutaron el trabajo más importante que tiene una iluminación teatral, vimos cada postura y cada gesto de los actores sin esfuerzo. La integración de escenografía y luces enalteció la intención de la obra. El vestuario, no tenía crédito en el programa de mano, por lo que suponemos que fue un acuerdo entre los actores y el director.

El montaje de Axel Cintrón, su trabajo con los actores y su tráfico escénico fueron un acierto desde el principio hasta el final. Cada área del escenario tenía su asignación y su coreografía definida, por momentos, los menos, alejada del realismo, pero salpicada de credibilidad. Los detalles estaban muy bien cuidados. La dirección de Cintrón no usó recursos “traídos por los cabellos” para sacar la risa, hizo un buen trabajo inteligente.

Los actores fueron punto y aparte dentro del abarcador punto y aparte del montaje. Si los dos personajes fueron el deleite de los dos actores, fue nuestro placer disfrutar de unas actuaciones perfectas, organizadas y armoniosamente integradas. Jorge Castro y Ernesto Concepción, quienes se destacan entre los mejores actores de Puerto Rico, juntos son sensacionales. Cuando pensábamos que el uno superaba al otro, el otro superaba nuestros pensamientos, y esto se repitió todo el tiempo. Castro y Concepción se convirtieron en el gerente y en Antonio Vicente, respectivamente, y aprovecharon cada momento de sus actuaciones. ¡Bravo!

Al final de la función, Jorge Castro se dirigió al público para pedirles que, si les gustó la obra, la recomendaran en las redes sociales. Una persona del público le respondió en voz: “Lo hago si me das un préstamo”. La obra, ya con personalidad jurídica independiente, decidió volver a empezar.

“El préstamo” contó con la regiduría de escena de Tania Zai Vargas, la realización de escenografía de Juan Carlos Rivera, la utilería y ambientación de Gregorio Barreto y la mezcla de sonido de Chenan. Felicitamos a Producciones Girasol (Alfonsina Molinary y Jorge Castro) por una noche de teatro divertida y de alta calidad.

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