El rock teatral de Alegría Rampante

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En ocasiones parece que tocan Los Beatles o el fenecido Gustavo Ceratti. Si bien son indiscutibles las influencias de las referidas leyendas del rock, lo cierto es que la banda boricua Alegría Rampante se asoma a la escena sin mucho ruido, pero con una propuesta legítima que refresca la presente era de la música alternativa.

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“Se nos fue la mano” marca el debut discográfico de la agrupación Alegría Rampante. (Foto suministrada)

Es, si se prefiere, rock posmoderno o, si se quiere, rock teatral porque su tecladista y cantautor Eduardo Alegría se desarrolló en el teatro y sus experiencias las canaliza en el concepto del cedé “Se nos fue la mano”, que llegó en las postrimerías de 2015, pasando inadvertido su lanzamiento.

La música, para Eduardo, es un pretexto para satirizar y reírse de la vida. “Hay algo de eso. Vengo del teatro. Estudié música, pero las disciplinas a las que más energía les puse fueron el teatro y la danza. Más que nada, soy un narrador de historias y uso la música, que entra en un histrionismo y acentúa lo que intento narrar”, dijo Eduardo a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

El ex integrante de la banda Superaquello explicó que consideró lanzarse como solista como “Eduardo Alegría”, pero optó por utilizar su apellido. El nombre Alegría Rampante le resultó cínico porque, aunque su concepto es jocoso, entraña un discurso “oscuro y tenso”.

El cedé “Se nos fue la mano” consiste de micro historias hilvanadas por el rock, con efectos sonoros y música incidental. Es complementado con unos paquines (“comics”) de Omar Banuchi y el diseño gráfico de Alfredo Richner, uno de sus productores ejecutivos.

Editado por la casa independiente Discos Diáspora, el cancionero de “Se nos fue la mano” es rico en crítica social, sátira e ironía. Eduardo explica que no escribió canciones como “Marte”, “Poneletreros”, “Hotel Puercoespín”, “Esquina Periferia”, “Cícero” y “La iguana en la ventana” pensando en una historia y mucho menos en el cedé.

“Tenía esas canciones y con el pasar de los años pude intuir que había un cuento, como una narrativa en torno a personajes que viven luchando en extremos de la sociedad y personas que están en la periferia, sea por razones de género o económicas. Y la caída de la economía, que al ocurrir, me motiva a hacer el disco, pensando en la escasez, la crisis en la sociedad, la ignorancia, la religión y la derecha subiendo. Las canciones que escogí me ayudaron a evocar esa historia”.

Su proceso creativo-musical es muy intuitivo, por lo que a veces sus mensajes pudieran resultar filosóficos y enigmáticos. “Me encanta la gente académica e intelectual, pero no soy eso. Sé hacer cosas, pero la mayor parte del tiempo no sé lo qué estoy haciendo. Cuando lo termino y lo oigo, comprendo que confié en mis impulsos intuitivos”.

Alegría Rampante tiene programado una temporada en el Teatro Tapia. (Foto suministrada)
Alegría Rampante tiene programado una temporada en el Teatro Tapia. (Foto suministrada)

Posiblemente la composición más teatral de “Se nos fue la mano” es “El muletas”, en la que aborda el tema de la violencia y la criminalidad. “Evoca una obra de teatro. La idea era que sonara como la grabación de un musical. Tenía la intención de apuntar hacia el ‘performance’ de los roles del hombre y la mujer, que la sociedad les asigna. Pero también hay un asunto de mafia y criminalidad”.

Además, en la obra “Alucinando al máximo” Alegría Rampante se dio el lujo de grabar con un coro integrado por Fofé Abreu, Ignacio Peña, Walter Morciglio y Yarimir Cabán ‘Mima’, entre otras figuras de la escena del rock alternativo e independiente.

“Quería que estuvieran porque nos atan lazos de amistad. Son amigos muy queridos. Ignacio es una persona que amo. No es que seamos amigos íntimos, pero le digo a Ignacio mi padrino. Cuando tengo situaciones musicales con la banda, siempre lo llamo”.

Eduardo reconoce, sin embargo, que “Se nos fue la mano” no es un disco para el llamado “mainstream”. Aunque la propuesta es tan revolucionaria como cuando en Puerto Rico salieron Sol D Menta, Fiel a la Vega y Circo, Eduardo admite que su música no es para la radio comercial.

“Cuando estuve con Superaquello, que fundé con Francis Pérez en 1997 y duró hasta 2010, hicimos cinco discos. Son los años que preceden la caída de la economía y la industria de la música era distinta. Para ese tiempo teníamos muchas ambiciones, como crear un nuevo paradigma en la música popular puertorriqueña. Queríamos penetrar el ambiente cultural en el País. Creo que tuvimos un impacto. Pero con Alegría Rampante debo decir que ya no entiendo el mundo de la música. Todo se ha desconectado. No sé cuál es el modelo a seguir. Y cuando escucho la radio en Puerto Rico me pregunto cómo podría ser parte de una oferta como esa”, expresó Eduardo, de 47 años.

Su deseo sería que el ambiente cultural del País acoja a los talentos de su generación que por décadas, algunos como obreros anónimos, han cultivado el rock independiente y alternativo.

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El cedé “Se nos fue la mano” consiste de micro historias hilvanadas por el rock. (Foto suministrada)

“No soy un niño ni un jovencito rockero. Soy una persona que viene del teatro y de la danza y que desde 1992 produce su trabajo. No me veo como un rockero, sino como un artista, de una manera más amplia y madura. Creo que debe haber espacio para mí en el mundo adulto, académico y cultural, a un nivel más amplio. Me gustaría que la gente pudiera conocer un poco mejor mi trabajo. No tengo un plan para sonar en la radio porque realmente no lo veo posible y casi ni siquiera entiendo para qué. No creo que sea un mundo que me pertenezca”.

En agenda, Eduardo y la banda Alegría Rampante tienen programado para el segundo semestre del año una temporada en el Teatro Tapia, donde debutarán con un espectáculo diferente. “Es otro perfil. Los grupos de rock solemos tocar tarde en la noche. Nosotros venimos con un show más teatral”.

De otro lado, los “Alegría” no abundan en Puerto Rico. Las pocas personas que tienen ese apellido están emparentadas. Eduardo es sobrino del fenecido don Ricardo Alegría.

“Mi papá es Gilberto Alegría. Lo que pasa es que Gilberto es un hijo de don José, nacido fuera de matrimonio… Pero mi papá, como a los 12 años, José lo recibe conmigo y le da su apellido. Ricardo nunca escuchó mi música. Pero cuando hacía teatro, sé que supieron de mis trabajos. A principios de los 90, Ricardo y Popy me dieron una ayudita. Ricardo Alegría es un nombre muy grande y es una presencia muy fuerte. La gente que sale con ese apellido como que siente una presión grande por el asunto de su legado. No puedo negar que desde niño he sentido el deseo de hacer algo por el País”.

El cedé “Se nos fue la mano” de Alegría Rampante, financiado por Alfredo Richner y Omar Silva, de Filmes Zapatero, se consigue en Librería AC; en discosdiaspora.com; próximamente en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular y a partir del verano en Itunes, Spotfy y otras plataformas de música en Internet.

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