El Otro Son… ¡qué se repita!

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Simbolizaron la resistencia nacional de 1980, año cuyas heridas sociopolíticas aún no cicatrizan.

Son la evocación de una conciencia viva que, como el moriviví, a veces parecía y aparecía amordazada, pero periódicamente se emancipa con la munición de la canción.

Solo la música tiene el poder de detener el reloj y remontarnos al pasado con la gama de emociones y sentimientos, de un momento y lugar específicos, donde hasta se perciben olores y voces. Porque, como se inspiró Mario Cesar Ríos en 1980, hay canciones que vibran y nos liberan del miedo… Porque hay canciones de lucha y libertad…

Jorge Arce, pandero en mano, recordó sus años con Haciendo Punto.(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Jorge Arce, pandero en mano, recordó sus años con Haciendo Punto.(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ese “déjá vu” con el son eterno de Haciendo Punto fue la sensación que – durante dos horas que parecieron una brevedad – imperó en el concierto “Son de la América Nuestra 2015” presentado el domingo, en una producción de Luisito Vigoreaux y Happy Productions, en la Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce, ante un numeroso e incondicional público.

El telón se alzó con los primeros compases de “Seis chacarero” y rápidamente los integrantes de Haciendo Punto, ensayados casi a la perfección, garantizaron un recorrido nostálgico por un repertorio que no pierde actualidad y en el que desplegaron su musicalidad (se alternan en la quena, la flauta, el cuatro venezolano, el tres cubano, el bombo leguero, la melódica, la guitarra eléctrica y sus instrumentos habituales) y diversidad interpretativa, intercalada en las voces de Nena Rivera, Silverio Pérez, José “Paché” Cruz, Jorge Santiago Arce e Iván González-Aulet.

Entonces Silverio recordó que han transcurrido cuatro décadas desde el debut del grupo original (Josy Latorre, Irvin García, Tony Croatto, Nano Cabrera y él) en el desaparecido Café-Teatro La Tea en el Viejo San Juan. Fue en 1975, año del asesinato de Santiago Mari Pesquera, hijo del licenciado Juan Mari Bras, candidato a la gobernación por el Partido Socialista Puertorriqueño. También habló del carpeteo a Haciendo Punto en la División de Inteligencia de la Policía, antes de agradecer a Nena y los compañeros que, tras su salida, asumieron el reto de continuar el taller y enmarcar el concepto dentro del movimiento latinoamericano de la Nueva Canción.

Con el cuatrista Orlando Laureano, el baterista Rafi Merino, el percusionista Mickey Alvarado y la instrumentista Diana Sirak, dirigidos impecablemente por el pianista Cuqui Rodríguez, Haciendo Punto… El Otro Son celebró el trigésimo quinto aniversario del lanzamiento del elepé “Son de la América Nuestra” y deleitó a su público con una selección de otros trabajos, como “El son que te traigo yo”, “Cantar es vivir”, “Tierra y otros cantares”, “Moriviví” y “Llegaremos”.

El concierto, siempre en ritmo ascendente, revivió memorias y despertó recuerdos de las luchas en la sociedad puertorriqueña del primer lustro de la década de 1980. Y el maestro de la iluminación Quique Benet expresó con su diseño de luces la esperanza, la libertad, el amor, la autoestima nacional, la dignidad e identidad que palpitan en la obra de Haciendo Punto.

Si bien el colectivo demostró su dominio de ritmos del folclor sudamericano, como la chacarera, la cumbia y la llanera, el concierto se enfocó en el folclor boricua, con las melodías y acompañamientos del cuatrista Orlando Laureano en géneros como el seis chorreao y la aportación en cortes como “Trinitaria”, “Lamento trabajador” y “Melodía en el caño” del plenero Ramón Pedraza. Digna de una mención especial es la magistral gestión de Nana Latorre en la quena y la flauta, aportando el motor melódico del repertorio sudamericano y folclórico nacional, a veces en exquisitos contrapuntos con Orlando.

Silverio Pérez agradeció al Otro Son su entrega al asumir el reto de continuar y añadir dimensión al legado de Haciendo Punto. (Foto Jaime Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Silverio Pérez agradeció a El Otro Son su entrega al asumir el reto de continuar y añadir dimensión al legado de Haciendo Punto. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

No pocos reprimieron la tentación de tararear entre dientes y susurrar los estribillos de “Quiero vivir” (Moriviví), “Caminitos de Arecibo”, la danza “Isla Nena”, “Abriendo caminos”, “Travesía”, “Canción”, “Canción que vibra” y “Otros cantares latinoamericanos”.

La obra de Américo Boschetti, Mario César Ríos, Juan Antonio Corretjer, José Nogueras, Víctor Jara, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y otros autores halló eco en las voces, exquisitamente armonizadas, de Haciendo Punto.

Merecedor de un lanzamiento en disco compacto por su alto nivel de excelencia, el repertorio incluyó “La partida” (interpretación instrumental dedicada a los fenecidos Joe Vallejo y Moncho Díaz), “Salve pa’ subir la vo’” (denuncia del brutal asesinato de Adolfina Villanueva en una operación de desahucio) y otras, como las originales de Silvio, “Canción del elegido” y “Ojalá”, y de Pablo Milanés, “Eternamente Yolanda”.

Hubo estrenos como “Patria” de Paché Cruz y la pegajosa e inquietante fusión de “La bella bella”. “Cantar es vivir”, un poema de Corretjer musicalizado por Silverio, elevó el concierto a su punto de mayor efervescencia sonora y allanó el camino para el gran final con “El alacrán colorao” de El Topo y “La muralla” de Nicolás Guillén, que la concurrencia tarareó de pie, marchándose visiblemente complacida y satisfecha.

“Son de la América Nuestra 2015”, de Haciendo Punto… El Otro Son, literalmente, fue el manjar de una canción que se renueva en cada junte o reencuentro de estos multifacéticos y talentosos artistas puertorriqueños.

Le cantaron a los azares del trabajador, a la injusticia social, a la libertad, al amor y a la puertorriqueñidad. Con respeto a su público y la formalidad que debe caracterizar una función en la Sala Antonio Paoli, Haciendo Punto hizo Patria honrando la cultura con el despliegue de su sabia poética y musical.

¡Qué se repita!

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