Capó entre la palabra y el silencio

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En la música, el apellido Capó es clase aparte.

El prolífico compositor y cantante Bobby Capó, su hijo Bobby, fallecido en 1994, a los 44 años, y su nieto Pedro son parte de esta dinastía artística, a la que pertenece una distinguida dama: su hija, la intérprete Jacqueline Capó.
Una década y media después de su primer disco, “De amor y despecho”, Jacqueline reaparece con una nueva grabación: “Palabras y silencio”, orientada al filin y de un tratamiento acústico.

La nueva producción discográfica de mJacqueline Capó será presentada el domingo en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
La nueva producción discográfica de Jacqueline Capó será presentada el domingo en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

La artista, muy activa en el espectro de la bohemia en centros nocturnos y actividades privadas, presentará el cedé este domingo, 21 de febrero, en el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en la Calle Fortaleza #56, en el Viejo San Juan.

“Me tomó un poquito más de un año grabarla. Llevaba muchos años sin grabar y como es una producción independiente, decidí grabar las canciones que me gustan y hacerlo a mi manera. Quería que la guitarra fuera coprotagonista porque en la bohemia genuina si no hay una guitarra no es bohemia. Además, de que esta es una manera de reconocer a los héroes anónimos de la música, que son los músicos que nos acompañan. Puedo cantar ‘a capella’ en cualquier lugar, pero cuando hay músicos no es lo mismo. Muchas veces, lamentablemente, hay compañeros que se les olvida reconocer la importancia de los músicos”, dijo Jacqueline, cuyas nuevas canciones son “Déjame hablarte”, “Regalo de Dios”, “Ojos malignos”, “La razón”, “Como un milagro”, “Condenado a la distancia”, “Cuando la lluvia cae”, “Honor a la verdad”, “Paraíso soñado” y “Palabras y silencios”, originales de Edmundo Disdier, de su padre Bobby Capó, Juan Pichardo, Juanito Márquez, Manuel Sucher, Myrta Silva, Manuel Troncoso, Manuel Sánchez Acosta y su hermano Bobby, respectivamente.

El maridaje entre el violín de Frankie Torres y las guitarras de Kacho Montalvo y el productor Luis A. Correa es uno de los distintivos de “Palabras y silencios”. A su juicio, los mejores músicos del mundo viven en Puerto Rico.
“El secreto es que son unos músicos puertorriqueños extraordinarios. Un Kacho Montalvo y Frankie Torres supieron poner en práctica la visión y el sueño que tuve. Kacho me decía: ‘Jacqueline, estás grabando canciones que nadie graba por lo difícil’. Pero son canciones especiales que yo quería cantar. Hay bohemias en todas partes, se graban discos, pero todo el mundo graba las mismas diez canciones como si no existieran grandes compositores caribeños. El secreto del maridaje es encontrar músicos que compartieran mi visión”.

A veces sus compañeros, junto a Machi Rodríguez, aportan acordes orientados al jazz, en sintonía con el filin, que imparte nuevos matices a un cancionero predominantemente tradicional que se renueva en la voz de Jacqueline.
“Tuve la dicha de que me acompañaran en todo el sentido de la palabra músicos que entienden que el bolero es un lenguaje musical universal al que se le puede dar otra vida. Es eterno, pero se puede adaptar sin que pierda su esencia. La dirección musical de Luis Correa fue muy importante porque ha sido mi guitarrista y bajista por muchos años”.

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La cantante quiere rescatar la obra de su hermano, Bobby Capó hijo. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La composición “Palabras y silencios” es de la autoría de su hermano Bobby Jr. Jacqueline emprende la misión de rescatar su obra pues mucha de su música se ha perdido.

“No he grabado música de mi hermano y merece ser grabada. Lamentablemente, mucha de su música se ha perdido. Estoy haciendo un esfuerzo por rescatarla. A diferencia de nuestro padre, que escribía tres líneas y al día siguiente las estaba registrando, mi hermano no hizo eso. Tengo casetes y estoy en el proceso de digitalizarlos para poder escucharlos, como otras canciones que conozco de él, que quiero rescatar y grabar porque son muy importantes”.

La temática que solía abordar Bobby Capó Jr. es el amor, en sus diferentes facetas, con temas patrióticos y danzas. También rescatará los discos grabados por su hermano. “Él le escribió mucho a la Patria; escribió danzas, como ‘El flamboyán’, que sí grabó. Tiene canciones de la vida diaria, como un número simpatiquísimo que se llama ‘Canción del champán’ para celebrar haberte conocido. Estoy en un proceso largo y tedioso. Rescatando todo lo que sea producción Capó. Recortes de periódicos, fotos y todo lo de papi, mi hermano y después lo mío y lo de Pedro”.

Jacqueline recuerda a Bobby Jr. como “un gran cantautor” que dejó huellas en el movimiento de los café-teatros y centros nocturnos. “Bobby Jr. fue un gran cantautor que retrata una época en Puerto Rico y de las composiciones con un sentido diferente. Le cantaba a la Patria y al diario vivir de los seres humanos. Es importante rescatar esa música”.

Desde mucho antes de grabar el disco, Jacqueline interpretaba la composición “Palabras y silencios” de su hermano. El título es perfecto para describir el concepto del proyecto, según explicó.

“La letra me gusta mucho. La había cantado en otro arreglo, más festivalero. Jamás pensé que mi hermano iba a morir a los 44 años. La usé como título para el disco y sobre la marcha resultó que el disco son palabras y silencios porque las canciones que son a guitarra con violín o guitarra sola son para mí los momentos de la intimidad y de los sentimientos muy profundos. Las palabras son los arreglos más a trío”.

Al exteriorizar sus impresiones sobre el cancionero de “Palabras y silencios”, Jacqueline dijo que “Déjame hablarte”, de Edmundo Disdier, la descubrió en la voz de Danny Rivera.

“La aprendí escuchando a Danny. Era una niñita cuando la grabó. La primera vez que, a nivel profesional, pude compartir con Danny, en el especial del Banco Popular dedicado a mi papá (“Siempre Piel Canela”) le di las gracias por haberme acompañado musicalmente en diferentes etapas de mi vida”.

“Regalo de Dios”, de su progenitor, es un testamento de su amor por su madre doña Irma. La primera vez que la escuchó fue por una emisora radial. “El proceso de este disco ha sido admitir ante el mundo que a estas alturas de mi vida estoy descubriendo música de papi. No conozco todas sus canciones. He conocido muchas gracias a los musicólogos y coleccionistas que tiene Puerto Rico. ‘Regalo de Dios’ se la escribió a mi mamá y la razón es que la grabó cuando yo era bebé con la orquesta del Hotel Sheraton y la escuché por primera vez en el programa del coleccionista Luis Rivera mientras guiaba. Tengo sin exagerar como 20 copias del disco en pasta sin abrir y lo tengo en cedé”.

De Juan Pichardo, Jacqueline recordó que “Ojos malignos” es un estándar del cancionero latinoamericano, pero que reviste de un aire tropical en compañía de Juan José Hernández, director de San Juan Habana.

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En “Palabras y silencios” Jacqueline también aborda canciones de Myrta Silva y Edmundo Disdier, entre otros. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Esta colaboración es un regalo que me hizo Juanchi. Todo encajó y estoy muy contenta. Demoré más de un año en sacar esto, pero valió la pena”.

Jacqueline no pudo reservarse sus impresiones sobre la obra “Cuando la lluvia cae” de Myrta Silva, quien frecuentaba el hogar de sus padres. “Me crié con personas como Myrta en mi casa. Mi papá era muy selectivo con la gente que dejaba entrar a nuestro hogar. Y Myrta siempre estaba. Peleaban como hermanos. Prácticamente se criaron juntos. Hace unos años fui invitada a un concierto de Myrta. Hay un hilo conductor en su música, que es la tristeza y la soledad. En ese concierto tuve el encargo de cantar ‘Cuando la lluvia cae’ y me identifico. Es más fácil interpretar una canción que uno entiende”.

La misión de Jacqueline Capó, más allá de las consideraciones mercantilistas del negocio de la música, es cantar para que la gente se sienta bien. Y con “Palabras y silencios” puede afirmar que el reto lo ha cumplido.

“Mi amigo Edgardo Huertas dice que en Puerto Rico sufrimos de amnesia colectiva en cuanto a nuestros artistas y la cultura. Yo, como cantante, artista, museóloga, obrera de las artes, educadora y puertorriqueña orgullosa que soy, entiendo que más allá de tener un lucro personal grabando discos, creo que es importante documentar mi trabajo, apoyar a mis compañeros músicos y documentar su aportación al País”.

La premiere de “Palabras y silencios” será el 21 de febrero en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

“La Fundación ha sido clave para mantener viva la obra de Bobby Capó y otros artistas. Por eso la presentación será aquí”, concluyó.

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