Con el alma por la trova

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Son la flor que germina en el jardín de la décima campesina.

Reclaman su espacio en los concursos de trovadores.

Y, aunque están en ciernes sus oficios como improvisadoras de la décima espinela, las experiencias vividas al presente las enorgullecen y proyectan al futuro inmediato sin miedo.

Una de las exponentes de la nueva cepa de trovadoras es Noelis Guzmán Sáez. Inesperadamente, su primera gran prueba de fuego fue, nada más y nada menos, que junto a Jovino González y Luis Daniel Colón con el pie forzado “Puerto Rico va pa’ lante”.

Ocurrió en 2013, durante un concierto de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, en el Teatro del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana.

Noelis. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Noelis Guzmán Sáez participó en una de las producciones discográficas de los Hermanos Sanz. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Casi no sabía y me dijeron que tenía que improvisar junto a ellos. Estaba súper asustada y nerviosa, pero gracias a Dios lo hicimos y representamos dignamente a la mujer. El público lo quiso así. Mis padres (Noemí y Samuel) no sabían. El pie forzado fue del público. Las personas no podían parar de aplaudir. Y no paré de llorar de la emoción. De tanta alegría, esa noche no pude comer”, relató a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Esa experiencia la marcó positivamente. Hoy Noelis, quien participa en el disco de los Hermanos Sanz, reafirma su compromiso con la décima campesina. “Soy una aprendiz; soy una poeta en cuna. Aunque la décima es compleja, a medida que se cultiva se le toma cariño y uno no se puede despegar de ella”, dijo la joven de 19 años, discípula de Miguel Santiago-Díaz.

Otra trovadora que se encamina a paso firme en el pentagrama de la décima espinela es Gabriela Cristina Vélez Rodríguez, de 21 años y quien se sintió atraída por la trova desde que comenzó a asistir a los concursos, según dijo, acompañada por Guersom Báez.

La matricularon en un taller de décimas con el eterno Niño Trovador, Luis Daniel Colón. Y comenzó su desarrollo. “Siempre he sido muy tímida, aun lo soy un poco. Él me ayudó mucho a sacar mi voz, a no tener miedo a expresarme; a mover las manos y caminar, como si tuviese una conversación con el público”, dijo Gabriela, quien estudia Agronomía.

La experiencia que más atesora es la grabación de su primer disco “La dicha de ser cantora”, producido por Manny Trinidad. “Esa décima la compuse. El trabajo con Manny fue maravilloso. Él es muy humilde. Soy muy exigente con mi forma de cantar. Siempre que grabamos algo, lo escuchábamos. Él es muy detallista. Cuando el disco salió sentí una emoción súper brutal. Mis padres se sacrificaron, Manny y yo también”, señaló la intérprete de “No te detengas, camina”, “Canto a Dios”, “Con el alma de un poeta” y “Nuestra herencia cultural”.

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Gabriela Cristina Vélez grabó su primer disco bajo la dirección de Manny Trinidad. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Al improvisar, Gabriela siente que se transforma y que la inspiración la estremece. “Es una sensación extraña. Cuando la musa llega, llega duro y te estremece completa, como que empiezas a temblar en un cierto punto, por la adrenalina. Y como que todo sale. Para mí, es como si estuviese pintando un cuadro, que se empieza con la base”, describió Gabriela, quien no olvida su debut en el Festival de Claridad, en 2013, junto al taller de Orlando Laureano.

Durante la entrevista y sesión de fotos en la Fundación, Noelis y Gabriela coincidieron en que su misión es representar a la mujer sin miedo y con honor en el pentagrama de la canción campesina.

“Necesitamos representación femenina en este campo porque hay talento, que no se le da tanta promoción como se le da al varón. Pero sí hay mucho talento. Y tenemos que dejarnos sentir las mujeres. Exhorto a las jóvenes que primero cultiven la décima escrita y que luego se adentren a la décima improvisada”, dijo Noelis.

Gabriela, por su parte, aspira a motivar a otras niñas. “Quiero que se atrevan a cantar e improvisar en los concursos y donde quiera que tengan la oportunidad. Y me gustaría educar en las escuelas, enseñarles con dinámicas a las niñas para que aprendan y se enamoren del español, recordándoles que no deben hacer caso a los que dicen que la décima es cosa de viejos o de nenes”, indicó la trovadora que aspira a dictar con décimas talleres sobre la siembra y cultivo en huertos caseros.

El 2016, con la ayuda de Dios y con la cooperación de los productores de los concursos de trovadores, será un año de grandes oportunidades para la mujer en la décima campesina. Incluso, algunas aspiran a tarimas como la del Concurso Nacional de Trovadores del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Mas si de algo están claras es que su paso por la trova no es un capricho ni mucho menos un accidente. Es un compromiso de vida. Un proyecto de Patria. Porque al cultivar la décima honran la cultura.

“Desde pequeñas nuestros padres nos enseñaron a amar la monoestrellada y a defenderla a través del arte”, concluyó Noelis.

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