Pinta a Chucho en la Navidad

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“Navidades en mi pueblo” de Chucho Avellanet es la tercera carátula que realiza ela rtista Quiñones Candal. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Con el manejo de la gráfica digital, pintando en una pc Mac, el artista Andrés Quiñones Candal capturó el concepto de la producción discográfica “Navidades en mi pueblo” de Chucho Avellanet y lo recrea en la carátula del álbum que ya está al alcance de los amantes de la buena música en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular y otros establecimientos del País.

“Hace 15 años comenzamos a pintar en computadoras. Yo vengo de la publicidad y uso las Macintosh desde que comenzaron. Pensé que debía funcionar para pintar, que parezca serigrafía. Hice un caballo, un cliente lo vio. Me dijo que debía seguir pintando y comenzamos una colección permanente”, dijo Andrés, hijo de la fenecida actriz Norma Candal y del director de teatro Andrés Quiñones Vizcarrondo, que administra su galería en el Cuartel de Ballajá, en el Viejo San Juan.

El reto con “Navidades en mi pueblo” fue crear una imagen distinta, que aprisione la atención de las personas que vean el cd en los anaqueles. “Pensé en una gráfica de Chucho montada sobre unas casitas y un árbol de Navidad. Surgió la idea e hicimos una versión tranquila, que tiene color y es vanguardista, pero diferente a lo que se está haciendo porque desde hace muchos años las carátulas de los discos están en la fotografía. La carátula del disco es como la del libro: si no detienes al espectador o cliente para que te mire de cerca, no te va a llevar. Y comercialmente hablando, uno tiene que detener a la persona”, explicó Andrés, al señalar que la imagen que utilizó de Chucho como referencia es una foto reciente, en la que aparece vestido casualmente.

El arte de "Salsa sinfónica" fue realizado por Quiñones Candal para la producción que recoge la histórica presentación de Gilberto Santa Rosa en el Teatro Teresa Carreño de Venezuela. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El arte de “Salsa sinfónica” fue realizado por Quiñones Candal para la producción que recoge la histórica presentación de Gilberto Santa Rosa en el Teatro Teresa Carreño de Venezuela. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Su obra para trabajos discográficos previos incluye, hace 20 años, “En vivo desde el Carnegie Hall” y “Salsa Sinfónica” de Gilbertito Santa Rosa. Próximamente, elaborará una nueva carátula para el relanzamiento en México de la producción “Necesito un bolero”.

“Hace 20 años fue un trabajo fotográfico y mecánico, no hecho en computadora, más bien hecho a mano en el medio clásico de imprenta. Ahora estamos haciendo el dvd de colección de “Necesito un bolero” que viene con un concierto”, dijo Andrés, de 56 años.

La pintura de Quiñones Candal, al margen del acrílico y el óleo, parece tan real que no pocas veces se le acercan personas interesadas en que les muestre los originales, pensando en la pintura convencional.

En su galería no faltan el coquí, las casitas de La Perla, los Reyes Magos, el carrito de piraguas, los niños elevando chiringas, pasatiempos como los trompos, algunos flamboyanes, veleros y las calles adoquinadas y los pintorescos balcones del Viejo San Juan, en miniaturas y dimensiones medianas y grandes.

“Mi temática es la tradición puertorriqueña, aunque tengo varios Quijote, un Casals y otras cositas universales, pero prácticamente todo tiene que ver con Puerto Rico, desde la muñeca de trapo, todo visto desde la memoria y la imaginación, sin la referencia de fotografías. El estilo es bien elemental, bien fresco, de mucho colorido y bien infantil, intentando mantener alimentadito al niño que llevo dentro”.

La obra de Andrés Quiñones Candal va dirigida a la masa, aunque el turista es su mayor patrocinador. “Mi pintura es para la masa. Al ser una colección permanente, los precios son razonables. Tengo desde micro cuadros para llaveros hasta cuadros grandes, para paredes completas”, indicó Andrés, quien ha exhibido sus creaciones en la Feria de Artesanías de Plaza Las Américas y en la Calle San Sebastián.

El niño Andrés junto a su progenitora, la inolvidable Norma Candal (al centro) y su hermana. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El niño Andrés junto a su progenitora, la inolvidable Norma Candal (al centro) y su hermana. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La sintonía con su abolengo y su orgullo por la herencia cultural que recibió de sus padres lo han anclado en Puerto Rico, aunque en ocasiones ha considerado marcharse del país. Su fascinación por los Reyes Magos, la historia de la colonización y la cultura equina, parte de la herencia de sus progenitores, también se traducen en los relieves y colores de sus pinturas.

De hecho, Andrés siente que Norma, la inolvidable “Petunia”, lo acompaña día a día y le abre puertas. Sustenta ese misticismo el hecho de que su propuesta para establecer su galería en Ballajá fue aprobada un 10 de abril, día del natalicio de su madre.

“Me acompaña, no hay duda. El 10 de abril es la fecha de la aceptación de mi propuesta, en que me indican que era parte de Ballajá y podía trabajar en la remodelación del espacio que aunque es uno sumamente pequeño, es muy bonito y está muy cuidadito”, expresó Andrés, quien no descarta inmortalizar a su madre en la pintura digital.

“Mami es mi mejor tarjeta de presentación. La influencia de mis padres ha sido extraordinaria. Cuando la gente ve que soy hijo de Norma Candal, cambian, se les encienden los ojos. A mí me llena de orgullo porque hay varias generaciones que no la conocen (falleció el 5 de febrero de 2006)”, explicó Andrés, quien elabora actualmente un portal de Internet en honor de su madre.

Al retomar el tema de las carátulas, Andrés Quiñones Candal reveló que añora crear un arte para Lucecita. “Me encantaría trabajar algo de mujer. Todo lo que he hecho ha sido de hombres. En términos de voces, Lucecita y Ednita son lo más grande de aquí. También me gustaría trabajar con los talentos nuevos”.

Otra meta es exportar su obra a los mercados hispanos de Estados Unidos. Le inspira sobremanera el paradigma de Antonio Martorell, quien se consolida como artista en el Norte, conforme a su apreciación.

“Me gustaría salir de aquí y dar el arte a conocer en otros países. Tan reciente como el domingo leí un artículo de una puertorriqueña que está en museos de Estados Unidos (Mari Carmen Ramírez) bien cotizada. Bajé su enlace y le voy a escribir a ver qué pasa, si con el Museo del Barrio, u otras puertas que podamos tocar”, explicó Andrés, cuya galería abre diariamente de 11 a.m. a 7 p.m.

El artista atiende al público en su atelier en el Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan. (Foto Javier Santiago /Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El artista atiende al público en su galería en el Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan. (Foto Javier Santiago /Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Actualmente, Andrés canaliza su ingenio en un arbolito de Navidad, hecho a mano, corpóreo, uno a uno. Y es que la magia de la Navidad lo subyuga. Los Reyes, el pesebre, la Estrella de Belén… Todos encuentran formas en su canvas digital.

“No sé qué me paso cuando era chiquito, pero para mí es algo espectacular. La Navidad, de viejo, fue que pude entender que el otro (Santa Cló) le estaba robando el show. Pero para mí desde chiquito lo grande fueron los Reyes Magos. Eso me marcó. Tengo unas piezas que me encantan y una tan simple como los tres montados en bicicleta, que es una de las mejores”.

A la Navidad de su alma le dedicó la carátula de Chucho que ya aprecian los boricuas de aquí y de la banda ‘lla’.

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