Sencillo y conmovedor el ‘Romancero’ de Marilyn

Verde que te quiero verde,
grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
(Federico García Lorca)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Desde antes de la publicación en 1928 del poemario de Federico García Lorca, “El romancero gitano”, los 18 romances con temas como la noche, la muerte, el cielo y la luna eran conocidos. El autor los había leído en muchas veladas. El éxito del libro no tenía lugar a dudas, a pesar de la crítica adversa que le había hecho al autor su amigo, el pintor Salvador Dalí.

(Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Marilyn Pupo se adueñó de las imágenes poéticas de Federico García Lorca. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“El romancero gitano” es un poemario muy teatral y fuertemente sensorial. Andalucía y los gitanos protagonizan. La Guardia Civil antagoniza. En sus páginas se declaman las penas los gitanos, pueblo perseguido por la autoridad, y su lucha contra esa autoridad, situaciones expuestas con belleza trágica que combinan la narración y la lírica, a través de metáforas, personificaciones, comparaciones y repeticiones. Si decimos que es un poemario precioso, el planeta lo afirmará en un solo corazón. Se trata del poemario más conocido de los tantos poemarios de este poeta de la Generación del 27, los cuales también son conocidos, y aun más, es uno de los poemarios más conocidos de autores hispanos. Federico García Lorca es uno de los poetas más alabados en el mundo y también de los más preferidos.

El pasado viernes fuimos a Punto Fijo, en el Centro de Bellas Artes de Santurce, para ver el impresionante trabajo de la primera actriz Marilyn Pupo con una selección del famoso poemario de Lorca, el cual tituló al igual que el libro: “El romancero gitano”. El espectáculo, producido por Osvaldo Ruiz y dirigido por Edwin Pabellón, contó con la participación de la bailaora Nayadeth Arcadia, con la guitarra de Rey Nieves y fue sencillo y conmovedor. Las luces y el sonido fueron de Emiliano González. La regiduría de escena, de Josie Martí.

Desde los primeros acordes de la excelente ejecución de Nieves, nos sentimos atrapados en la mística andaluza. Pupo hizo su entrada por el público. Vestía pantalones negros, camisa blanca, chaleco negro, y el pelo, totalmente recogido hacia atrás. De inmediato comprendimos la ausencia, o “versatilidad”, de género, en lo que íbamos a presenciar. Antes de subir al escenario, la actriz tiró unas barajas en una de las mesas del público con la intención de leer la suerte o el destino de alguien. Aunque nunca nos enteramos lo que vio, por la expresión de la cara de la actriz y la urgencia que tuvo al recoger las barajas, supimos que era algo de cuidado.

Cuando la actriz subió al escenario, dejó de ser Marilyn Pupo para convertirse en luna, aire, puñal, rosa, mujer, hombre, grito, y el resto del inventario de imágenes que adornan la poesía de Lorca. “Mi raza es una raza que canta y que baila”, dijo la gitana, o el gitano, antes de declamar deliciosamente “Romance de la luna luna”. Después, entró la bailaora, y esto hizo que la noche comenzara con emotiva efectividad.

(Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El espectáculo contó con la participación del guitarrista Rey Nieves y la bailaora Nayadeth Arcadia. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Antes de declamar, Marilyn Pupo hacía un comentario alusivo a lo que iba a pasar. Entonces, mencionaba el título del poema y si este era dedicado a alguien. A veces, estaba acompañada de la guitarra o del taconeo de Arcadia. De esta manera desfilaron ante nosotros, y compitiendo con besos entre sí: “Preciosa y el aire” dedicado a Dámaso Alonso, “Reyerta” dedicado a Rafael Méndez, “Romance sonámbulo” dedicado a Gloria Giner y a Fernando de los Ríos, “La monja gitana” dedicado a José Moreno Villa y “La casada infiel” dedicado a Lydia Cabrera y a su negrita.

Después del intermedio, fuimos recibidos por la bailaora con castañuelas, más atrevida y sensual. Su baile finalizó entre el público, y después de esta ambientación, desfiló la siguiente selección: “Romance de la pena negra” dedicado a José Navarro Pardo, “Romance del emplazado” dedicado a Emilio Aladrén, “San Miguel” (Granada) dedicado a Diego Buigas de Dalmau, “San Gabriel” (Córdoba) dedicado a Juan Izquierdo Croselles, “San Rafael” (Sevilla), “Prendimiento de Antoñito el camborio en el camino de Sevilla” dedicado a Margarita Xirgu, “Muerte de Antoñito el camborio” dedicado a José Antonio Rubio Sacristán, “Muerto de amor” dedicado a Margarita Manso y “Thamar y Amnón”dedicado a Alfonso García-Valdecasas.

En todas y cada una de las interpretaciones, Pupo hizo una demostración de perfección técnica y de emoción exacta. Su voz, profunda, educada y matizada, con dicción impecable, convenció en cada intención.

Los momentos más sobresalientes de la actriz esa noche fueron la perfección en la interpretación de “Romance sonámbulo”, el tono irónico de “La monja gitana”, el hombre deseoso de “La casada infiel”, la fuerza de lo hermoso de “Prendimiento de Antoñito el camborio en el camino de Sevilla”, el dramatismo de “Muerte de Antoñito el camborio”, la dulzura impotente de “Muerto de amor” y el grito de indignación de mujer en “Thamar y Amnón”.

El tiempo pasó sin que nos diéramos cuenta. La poesía todavía nos corre por las venas. Felicitamos a todos los profesionales que tuvieron que ver con esta producción.

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