El lado desconocido de Clemente

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Lo desconocido de la infancia y adolescencia del inolvidable astro mundial del béisbol, Roberto Clemente, es revelado por la doctora Daliana Muratti en el nuevo libro “Momen: Puerto Rico y San Antón son mi orgullo (“Yo nací para ser pelotero”), distribuido en las librerías del País.

Portada del libro.
Portada del libro “Momen: Puerto Rico y San Antón son mi orgullo (“Yo nací para ser pelotero”), de la doctora Daliana Muratti.

El proyecto de Clemente se remonta a los apuntes del libro “Chaguín Muratti: un receptor del béisbol romántico puertorriqueño” que dedicó a su padre. Gustaron tanto sus anotaciones sobre el legendario 21 de los Piratas de Pittsburg que sus amigos le preguntaron a Daliana cuándo le dedicaría un libro completo.

“Comencé a escribir ‘Epístolas desde el deporte’ que consta de 12 cartas biográficas. Una es de Roberto Clemente. Me comuniqué con el hermano de Clemente, don Justino ‘Matino’ Clemente y surgió el interés de abordar un tema que nadie hubiera cubierto antes, en los más de 80 libros que se han publicado. Ninguno había abordado el tema de su niñez y adolescencia. Y así surgió este libro”, explicó la autora a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Uno de los hallazgos más importantes es, según la escritora, descubrir la versatilidad atlética de Roberto Clemente, recordada estrella de los Cangrejeros de Santurce. “No había conocido detalles de su etapa como atleta escolar. Él corría 100, 200 y 400 metros; saltaba a lo alto y manejaba la jabalina. Para el año 1951-52, la Prensa lo llamaba el atleta múltiple. Ese fue uno de los hallazgos más significativos para mí”.

Otra novedad biográfica, conforme a su investigación, es que Roberto no fue un niño pobre. “No era así. Su papá tenía varios negocios, además de que era capataz en la Central Victoria. Su primer negocio, junto a su familia, era vender almuerzos a los empleados de la central. También tuvieron un terreno en Saint Just, donde sembraba caña y tenía varias ‘pisicorres’ en las que ofrecía transportación a los vecinos del barrio San Antón, además de entregar arena y piedra en un camión de su propiedad a una compañía de construcción. También tuvo un puesto de carne y un colmado donde vendía productos de primera necesidad”, reveló Daliana al recrear las andanzas comerciales de sus padres Melchor Clemente y Luisa Walker.

La educación de Roberto Clemente fue fundamental en su altruismo y civismo. La autora entrevistó a su maestra Gloria Villegas, nonagenaria, quien le impartió clases de inglés en sexto y séptimo. Aunque no era su materia favorita, siempre asistió a clases y cumplió con sus responsabilidades.

“Era un niño que le gustaba jugar; lanzar piedritas y correr. Él estudió en la Escuela Dr. Clemente Fernández en San Antón, desde primer grado hasta noveno. Luego pasó a la superior Julio Vizcarrondo Coronado en el pueblo de Carolina, donde hoy es la Escuela de Bellas Artes. Allí estudió hasta el segundo año porque luego lo firmó Santurce, aunque luego completó el cuarto año”.

El libro de Muratti se nutre de entrevistas a Chichí Rodríguez, su hermano Julio y otros alumnos de la escuela. La conversación con don Matino, hermano de Clemente, fue muy reveladora, sobre todo en lo que respeta a sus años como pelotero de la Clase A y la Doble AA.

Otro de sus hallazgos es que el profesor Miguel París fue la persona que descubrió el talento de Clemente para las disciplinas deportivas. “Es el que lo introdujo a los eventos de pista y campo. Miguel estaba encargado de la educación física en la Escuela Dr. Clemente Fernández”.

El libro lo estructura con capítulos dedicados al Barrio San Antón; a sus inicios en el deporte; el aspecto escolar y en el último aborda su ayuda al prójimo. “Es así porque su base eran los valores que le inculcaron sus padres y uno era el valor religioso. La Iglesia Bautista de San Antón, que en ese tiempo ofrecía sus servicios en hogares del barrio, llegó a la casa de Clemente. Su mamá Luisa lo matriculó en la escuela dominical”, dijo la autora del libro de 61 páginas que incluye dibujos e ilustraciones del artista Efraín Estrada inspiradas en el entorno donde creció el legendario pelotero, que hoy tendría 81 años, fallecido trágicamente el 31 de diciembre de 1972, cuando se disponía viajar a Managua, Nicaragua a ofrecer ayuda a los damnificados de un terremoto.

La publicación de fácil lectura está editada en carpeta rústica, tamaño 8 1/2 x 11. En su formato sencillo, cuenta Las con ilustraciones que fueron aprobadas por don Matino.

Otro dato curioso es que a Roberto lo apodaban Momen porque su prima Flora lo llamaba y él le respondía repetidamente: ‘un momentito, espera un momentito’.

En la obra no hay fotos de la niñez de Roberto Clemente Walker, excepto una de su etapa como estudiante de segundo grado del nivel elemental.

Aunque Daliana recibió el aval de la viuda Vera Zabala, esta no aportó al contenido porque conoció a Clemente en su etapa como adulto.

El libro “Momen: Puerto Rico y San Antón son mi orgullo (“Yo nací para ser pelotero”) también está disponible en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en la Calle Fortaleza en el Viejo San Juan.

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