Noche de fusión y descargas

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Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El jazz de The Turnaround de Charlie Sepúlveda fluye con una naturalidad pasmosa.

La compenetración del septeto y la experiencia acumulada por sus actuales integrantes, por poco más de una década, garantizan un deleite al sentido de la audición por su precisión y eficacia.

(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La actuación de Charlie Sepúlveda y su septeto mereció aplausos de los asistentes al encuentro de jazz. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Así fue comprobado en su regreso, tras una década, a la tarima del Puerto Rico Heineken Jazzfest, cuya segunda jornada, anoche, no fue muy concurrida, resultando evidente que la recesión en la economía también impacta a los eventos de jazz.

La noche despegó con aplomo con las interpretaciones de “Sepúlveda Boulevard” y “Liberty”, basada en los primeros acordes de “La libertad/lógico” de Eddie Palmieri y en las que sobresalieron con solos muy articulados el saxofonista Norberto Ortiz, el pianista Bienvenido Dinzey, el conguero Gadwin Vargas y el propio Sepúlveda en la trompeta.

Acto seguido, el líder presentó a sus músicos, incluyendo al baterista Francisco Alcalá y al bajista Gabriel Rodríguez, quien lleva 20 años a su lado. Gabriel es la columna armónica que sostiene el septeto, como se pudo apreciar en su sólido acompañamiento y solo en el estándar “Come Together” del repertorio de Los Beatles, en una versión que The Turnaround orienta al blues y al funk, cuyo intercambio de solos de trompeta y saxofón, con contrapuntos y frases disonantes, la hizo memorable.

El regreso de Charlie Sepúlveda y The Turnaround fue oportuno para el debut en la tarima del prestigioso festival de la novel vocalista Didi Romero, biznieta de Papá Candito, nieta de Sonia López e hija de Deddie Romero, quien hace unos años grabó un disco con Sepúlveda. La jovencita interpretó en correcto inglés el clásico “Summertime” que la inolvidable Lucy Fabery cantaba con un temperamento inigualable.

La trompeta con ‘plunger’ y el solo de Bienvenido en el piano, con el sentimiento del blues, complementaron la versión de Didi, que anoche, a sus 17 años, fue objeto de una fuerte ovación en aprobación a su excelente interpretación.

De “Luquillo Blues”, con un buen solo de congas de Gadwin Vargas, Charlie Sepúlveda y The Turnaround pasaron a “My Dear One”, balada jazz inspirada en su hija Carmen, y a su versión de “Puerto Rico” de Eddie Palmieri, en la que nuevamente sobresalió Gadwin.

Ralph Irizarry hizo galas de su dominio musical con Timbalaye. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Ralph Irizarry hizo galas de su dominio musical con Timbalaye. (Foto Soraya Enid Torres Santos para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Tras una pausa de varios minutos, el ‘master’ timbalero Ralph Irizarry regresó a Puerto Rico para exponer su talento, dos décadas después de la fundación de su ‘ensemble’ Timbalaye.

El saque, con “Ayer y hoy”, fue suficiente para reconocer que Irizarry es un maestro del timbal que domina la percusión menor (la clave, la campana, los platillos, etc.) y las técnicas de la ‘cáscara’, el ‘baqueteo’ y el ‘abanico’, además de un manejo muy ingenioso del silencio durante sus solos.

“Ocean Parkway”, de su nuevo cedé “20th Anniversary”, literalmente fue una clínica de timbal, enmarcada en un feroz masacote en el que la armonización de trompeta, saxofón y trombón, imparte un sonido robusto, tipo ‘big band’, a Timbalaye, banda que también domina los patrones rítmicos del folclor afroboricua, como Irizarry evidenció en “Bomba mundo”.

El dominio de la tradición cubana, como demostró en el chachachá jazz “No Apparent Reason”, de una lectura precisa, es otro de los atributos de Ralph Irizarry. En “Piesote” y “Rumba Jazz” confirmó que es un percusionista que, en la conceptualización de “Timbalaye”, se ha nutrido mucho del acercamiento al jazz de pioneros como Willie Bobo, Mongo Santamaría, Sabú Martínez y Cándido Camero, pero que en su formación como timbalero sus referencias son evidentemente Tito Puente, Manny Oquendo y Orestes Vilató.

Aplaudido de pie y ante al clamor del soberano por otra interpretación , Ralph y Timbalaye se despidieron con la composición “Monte adentro” de Ricardo Pons, estructurada en torno a la tonada de un seis chorreao, cuya dinámica nuevamente propició el despliegue del swing del colectivo, sobresaliendo el trombonista Omi Ramos y el bajista Alex Ayala.

La segunda noche del Puerto Rico Heineken Jazzfest finalizó con el debut del quinteto de Luis Salinas, una de las sensaciones de la guitarrística latina que escala peldaños en el jazz posmoderno.

El repertorio sudamericano es recurrente en sus recitales. Anoche se acercó al clásico “El día que me quieras”, de Gardel y Lepera, y también al bolero “Cuenta conmigo” que interpretó con perfecta dicción y afinación, ampliando su versión con ‘scats’ al igual que en “Cha cha rock”.

En “Para Cheo y Papo”, Salinas canalizó su afición por la salsa en una adaptación de la composición “No vuelvo más” de Rubén Blades que Cheo Feliciano grabó en 1975 en el elepé “The Singer”, con un arreglo de Papo Lucca.

Luis Salinas, después de la explosión de ritmos de Ralph Irizarry, aportó la nota sutil e íntima de la velada con un

Luis Salinas puso el toque sublime al cierre de la segunda velada del Puerto Rico Heineken JazzFest. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Luis Salinas puso el toque sublime al cierre de la segunda velada del Puerto Rico Heineken JazzFest. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

concepto, en ocasiones, más ‘smooth’ y que amplió con fusiones con el rock, como en “Vamos por ahí”, en la que el intercambio con su hijo Juan Salinas, ambos en la guitarra eléctrica, condujo a una dinámica electrizante que levantó a muchos de las gradas con la incorporación de Roberto Quintero como invitado con un solo de tumbadoras que desembocó en otro del baterista Argenis Peña.

Al filo de la medianoche, Salinas tocó “Alfonsina y el mar” y minutos después el quinteto se reforzó con Quintero en las congas (luego entró Gadwin Vargas por él), Ralph Irizarry en el timbal, el saxofonista Aníbal Rojas de Timbalaye y otros músicos, concluyendo la segunda jornada del festival con una sabrosa e inolvidable descarga, posiblemente el segmento más excitante registrado hasta anoche en el evento, conforme a la intensidad de los aplausos.

La vigésimo sexta edición del PRHJF continuará esta noche con Furito Ríos y su Standard Bomba, la música del baterista Antonio Sánchez y el regreso del saxofonista cubano Paquito D’ Rivera.

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